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05/02/2021 15:43 CET | Actualizado 05/02/2021 15:43 CET

'Spain is different to Spain'

Eran otros tiempos para nuestro país. El mundo, como ahora, cambiaba.

En 1796 Jenner descubre la vacuna. Siete años después un médico español emprende la que se llamó “Expedición Balmis”, la primera vacunación de la historia a escala planetaria. Dos siglos después este país no es el mismo de entonces. Ahora, en la actualidad, podemos afirmar que… Spain is different to Spain.

A principios del siglo XIX nadie mercadeaba con la salud. Aún no había farmacéuticas que poder nacionalizar y las patentes eran públicas y compartidas.

Lejos de ser tachado de comunista y menos de rojo bolivariano, el rey Carlos IV financió con fondos públicos la expedición sanitaria con el fin de llevar la vacuna a todos los dominios de ultramar del imperio.

Por entonces no había refrigeradores, la conservación de una vacuna durante el viaje era un problema. Como solución se llevaron 22 niños huérfanos para que sus cuerpos sirvieran de contenedores del virus y por lo tanto de la vacuna. Los llamaron “expósitos ” y sus edades estaban entre los 3 y 9 años. Ninguno de ellos volvió a España. Tampoco regresaron a México los 25 huérfanos que se reclutaron posteriormente para reemplazar a los niños españoles, como nuevos recipientes víricos.

Eran otros tiempos para nuestro país. El mundo, como ahora, cambiaba.

La corbeta María Pita se había dotado de medios tecnológicos para la práctica de la medicina. El cirujano Francisco Javier Balmis, acompañado por dos médicos, dos prácticos y tres enfermeras zarpó del puerto de La Coruña en 1803. La primera parada de la inoculación mundial fue Canarias. En 1804 desde Tenerife hacia Puerto Rico. Siguieron por VenezuelaColombia, EcuadorPerú y Nueva España. Tras vacunar los territorios americanos Balmis tomó rumbo a Filipinas en 1805. Ese mismo año arribó en el puerto chino de Macao, extendiendo altruistamente la vacunación más allá de los límites de Imperio . El doctor Balmis llegó al puerto de Lisboa en 1806, finalizando “La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna” tras combatir al virus de la viruela a través de medio mundo.

Carlos IV asumió su responsabilidad como gobernante. Supo que el estado era quien debía financiar con dinero público la expedición. El gobierno del monarca, muy delegado en Godoy, no solo escuchó  al científico Balmis, sino que invirtió en ciencia y medicina.

Eran otros tiempos para nuestro país. El mundo, como ahora, cambiaba. Edward Jenner jamás negoció con la ciencia o la medicina y siempre compartió sus estudios científicos.

El poeta y científico británico escribió esto sobre la “Expedición Balmis”:

No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este”.