Unos cardan la lana y otros se llevan la fama

La famosa navaja multiusos suiza tiene un antecedente… de época romana.
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Con una dosis elevada de imaginación, una navaja suiza y una cinta americana el agente secreto Angus MacGyver es capaz de convertirse en un maestro electricista, en un hábil cerrajero o en un consumado ingeniero, y salir airoso de los peores contratiempos. Ahora bien, ¿desde cuándo existe el artilugio helvético?

La primera navaja suiza se la debemos a un fabricante de material quirúrgico llamado Karl Elsener (1860-1918), que cansado de que el ejército suizo llevase navajas de bolsillo de fabricación teutona decidió tomar cartas en el asunto.

En 1891 diseñó lo que él llamo el “cuchillo del soldado”. Se trataba de una navaja práctica y funcional dotada de un mango de madera, una cuchilla, un destornillador para fusil, un abrelatas y un sacabocados.

Una Victorinox en el espacio

Elsener bautizó a su invención con el nombre de Victorinox, un palabro que hacía alusión a su madre Victoria, recientemente fallecida, y al acero inoxidable. Además, el inventor eligió como distintivo de su navaja la inconfundible cruz y el escudo.

En 1978, cuando la NASA ultimaba sus preparativos del proyecto Space Shuttle Program, de transbordadores espaciales, se decidió que los astronautas pudiesen llevar una herramienta pequeña multifuncional y de óptima calidad. Las opciones en aquellos momentos eran bastante reducidas y los responsables eligieron una Victorinox.

Probablemente lo más curioso de esta historia es que la NASA no demandase que la empresa suiza fabricase una navaja ad hoc, sino que se limitaron simplemente a elegir una del catálogo. El modelo por el que optaron fue la Master Craftsman, la cual, desgraciadamente, desde hace varias décadas está fuera de producción.

Sabemos que la agencia estadounidense compró medio centenar de unidades y que no realizó ningún tipo de modificación, es más, ni siquiera llegaron a imprimir su conocido logo en la navaja.

La compañía helvética no desaprovechó la oportunidad, cambiaron el nombre de la navaja por el de “Astronaut” y la publicitaron con el siguiente eslogan: “Ahora usted puede comprar y tener la navaja que utilizan los astronautas de la NASA”. La verdad es que los suizos estuvieron muy avispados.

En este momento en su catálogo hay una navaja similar, el modelo Ranger, que tan solo se diferencia porque en lugar de un destornillador philips tiene un sacacorchos. A mi juicio, una equivocación.

Navaja multiusos romana

Si viajamos a Cambridge no debemos desaprovechar la oportunidad para visitar el Museo Fitzwilliam de su afamada universidad. Su pieza estrella es una herramienta multiusos de pequeño tamaño, apenas 8x15 cm, en la que tras un eje central se ocultan diferentes utensilios unidos.

En el eje móvil superior se encuentra una cuchara y un tenedor rudimentario, cada uno en un extremo y fijados una misma pieza. De la zona lateral trasera emergen tres pequeñas herramientas, sin que se pueda saber a ciencia cierta cuál pudo ser su función. Parecen corresponder a un punzón, una espátula y un adminículo que, quizás, se utilizase para abrir nueces o comer crustáceos, o bien, como sugieren otros, para el aseo personal, es decir, para limpiar uñas o dientes.

Esta navaja multiusos fue fabricada en una aleación de plata y hierro, lo que hace suponer a los expertos que su propietario debió ser un rico comerciante y no un legionario romano. ¡El MacGyver de la época!

En cuanto a su datación, la navaja de Fitzwilliam está fechada en torno al tercer siglo de nuestra era, es decir, dieciséis siglos antes que la que diseñó Karl Elsener. Lo dicho, unos cardan la lana y otros se llevan la fama.

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