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29/04/2013 04:29 CEST | Actualizado 28/06/2013 07:12 CEST

Los ricos pagan más impuestos para sostener la sanidad, ¿Un cuento chino?

Comparando una persona rica con una pobre, lógicamente el rico va a pagar más por el hecho de que tiene más ingresos, pero no es cierto que los ricos paguen más para sostener la sanidad. El argumento no se sostiene en el caso del IRPF, que es progresivo, y tampoco en el del IVA, que pagan unos igual que otros.

"En España no hay diferencia entre ricos y pobres a la hora de recibir asistencia sanitaria en el sistema público. Nadie tiene que pagar por esa atención básica y la única diferencia es que los ricos pagan más impuestos para sostenerla".

No es infrecuente que cuando nuestros políticos viajan fuera de España o hablan con un medio extranjero, la lengua se les suelte y hagan declaraciones que quizás no harían a un medio de aquí. Quizás ese sea el caso del consejero de Sanidad y Asuntos Sociales de Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz, que en una entrevista a la agencia de noticias china Xinhua realizó la declaración que encabeza este artículo. Respecto a la primera parte de su afirmación no creo que nadie la ponga en duda, pero la segunda puede despertar más suspicacias. ¿Realmente pagan los ricos españoles más impuestos para sostener la sanidad pública?

Los datos

Para tratar de contrastar esta afirmación hay que fijarse en los ingresos que el Gobierno obtiene vía impuestos y que sirven para financiar la sanidad, entre otras cosas. El año pasado, el Gobierno recaudó 168.566 millones de euros (incluidos el IRPF, el IVA, el impuesto de Sociedades y otras tasas), según la serie histórica publicada por la Agencia Tributaria.

De ese total, la mayor parte llegó del IRPF (41,9%) y el IVA (29,9%), los dos gravámenes con más capacidad recaudatoria, seguidos del impuesto de sociedades (12,7%), mientras que el resto desembocaron en las arcas del Estado a través de otro tipo de tasas como los impuestos sobre el tabaco, o el alcohol.

Pues bien, ante el IVA, ricos y pobres son iguales. Ambos lo pagan por igual cada vez que compran cualquier cosa, igual que pagan sin distinción los gravámenes que afectan al alcohol o el tabaco. Es cierto que, teóricamente, los ricos consumen más, pero proporcionalmente el esfuerzo es mayor para alguien con menores ingresos, ya que son impuestos que no son progresivos y la capacidad de ahorro de alguien que cobre menos es menor.

¿Y el IRPF? Supone más del 40% de ingresos del Estado vía impuestos y al ser un impuesto que grava la renta obtenida en un año por las personas físicas, teóricamente debería reflejar esa supuesta mayor aportación de los ricos de la que habla Echániz.

La cuestión en este caso es fijar el límite de qué es un rico, un término que con la crisis económica se ha devaluado mucho. Si, por ejemplo, fijamos el límite de la riqueza tirando por lo bajo en 60.000 euros anuales de renta, comprobaríamos que, según las estadísticas de la Agencia Tributaria para 2010 -último ejercicio para el que hay datos detallados- los no ricos contribuyeron a generar el 67% de los ingresos del IRPF.

Si el listón de la riqueza lo pusiéramos un poco más alto, en los 150.000 euros de renta anual, veríamos que el porcentaje de aportación vía IRPF de los no ricos aumentaría hasta 88,7% y si lo subiéramos más, hasta los que declaran más de 600.000 euros, comprobaríamos que el porcentaje que estos ricos aportan a los ingresos del IRPF es del 3,46%. ¿Cómo es posible esto si el IRPF es un impuesto progresivo, es decir pagan más parte de sus ingresos los que más tienen?

Principalmente debido a algo que en su argumentación parece haber olvidado Echániz: que en España hay más no ricos que ricos.

De hecho, en 2010 sólo 5.189 personas declararon ganar más de 600.000 euros, el 0,03 por ciento del total de contribuyentes al IRPF. Lógicamente, hay más personas con rentas superiores a 600.000 euros anuales, pero utilizan sus inversiones en empresas y otros instrumentos de ahorro, a los que tienen acceso al tener una situación más desahogada, para tributar mediante otros impuestos (como el de sociedades) donde los tipos impositivos son más bajos.

A esto hay que añadir lo que los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) han bautizado la paradoja W. Buffet, en honor al multimillonario Warren Buffet, que hizo mundialmente famosa a su secretaria en 2011 al afirmar que, proporcionalmente, él pagaba menos impuestos que ella.

Según Gestha, en España esta paradoja también ocurre a consecuencia de la dualidad de tributación de la renta general y de la renta del ahorro (al tipo fijo del 27% a partir de 24.000 euros) en el IRPF. Como las personas con más poder adquisitivo obtienen la mayoría de su renta de lo que les cunde su capital y no de su salario, los técnicos de Hacienda advierten de que podría darse el caso de personas con rentas del capital superiores a un millón de euros que tributan relativamente menos que personas con rentas del trabajo o de autónomos de 78.000 euros.

Para resumir: comparando una persona rica con una pobre, lógicamente el rico va a pagar más por el hecho de que tiene más ingresos, pero no es cierto que los ricos, en su conjunto, como dio a entender Echániz, paguen más impuestos para sostener la sanidad. El argumento no se sostiene en el caso del IRPF, que es progresivo, y tampoco en el del IVA, que pagan unos igual que otros.

Hacer demagogia tirando de la retórica rico/pobre es muy fácil, tanto para defender una postura como la contraria, pero lo cierto es que la sanidad pública se paga entre todos, y proporcionalmente a las personas de menos recursos les supone un esfuerzo mayor.

Nota: El objetivo de este blog es tratar de contrastar con hechos declaraciones exageradas o inexactas. Si escuchas, lees u oyes alguna declaración de este tipo, envíamela por Twitter a @InakiHdez y trataré de contrastarla.