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26/07/2013 06:49 CEST | Actualizado 25/09/2013 11:12 CEST

Cuenta atrás para Europa

2013-07-26-oUE.jpg Aunque la metereología certificó el inicio del verano con el solsticio de junio y los rigores del calor, se intensifica su efecto en el recalentamiento de la agitación política.

Aunque la metereología certificó el inicio del verano con el solsticio de junio y los rigores del calor, se intensifica su efecto en el recalentamiento de la agitación política.

Y se aproxima el fin de la legislatura europea, lo que nos obliga a pensar no sólo en la relevancia de las elecciones previstas para finales de mayo del 2014 sino en la necesidad de aprovechar muy bien el tiempo para apurar el balance y la rendición de cuentas de este mandato europeo, 2009-2014.

Acabo de regresar de Vilnius, donde durante dos días enteros he participado en el Consejo de Ministros de Justicia e Interior de la UE, bajo presidencia lituana, representando al Parlamento Europeo como Presidente de la Comisión de Libertades, Justicia e Interior (la comisión LIBE).

La agenda del Consejo JAI (Asuntos de Justicia e Interior) es especialmente densa. La Presidencia rotativa de Lituania es, por un lado, la primera ocasión en que la va a ejercitar uno de los todavía "recién llegados" países bálticos (ampliación de 2004). Pero es también, por otro lado, el último periodo útil -segundo semestre de 2013- para desatascar los numerosos e importantes asuntos legislativos pendientes de desbloqueo en la negociación entre el PE y el Consejo. Como Presidente de LIBE, en el Consejo de Vilnius he urgido el desatascamiento de tres importantes "paquetes" de legislación europea.

El primero es, nada menos, el de Protección de Datos. Por buenos motivos, este importante Reglamento que regulara el respeto a la privacidad en el mundo de la empresa y la actividad económica (acompañado de una Directiva que afectará al funcionamiento de los poderes judiciales y fuerzas de seguridad en la lucha contra el crimen) actualizará la obsoleta normativa de protección de la privacidad frente a las nuevas tecnologías todavía hoy en vigor en el escalón europeo. Siendo la primera vez que el PE va a regular de manera directa derechos fundamentales que hasta ahora estaban reservados para el legislador nacional, se entiende bien que esta regulación haya desatado una espiral de presión (los "lobbies" de los que se habla y se escribe) "sin precedentes" hasta ahora, como ha confesado Viviane Reding, la comisaria del ramo. La presidencia lituana tiene la obligación de impulsar de una vez en el Consejo una mayoría capaz de confluir en el esfuerzo y la determinación mostrada por el PE en la Comisión que presido para aprobar el nuevo régimen de protección de la privacidad (que incluye el "derecho al olvido" frente a los grandes gigantes de la comunicación en red). Y debe hacerlo pensando en millones de europeos que esperan esa respuesta.

En segundo lugar, la Presidencia lituana es la última ocasión para transponer el nuevo procedimiento legislativo regulado en el Tratado de Lisboa (esto es, "lisbonizar") la cooperación policial y judicial en la lucha contra la criminalidad grave transnacional. La nueva regulación de la cooperación policial en Europa (Europol) y la judicial (Eurojust) deben sembrar el terreno para el establecimiento de una Fiscalía Europea (art. 86 TFUE). La Comisión LIBE propugna un avance decidido hacia la realización de este objetivo fijado por el Tratado de Lisboa.

En tercer término, es preciso completar ese conjunto de iniciativas orientadas a sentar garantías procesales comunes en toda Europa (derecho a conocer la acusación; acceso a un abogado para la asistencia y a la defensa letrada en el curso del proceso, a las comunicaciones en la detención preventiva y a la interpretación en modo que sean comprensibles las actuaciones judiciales).

Pero además, y sobre todo, hay que restaurar con urgencia la agenda social y democrática que ha desfallecido en el manejo desastroso de la crisis. En el ámbito legislativo bajo la competencia de la Comisión LIBE, ello implica implementar los "paquetes" relativos a la libre circulación de personas (Schengen) y del Sistema Común Europeo para el Asilo y el Refugio (Cláusula de solidaridad, Programa de Reasentamiento, Protección de Menores no acompañados y Reagrupación Familiar).

El paréntesis de agosto extrema las dificultades de completar estos objetivos en el estrecho margen de la Presidencia Lituana. Urge aprovechar el tiempo. Si no apuramos cada minuto, la decepción subsiguiente no sólo empobrecerá el balance final de este mandato europeo -por lo demás, tan oscuro, vista la gestión de la crisis- sino que redundará en la exasperación de un estado de ánimo minado desde hace mucho por la crispación, la rabia y el riesgo de la antipolítica.