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07/12/2018 11:38 CET | Actualizado 07/12/2018 11:38 CET

El año de los fachas en la tele

En 2015, en Canal Sur, ESTO, que compraría Vox a la voz de ya:

Apenas deben quedar niños en Andalucía que no hayan pasado por el programa de Juan y Medio. Lleva años con programas propios en la tele pública andaluza, dándole a los andaluces lo que el pueblo andaluz necesita.

En 2006, en TVE, la nieta del dictador Franco, Carmen Martínez Bordiu (cuyo novio, Luis Mi está ahora saliendo con Ágatha Ruiz de la Prada y poniéndose el champú de Pedro J), participó en el programa Mira quién baila. Semanalmente recibió 48.000 euros. En la tele pública.

En 2018, los franquistas que hay en España empezaron a tomar la tele. Por ejemplo, yo creo que este año he visto más a Pilar Gutierrez que a algunas amigas muy queridas.

Con cierta sorna, la televisión les empezó a dedicar tiempo, ganas. Los entrevistó muchas veces en Liarla Pardo, un programa súper guay de La Sexta (su productora es Cuarzo, que a la misma hora realiza Viva la vida en Tele 5) donde también se entrevistó muchas veces, invitándolo a plató además, al abogado de La Manada. Cristina Pardo da paso, segura de que esto es la libertad de expresión, a todas las voces contrarias. Faltaría más.

La tele también los convirtió en personajes. Ana Rosa, aunque no le gusten, aunque no representen a ninguna mayoría, aunque sus alaridos sean a veces estúpidos, también les escucha.

Se les dio cancha. Era tan jugoso lo que decían... Tú estabas en casa, un sábado noche cualquiera, y si eras una demócrata de bien, te quedabas a escuchar escandalizada, e incluso escribías un tuit corto y contundente, para quitarte la rabia: "¡Qué vergüenza! ¡Es intolerable!".

Sucedía también por las mañanas. En Espejo público. Otra vez la mujer que ves más que a tus amigas:

O en Al rojo vivo:

Preparabas la comida y Sonsoles sacaba a más fachas. En Ya es mediodía, se pasaba de la apasionante vida de Alba Carrillo al Valle de los Caídos, sin solución de continuidad. Ponías sal en la ensalada mientras sonreías con desdén hacia la tele.

Comías, y en la sobremesa, ahí seguían. En Más vale tarde:

Por la noche, Jordi González discutía con mi amiga Pilar en un programa que duró poco. Y así llegabas sin problemas a primera hora de la mañana. En bucle. Salvo si veías El Objetivo de Ana Pastor, el domingo por la noche. Ahí no estaban. Y el abogado de La Manada tampoco.

¿Por qué este frenesí? Bueno, desde siempre los frikis, los estrafalarios, los que dicen frases gruesas, los retrógrados dan mucho juego en la tele. Nacía el show de lo ultra, como bautizó Bob Pop a lo que sucedía en Ya es mediodía, de Sonsoles Ónega, en Tele 5, por citar un ejemplo. A cuenta del Valle de los Caídos, de los restos de Franco, del nacionalismo catalán, de esta cuarta ola del feminismo, la tele ha sido el hábitat de portavoces de los nostálgicos de la dictadura. Sin más. Se ha ido llenando de proclamas intransigentes, autoritarias y huecas contestadas, como mucho, con una sonrisa frívola o una caída de ojos con aire cansino.

Salían en la tele, soltaban exabruptos, (algunos atentaban contra el estado de derecho) exageraciones, falseaban la historia... Se fueron convirtiendo en asiduos. Y las redes se hacían eco de inmediato de sus apariciones, bien para condenarlas, bien para apoyarlas. El programa y ellos, TT. Ellos encantados y la tele también. Me parece a mí que su presencia habitual era absolutamente desproporcionada (imaginemos que la tele hubiera dedicado el mismo tiempo a todos aquellos republicanos vehementes, cargando contra la monarquía), y también que la oferta condiciona la demanda. Y que la tele influye. Que se lo pregunten a los publicistas, en todo caso.

El domingo por la noche, durante la jornada electoral, Vox, con 12 escaños recién adquiridos, no dejó entrar a La Sexta en sus instalaciones. Que es una cosa muy poco democrática, muy poco respetuosa, muy fea... muy de Vox, por otra parte, no nos flipemos.

Eran tan graciosos, tan estrafalarios...

DATO: mi colega Antonio García Ferreras (que por cierto ha estrenado Estrecho, que es un PROGRAMÓN) ha dicho que "quienes creemos que la culpa de lo de Vox es de la tele, no nos hemos enteramos de nada". Añadiría, para que la frase fuera perfecta: "quienes creemos (...) es SOLO de la tele (...)".

Y ya puestos, acabemos con ESTO:

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