gerardo martino

guardiolaSi dicen que el tiempo no perdona, el perdón llega con el tiempo; y los tres años que han pasado desde la despedida de Guardiola del Camp Nou han permitido observar con la perspectiva necesaria una relación que mostraba síntomas de insalubridad. El mejor Barça de la historia no se entiende sin Guardiola, y Guardiola no estaría donde está sin su Barça.
Un entrenador "buena persona" es lo mismo que una chica "simpática" o un chico "mono". Alguien que todo el mundo aprecia tener a su lado por su sensibilidad, bondad y manera de ser, pero no es la persona con quién iríamos más allá. Martino, admitámoslo, es una grandísima persona. Martino, aceptémoslo, no es un entrenador Barça.
El sábado, en el Calderón, Martino caminó sobre el alambre del reconocimiento exquisito y la crítica descarnada, esclavo de un resultado que le habría etiquetado de insensato o valiente según derrota o victoria.
La vuelta a la competición debe confirmar la recuperación mostrada a las postrimerías de 2013. El nuevo año debe ratificar el trabajo del Tata en el momento cumbre de la temporada.
Gerardo Martino cumple 100 días como inquilino en el banquillo culé tras su apresurada llegada a Barcelona a finales de julio pasado. Después de más de dos meses de competición oficial, el trabajo del rosarino se ve en muchos aspectos del juego azulgrana.
No hay fórmulas mágicas en el fútbol y todo es debatible, pero la filosofía de los últimos años en el equipo catalán defendía la máxima de Guardiola de "para defender, ataca", en que reducía las posibilidades de recibir un gol según la propia posesión del balón. Con Martino, el estilo defensivo varía radicalmente.
Conocer el pasado es una muestra de fortaleza presente, pero que un día tan señalado a nivel futbolístico y social se aproveche para enaltecer al exentrenador, parece demasiado artificial y oportunista. Los homenajes, en la intimidad, suenan mejor.
El FC Barcelona tomó el acreditado santuario céltico con un ejercicio lleno de paciencia y saber estar. Jamás se descompuso por más que su rival se atrincherara para defender su bastión. Los azulgranas evidenciaron un día más su versión camaleónica.
En un club fundado en el siglo XIX, cualquier récord merece todo su reconocimiento y Martino, dadivoso después de conseguir el mejor arranque de la historia del FC Barcelona, decidió regalar el mérito a los jugadores y al pasado reciente de la entidad. Desde Tito a Rijkaard, pasando por Guardiola.