14/12/2015 11:39 CET | Actualizado 13/12/2016 11:12 CET

Carta de Papá Noël

Seguro que no esperabais que esta Navidad fuese yo el que os escribiese. Cada año leo millones de cartas de niños de todo el mundo que me quieren saludar y pedir que les lleve regalos. Los pequeños siempre tienen palabras de cariño y de ilusión para mí. En ellas leo las ganas sinceras de portarse bien. Puede que no siempre lo consigan, pero sé que la intención siempre es la mejor.

Queridos amigos:

Seguro que no esperabais que esta Navidad fuese yo el que os escribiese. Como sabéis, cada año leo millones de cartas de niños de todo el mundo que me quieren saludar y pedir que les lleve regalos. Los pequeños siempre tienen palabras de cariño y de ilusión para mí. En ellos leo las ganas sinceras de portarse bien. Puede que no siempre lo consigan, pero sé que la intención siempre es la mejor, por eso tengo que viajar por todo el mundo y cumplir sus deseos. Es agotador, pero su inocencia y generosidad no tienen límites.

Sin embargo, tengo que deciros a los mayores -y por eso os escribo- que estoy cada vez más preocupado con vuestra actitud. Como sabéis tengo el don de la ubicuidad y puedo verlo todo. Pues bien, a veces me asomo a vuestros pueblos, a vuestras casas y observo cómo preparáis la Navidad. Veo cómo decoráis vuestros salones, cómo compráis comida para hacer suculentos banquetes, cómo ilumináis las calles o cómo os compráis vestidos para las fiestas que vienen. Todo eso está muy bien, pero lo que me tiene un poco mosca es que me da la impresión de que a menudo actuáis de forma mecánica, hacéis siempre los mismos rituales pero os olvidáis de para qué sirve este invento de la Navidad. Y lo peor es que si la esencia de la Navidad se pierde la propia Navidad terminará desapareciendo. Y yo me quedaré sin trabajo.

Amigos, a todos nos gusta vivir la Navidad, pero eso no se consigue solo con un árbol iluminado, un aparatoso regalo o un buen plato de langostinos. Bueno, estos último ayuda mucho, la verdad... Bromas aparte, tenéis que entender que si yo vivo es por la ilusión de los niños, de esos niños que también fuisteis vosotros no hace tanto tiempo, y que podéis volver a ser tantas veces como queráis. Actuad sin interés particular, despojaos de egoísmo, poneos en la piel de los demás y entended que todo está en esos pequeños detalles cotidianos que a veces tanto nos cuestan. Para que entendáis lo fácil que es a veces hacer feliz a los demás yo mismo me voy a aplicar el cuento. Los de Coca Cola me propusieron ponerme un teléfono para que pudiese llamar personalmente a todos los niños del mundo. Al principio no me gustaba la idea, porque en estas fechas estoy, como sabéis, muy ocupado, y no tengo mucho tiempo. Pero luego acepté. En el fondo me muero de ganas por oír reír a esos pequeños. ¿Quieres que llame a tu hijo/a? Simplemente entrando en esta web y siguiendo los pasos que se indican YO MISMO (Papá Noël) le llamaré felicitándole la Navidad. Además de la alegría que le vas a dar, también puede ser tu primer pequeño gran detalle navideño. Y no olvides que te estoy viendo...

¡Feliz Navidad!

Papá Noël

Papá Noël vive en las inmediaciones del Polo Norte desde hace cientos años. Su trabajo consiste en generar ilusión en los niños y los mayores de todo el mundo.