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09/06/2012 22:31 CEST | Actualizado 09/08/2012 11:12 CEST

¿Qué otras conclusiones podemos extraer del informe del FMI?

A pesar de que este aspecto haya quedado en un segundo plano ante las necesidades inmediatas de recapitalización, no cabe duda de que la gestión del riesgo inmobiliario sigue siendo el tema clave.

Además de la cifra de necesidades de recapitalización que ha establecido el FMI en su informe, y que ya vemos en todos los medios de comunicación -37 mil millones de euros-, existen una serie de cuestiones que se establecen y que son muy relevantes.

La primera de ellas es el reconocimiento, al igual que lo hiciera tiempo atrás, de la heterogeneidad existente en el mapa bancario español, intentando no meter a todas las entidades en la misma bolsa, y estableciendo de forma clara cuatro grupos: G1 (bancos grandes e internacionales) y G2 (antiguas cajas que no han recibido ayudas públicas) como el grupo de los "buenos", G3 (antiguas cajas que han recibido ayudas públicas) como los "malos", y G4 (pequeños y medianos bancos privados) como "intermedios". Si bien el FMI ha dejado claro que las tres principales entidades podrían hacer frente a un deterioro de las condiciones macroeconómicas, pone de manifiesto el riesgo de seguir haciendo las cosas como las estábamos haciendo, que conlleva un elevado riesgo sistémico y de contagio. El mecanismo establecido hasta ahora, mediante el cual las entidades "buenas" e "intermedias" asumen, proporcionalmente, las pérdidas derivadas de las recapitalizaciones y subastas de las "malas" a través del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), podría derivar en que estas acabasen siendo "malas" también.

Sin embargo, merece la pena remarcar que el hecho de que estas entidades sean capaces de hacer frente a un escenario de mayor deterioro económico no significa que puedan afrontar, en un año, los saneamientos sobre toda la cartera crediticia que establezcan los valoradores independientes (los cuales, muy probablemente se curarán en salud y pedirán saneamientos muy superiores a los "esperados") sin ayudas públicas o privadas.

Un segundo aspecto muy importante, es la relevancia que se le da a una comunicación clara de calendarios y estrategias de capitalización, sin la cual difícil será recuperar la confianza de los inversores extranjeros. Relacionado con esto, es necesario establecer de forma clara y rotunda el papel único y exclusivo de Banco de España en lo que respecta a la regulación prudencial de las instituciones financieras. Su función es clave e inequívoca, más allá de que el propio FMI ponga de manifiesto su lentitud en tomar medidas correctivas, permitiendo que entidades débiles sigan operando. Por otra parte, nada se menciona sobre el rol que ha jugado la CNMV en este contexto, especialmente en lo relativo a las participaciones preferentes.

Además de este calendario y estrategia de recapitalización de las entidades financieras, el FMI ha puesto énfasis en la necesidad de establecer un mecanismo de resolución para los activos inmobiliarios que se encuentran en los balances de las entidades bancarias. Las últimas medidas adoptadas por el Gobierno (RDL 18/2012) se limitaron a separar estos activos en vehículos especiales, ¡pero siguen siendo propiedad 100% de los bancos!, con lo cual la película no cambia mucho. En este contexto, se plantean dos posibles alternativas: la creación de un único "banco malo" centralizado y propiedad del Gobierno -que según el FMI, sería el mecanismo más eficiente de resolucióan, de acuerdo con la experiencia internacional--o el establecimiento de esquemas de protección de activos (EPAs) para cada entidad, es decir, que el Gobierno garantice o asuma parte de las pérdidas relacionadas con los mismos, que se mantendrían dentro de los balances de las entidades. A pesar de que este aspecto haya quedado en un segundo plano ante las necesidades inmediatas de recapitalización, no cabe duda de que la gestión del riesgo inmobiliario sigue siendo el tema clave.

Finalmente, y en relación con la salida de depósitos de la que se ha hablado tanto en los últimos días, si bien el FMI no da demasiados datos, sí que menciona que los depósitos minoristas (de familias y empresas) se han reducido poco y que es la financiación a través del Banco Central Europeo la que ha permitido sustituir la financiación interbancaria a corto plazo y amortizar deuda. Por tanto, no sería tan preocupante la reducción que se ha observado en las posiciones que tiene el resto del mundo en las entidades bancarias españolas, ya que se trataría de una mera sustitución de fuentes de financiación.