POLÍTICA

El Gobierno pide a Bruselas una sola voz ante la posible independencia de Cataluña

07/10/2012 19:39 CEST | Actualizado 07/10/2012 19:39 CEST
EFE

El Gobierno español ha pedido a la Comisión Europea (CE) que hable con una sola voz ante la posible independencia de Cataluña y la opción de que un territorio de España pueda ingresar en la Unión Europea (UE) si se declara independiente, informan a Europa Press fuentes diplomáticas.

En un escrito formal dirigido recientemente a su cúpula, España solicita al Ejecutivo comunitario que todos sus miembros expliquen la posición de Bruselas en este asunto "de conformidad con los tratados". La CE ha dado respuesta desde hace años a la pregunta de si una región que se escindiera de un Estado miembro seguiría perteneciendo a la UE o no.

En respuesta a una pregunta formulada por un eurodiputado británico en 2004, Bruselas aclaró que "una región independiente nueva se convertiría, por el hecho de su independencia, en un país tercero respecto de la Unión y los tratados no se aplicarían en su territorio desde el día de su independencia".

Por tanto, si quisiera formar parte de la UE, tendría que presentar una solicitud de adhesión que debería ser aceptada por unanimidad por el Consejo Europeo que reúne a los jefes de Estado y de Gobierno de cada Estado miembro; es decir, que cualquier país miembro podría vetar su ingreso.

CONFUSIÓN

Una entrevista en el Diario de Sevilla la semana pasada, la vicepresidenta de la Comisión y responsable de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía, la luxemburguesa Viviane Reding, generó cierta confusión en este sentido.

Reding aseguró que "la legislación internacional no dice nada que se parezca" a que un nuevo Estado resultante de otro Estado matriz deba abandonar todos los organismos internacionales si se declara independiente. Sus palabras las recogieron otros medios de comunicación, que interpretaron unánimemente que Reding quería decir que Catalunya no tendría por qué dejar la UE si se declarase independiente.

EL CASO DE CATALUÑA

En el caso concreto de las aspiraciones independentistas de Cataluña, el Gobierno español lo tiene claro y afirma que la UE no aceptará una hipotética secesión de ninguno de sus territorios que no haya sido decidida por el conjunto del pueblo español.

Basa su convencimento en el artículo 4.2 del Tratado de la UE, según el cual, sostiene el Ejecutivo, solo sería legal una secesión pactada con España y la actual Constitución impide la independencia unilateral de una parte de la nación, porque la soberanía de España corresponde al conjunto del pueblo español.

Incluso cuando se llegara al caso de que una parte del actual territorio de España se separara del resto de forma pactada -porque hubiera cambiado la Constitución, por ejemplo- el nuevo Estado no estaría automáticamente dentro de la UE, sino que tendría que iniciar un proceso de adhesión que solo concluiría cuando los miembros de la Unión estuvieran unánimemente a favor de su ingreso.

En concreto, el artículo 4.2 del Tratado de la Unión señala que ésta respetará la identidad nacional de los Estados miembros, identidad "inherente a las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de éstos, también en lo referente a la autonomía local y regional".