INTERNACIONAL
04/03/2013 11:58 CET | Actualizado 13/03/2013 14:24 CET

Empiezan los preparativos para la elección del nuevo papa, que presidirá los actos de la Semana Santa

La elección del nuevo papa, el número 266, se producirá en los próximos 16 días. Los preparativos para la celebración del cónclave del que saldrá el nuevo pontífice han comenzado este lunes con la primera reunión del Colegio Cardenalicio, en la que los purpurados debatirán el perfil que debe tener.

La idea del Vaticano es que el cónclave, para el que todavía no hay fecha de inicio, comience la próxima semana para que el sucesor del dimisionario Benedicto XVI se instale y pueda presidir las celebraciones de Semana Santa, que comienzan el próximo 24 de marzo (Domingo de Ramos).

Antes de renunciar oficialmente a su cargo, Benedicto XVI publicó un documento papal -Motu Proprio- en el que estableció que los cardenales disponen de un plazo de entre 15 y 20 días para organizar la elección, aunque les concedió la facultad de adelantar el cónclave una vez presentes todos los cardenales electores. También les permitió atrasarlo "si hay motivos graves", pero nunca más allá de 20 días.

Ratzinger tomó otras dos decisiones relevantes:

1) Para elegir al nuevo papa se necesitarán por lo menos dos tercios de los votantes.

2) El informe elaborado por tres cardenales octogenarios sobre los escándalos que en los últimos meses han salpicado al Vaticano permanecerá secreto y sólo podrá ser conocido por su sucesor.

RATZINGER NO ENTRARÁ EN EL CÓNCLAVE

Ratzinger, que a los 85 años no puede entrar en el cónclave, tendrá la oportunidad, si lo desea, de ver la retransmisión televisada de la misa solemne con la que da comienzo el ritual de la elección, y de la procesión de cardenales, entre la Capilla Paulina y la Capilla Sixtina, donde quedarán encerrados, hasta que hayan elegido a su sucesor.

Otro de los requisitos esenciales del cónclave es el secreto de las deliberaciones internas. Los cardenales juran que lo mantendrán, antes de encerrarse en la Capilla Sixtina. Mientras se procede a la elección, se alojan normalmente en la Casa Santa Marta, junto a los palacios Apostólicos, desayunan juntos, y viven en notable austeridad, sin móviles, ni contacto con el exterior, hasta que eligen pontífice. También juran que aceptarán el cargo en caso de ser elegidos.

Entre la larga lista de cuestiones que tendrá que afrontar el nuevo pontífice están el gobierno de la Iglesia, una reforma de la curia, el cierre definitivo del caso Vatileaks -en el que se filtraron documentos personales de Benedicto XVI- y los casos de pederastia y abusos sexuales, que han llegado a salpicar a algunos de los purpurados.

LA LUCHA ENTRE BERTONE Y SODONE

Tarcisio Bertone y Angelo Sodano son, tras la marcha de Benedicto XVI, los dos grandes líderes capaces de dirigir la elección del próximo papa.

Sodano representan a la "vieja guardia política" de Juan Pablo II y sus seguidores son críticos con la administración de Benedicto XVI y su manejo de los casos de pederastia, las finanzas vaticanas y la filtración de documentos.

Los ‘bertonianos’ son los cardenales designados durante el papado de Benedicto XVI. Fieles a Bertone, quien les colocó además en los puestos de máximo relieve cuando el papa le nombró sucesor de Sodano como secretario de Estado.

Los ‘bertonianos’ cuentan con ventaja. En el próximo cónclave, de los 115 cardenales que votarán, 65 fueron nombrados por Benedicto XVI y 50 por Juan Pablo II.

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