INTERNACIONAL
16/03/2013 17:31 CET | Actualizado 16/03/2013 17:34 CET

La Iglesia de base, "esperanzada" con los primeros gestos del papa Francisco: "Es un avance"

"¡Ah, cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!". Esas palabras las pronunció este sábado el papa Francisco en tono de voz no muy alto, pero se han difundido con fuerza y han removido las estructuras de la jerarquía de la institución. Para muchos, son la confirmación de que lo que ya se intuyó el pasado miércoles, cuando Francisco, recién elegido, saludó a los fieles con un crucifijo de plata, y no de oro, colgado al cuello y con una vestimenta más sencilla que la utilizada por su predecesor, Benedicto XVI.

En ese momento, los expertos coincidieron. "Es la elección de quienes quieren una reforma", aseguró Marco Ansaldo, corresponsal del diario italiano La Repubblica. "Pondrá énfasis en la pobreza y la reforma. No imitará a su predecesor”", señaló Rebecca Rist, experta en historia papal de la Universidad Reading. "Su destacado papel durante la crisis económica argentina fortaleció su reputación como voz de la conciencia y lo convirtió en un potente símbolo de los costos que la la globalización le impone a los pobres del mundo”", añadió John Allen, editor de National Catholic Reporter.

Los primeros días de papado de Francisco han abierto, de hecho, rendijas a la esperanza a la Iglesia de base española, casi siempre crítica y escéptica con la jerarquía. Por ejemplo, Javier Baeza, miembro del Foro de Curas de Madrid, aseguraba hace poco más de un mes: "La marcha de Benedicto XVI no supone ningún cuestionamiento de la estructura jerárquica". En el mismo sentido apuntaba Jesús López, también sacerdote: "Es difícil esperar un papa progresista".

"ESPERANZADOS"

Algo más de treinta días más tarde y horas después de la elección de Francisco, algo ha cambiado. "Estamos esperanzados. No esperábamos que fuera a ocurrir esto", señala ahora López, quien ha visto gestos en el nuevo papa que le hacen pensar que su llegada supone un cambio importante respecto a los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI. "Me pareció un detalle que se presentase ante los fieles como obispo de Roma y hablase a los romanos y no al mundo entero. Parece algo sin importancia, pero deja entrever que puede dar mucha más autonomía a las diócesis", señala.

López también destaca el hecho de que Francisco sea jesuíta porque en los últimos años el poder en la Iglesia lo han mantenido "movimientos nuevos como el Opus Dei".

Evaristo Villar, sacerdote portavoz de Redes Cristianas, también está sorprendido y esperanzado por la dirección que el nuevo papa puede tomar. "Está teniendo gestos a tener en cuenta. Solo el hecho de haber elegido el nombre de Francisco, por San Francisco de Asís, un hombre enamorado de la pobreza que al parecer recibió el encargo de Jesús de renovar una Iglesia que estaba agrietada, es un avance", explica, a la vez que destaca la "cercanía" que el nuevo papa demostró al rezar junto "al pueblo" el día de su elección.

Villar señala que el hecho de que Francisco quiera una Iglesia pobre es otra buena señal porque "es la que la sociedad, el mundo y la propia Iglesia" necesita. Más gestos para la esperanza de la Iglesia de base: "A los cardenales les llamó hermanos y pidió la comunión con ellos. Juan Pablo II, en cambio, les pedía que dieran la sangre por él, tratándoles casi como a súbditos", señala López.

"NO ECHEMOS LAS CAMPANAS AL VUELO"

A pesar de esos buenos gestos, Villar advierte de que el camino de Francisco es largo y aún hay que estar expectante. "Primero se tienen que despejar esas sombras de posible colaboración con la dictadura argentina, que sería algo muy grave y le pondría las cosas muy difíciles. Por eso, no hay que echar las campanas al vuelo ya y decir: 'Ya llegó Juan XXIII'. Para eso no tenemos todavía datos, pero ojalá", expresa.

López también cita a Juan XXIII, al que muchos conocían como 'el papa bueno' y que convocó el Concilio Vaticano II, que tenía entre otros objetivos renovar la moral de la vida cristiana y adaptar la Iglesia a las necesidades de la nueva época. "Desde luego, Francisco tiene un estilo más parecido al de Juan XXIII que al de Juan Pablo II o Benedicto XVI".

Pero, a pesar de todo ello, el nuevo papa tendrá que hacer frente a las acusaciones de colaborar con la dictadura argentina, algo que el Vaticano se ha apresurado a negar. Además, siguen generando muchas dudas algunas de sus posturas, muy conservadoras, en temas como el aborto o el matrimonio gay (es "una movida del diablo", dijo).

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