INTERNACIONAL
26/03/2013 17:28 CET | Actualizado 26/03/2013 17:54 CET

La quita a los grandes depósitos para pagar rescates, encima de la mesa desde hace nueve meses

EFE

El caso de Chipre no es extrapolable y la Comisión Europea rechaza públicamente la posibilidad de que la fórmula alcanzada para evitar la quiebra del país pueda aplicarse en otros países. En ese sentido, tanto los portavoces del Ejecutivo comunitario como varios comisarios rechazaron este martes la propuesta del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, de utilizar a Chipre como modelo.

Pese al distanciamiento de Bruselas e incluso la rectificación de Dijsselbloem, en el rescate de Chipre hay puntos en común con la propuesta que Bruselas hizo el pasado mes de junio para manejar las crisis de bancos europeos y, si es necesario, su cierre y pago de obligaciones que se deriven, algo conocido como resolución bancaria.

La coincidencia reside en la posibilidad de que los grandes depositantes, con más de 100.000 euros, contribuyan a rescatar a un banco. En el caso chipriota, la propuesta inicial iba más allá y violaba la garantía de los depósitos menores de esa cantidad, un error después enmendado para respetar el blindaje legal existente desde octubre de 2008. Con el plan final, sólo contribuirán los que superen esa cantidad y se les aplicará una quita de hasta el 40%, según las concreciones ofrecidas este martes por el titular de Finanzas del país. En los planes de Bruselas, que los grandes depositantes contribuyan "no se excluye que los depósitos por encima de 100.000 euros sean instrumentos elegibles para quitas. No se excluye, es una posibilidad", dijo también el martes Chantal Hughes, portavoz comunitaria de Mercado Interior y Servicios Financieros.

BERLÍN Y LA EVOLUCIÓN DE LOS RESCATES

La propuesta europea todavía no ha cristalizado en un acuerdo entre los Gobiernos, no entraría en vigor antes de 2018 y no tendría efectos retroactivos, pero refleja bien la evolución de la gestión de la crisis impuesta con el paso de los años por Alemania. Es parte del largo proceso regulador que siguió al estallido de la crisis financiera en 2008, tras la que cayeron como piezas de dominó decenas de bancos en todo el continente. Entonces, los Estados se vieron obligados a rescatar a las entidades para evitar que se viniera abajo el conjunto del sistema financiero.

Tras el riesgo financiero llegó el de la deuda soberana, de la mano de Grecia, y la eurozona diseñó complejos fondos de rescate con miles de millones de euros. Esos fondos son los que han permitido la inyección de hasta 39.500 millones de euros para la maltrecha banca española.

QUE LOS BANCOS SE RESCATEN A SÍ MISMOS

Pero la nueva lógica, en Berlín y en Bruselas, pasa porque los bancos se hagan responsables de sus propios errores y creen sistemas que permitan dejar fuera de la solución a los fondos públicos de los países de la eurozona, hasta ahora imprescindibles para evitar una crisis sistémica. Las soluciones que prevé Bruselas pasan en primer lugar por crear un fondo europeo (similar al que existe en algunos países, como España) para que los bancos se salven a sí mismos. Por otra parte, Bruselas quiere testamentos bancarios, o instrucciones claras que expliquen sin margen a la interpretación qué hacer en caso de problemas en los bancos.

La lógica de que los bancos se rescaten a sí mismos tiene un límite. ¿Hasta dónde llega el banco? ¿Son los depositantes, grandes o pequeños, de alguna manera parte de ese banco y, por tanto, responsables en caso de que haya problemas? ¿Es preferible un rescate interno de la institución, haciendo pagar a los grandes depositantes, que el dinero público de todos los contribuyentes de la eurozona?

Eso es precisamente lo que la directiva no excluye. Además, la norma que protege los depósitos menores de 100.000 euros deja por definición sin garantizar los que superen esa cifra. El compromiso de los Gobiernos del euro, con el zarandeo inicial del Eurogrupo sobre Chipre, no va legalmente más allá de los 100.000 euros.

¿QUÉ DICE BRUSELAS SOBRE LOS GRANDES DEPÓSITOS?

La propuesta de Bruselas da poderes a las autoridades europeas y nacionales para intervenir en los bancos antes incluso de que se produzcan los problemas. Cuando la entidad ya se encuentra en riesgo, el regulador puede convocar a los accionistas, cambiar a los gestores o reestructurar la deuda. En caso de que tenga que ser rescatado, el Estado podrá imponer la venda del negocio, crear un banco puente (para concentrar ahí el negocio 'bueno'), crear un banco malo e imponer quitas a accionistas, acreedores, bonistas o depositantes.

Antes de recurrir a los grandes depósitos, la eurozona recurría a un fondo de resolución, todavía por crear, en colaboración con los sistemas de garantía de depósitos que ya existen en la actualidad y que se encargarían de manera prioritatia de la "protección de depositantes minoristas", según un documento de Bruselas. También se recurriría a los acreedores (como pasó en Grecia) y los accionistas, antes de pasar a los poseedores de deuda subordinada o productos híbridas, como las participaciones preferentes o subordinadas en España. Siguiendo el razonamiento de Bruselas para las preferentes y la resolución bancaria, los inversores en productos de alto riesgo deben estar dispuestos a que el riesgo se materialice y perder dinero para sanear el banco. En el caso español, sin embargo, el fraude generalizado apenas ha sido tenido en cuenta por el arbitraje, que ha devuelto a los ahorradores una cantidad mínima de lo invertido.

Después de estos pasos es cuando entrarían los grandes depositantes. La propuesta está siendo negociada por los países socios de la UE y posteriormente acordada con la Eurocámara.

En otras palabras: los planes que se negocian desde junio de 2012 ya prevén la posibilidad, como último recurso, de acudir a los grandes depósitos, de la misma manera que insiste en la protección de los pequeños ahorradores. Sin embargo, la decisión inicial del Eurogrupo (que pretendía meter mano a los pequeños depósitos de Chipre) demuestra hasta qué punto Chipre y todos los casos son "únicos", ya que en todos hay un gran margen para la intervención política y la elección de una u otra fórmula.

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