POLÍTICA

Críticas al inglés obligatorio para graduarse en Cataluña: "Será una barrera infranqueable"

17/11/2013 21:42 CET | Actualizado 17/11/2013 21:42 CET
Gtresonline

Dominio de inglés demostrable y obligatorio para terminar la carrera. La pesadilla de muchos alumnos se hará realidad en Cataluña. Los universitarios catalanes que hayan empezado su carrera este curso deberán aprobar un examen de inglés -o bien una tercera lengua extranjera- para obtener el título al finalizar el grado, según el artículo 181 de la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos, que el Govern aprobará próximamente.

Una medida que tiene como objetivo que los titulados catalanes "no tengan problemas con el inglés" cuando salgan de la Universidad, una cuenta pendiente para muchos españoles. Lo demuestran los datos: solo uno de cada diez asegura tener un nivel avanzado de esta lengua, según un estudio de la OCU, y únicamente el 13% dice tener un nivel "alto" o "muy alto" de inglés, de acuerdo a un informe publicado por el Cambridge University Press.

En una iniciativa que ya había planteado en su día el tripartido (y que no llegó a aprobar), todos aquellos universitarios que se gradúen a partir del curso 2018-2019 en cualquiera de las 12 universidades catalanas, públicas y privadas, deberán acreditar el conocimiento del idioma equivalente al B2 a través de una "prueba común" de todo el sistema universitario catalán, que coordinará el Consell Interuniversitari de Catalunya (CIC).

La prueba podrá convalidarse con otros certificados acreditativos de conocimientos de idiomas "que tengan reconocida su equivalencia de acuerdo con el Marco Europeo Común de Referencia para las lenguas (MECR)". Medidas similares ya se han implantado en campus como los de Cantabria o Baleares y en algunas universidades de toda España. La mayor parte de ellas, sin embargo, exigen un B1, un nivel sensiblemente inferior que se pedirá en Cataluña.

UNA MEDIDA POLÉMICA

La medida parece razonable sobre el papel, pero se ha encontrado con el rechazo total de los alumnos y de muchos profesores y expertos.

"Aquí lo que se está planteando es que cada uno se busque la vida, sin garantizar esa enseñanza de idiomas que luego se va exigir al estudiante. Al final, lo que se va a lograr es que sólo consigan el título los que tengan recursos y saldrán perjudicados los que ahora ya tienen que trabajar para pagar la matrícula y no tienen tiempo para estudiar inglés al margen de sus clases", lamenta Juanjo López, responsable de organización de Barcelona del Sindicato de Estudiantes.

Para él, la medida que va a aprobar Cataluña sigue "la línea del PP" de, "bajo la excusa de dar más calidad", introducir "más trabas y más recortes". "La meta es que los hijos de los trabajadores tengan que dejar los estudios. Es un objetivo completamente espurio", zanja.

Los expertos, sin embargo, rechazan ese argumento. "Para aprender inglés no hace falta viajar. Se puede obtener becas para ir al extranjero, se puede trabajar a tiempo parcial en países de habla inglesa y además se puede aprender on-line sin problemas. Existen multitud de cursos gratis con los que se puede aprender inglés sin problemas. El inglés será un factor de exclusión de un contexto internacional si no se aprende", argumenta Pilar Garcés, coordinadora del módulo de Inglés en el Máster de Profesorado de Educación Secundaria de la Universidad de Valladolid.

MÁS ALLÁ DE LA EXCLUSIÓN SOCIAL

La exclusión social no es, sin embargo, el único problema que los alumnos han encontrado a la nueva medida del Govern. Gemma Espigares, presidenta del Consejo de Estudiantes de las Universidades Catalanas (CEUCAT), apunta a las carencias en la enseñanza de inglés que hay en otros niveles de la educación. "La decisión no es oportuna dado que la formación en niveles inferiores no es suficiente y es una medida que tiene que venir apoyada por oportunidades formativas pertinentes. Este requerimiento debería ser, en todo caso, algo progresivo", critica.

Virginia Vinuesa, profesora de inglés en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, se suma a esa postura y advierte de que un B2 será "una barrera infranqueable" para muchos alumnos. "Es una apuesta importante, pero poco realista. Una cosa es que hablen idiomas y otra que se les exija tener un nivel B2. Es una medida que ni puede ni debe generalizarse", asegura.

En su opinión, en idiomas la exigencia nunca debería ser "requisito de salida", sino "de entrada". Es decir, exigir un determinado nivel para acceder a unos estudios, pero no para obtener un título, salvo en carreras específicas. Vinuesa señala que los problemas con el dominio de inglés vienen de más abajo.

CAMBIO EN LA FORMA DE ENSEÑAR

"Sería importante enseñar de forma diferente. Siempre digo que hemos estado muy preocupados de 'qué' enseñar y nos hemos olvidado del 'cómo'. Hay que cambiar la metodología, conseguir que el alumno esté expuesto a la lengua todo el tiempo posible, procurar que pongan en práctica lo que aprenden, enseñarlos a comunicar en la lengua meta y olvidarnos un poco de tanta gramática y tanto rellenar espacios en blanco", insiste.

Esa opinión la comparte también Julio Redondas, director de Comunicación de Cambridge University Press, quien asegura que con la medida del Govern habrá "situaciones complicadas" porque "suena precipitado". "Si asumimos que aún hay muchos estudiantes que tienen un nivel de inglés tirando a bajo, lejos del B2 (porque en la Educación Primaria y Secundaria que han recibido no han tenido suficiente exposición a la lengua), entonces estos alumnos no van a tener más remedio que hacer un esfuerzo extra para ponerse al día", indica.

Eso, explica Redondas, puede acabar por afectar al rendimiento académico en las asignaturas de su carrera: "Dependiendo de la carrera, la presión académica puede llegar a ser muy importante como para encima restarle horas de estudio para ponerse al día con el inglés. No es el fin del mundo, creo que es factible llegar al nivel B2 en cuatro años... pero entiendo el argumento de los estudiantes".

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