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Un cómico llamado Michel Houellebecq: así se ríe de su supuesta desaparición

10/02/2014 13:13 CET | Actualizado 10/02/2014 13:39 CET
F. BERTHIER / GETTY

En septiembre de 2011 la desaparición del ínclito escritor francés Michel Houellebeqc durante la promoción de su novela El mapa y el territorio despertó el interés de los medios de comunicación. La sombra de Al-Qaeda planeaba en torno al desvanecimiento de un autor conocido por su escaso pudor a la hora de despreciar el islamismo. Ahora el escritor aborda por vez el tema que tantas sospechas generó, con la complicidad de su compatriota cineasta Guillaume Nicloux.

En realidad, la cinta solo fantasea con lo que pudo haber ocurrido durante los días que la prensa le dio por desaparecido. Escritor y director se burlan de todas las etiquetas sobre las que se asienta la gran estrella mediática de las letras francesas en el falso documental L'Enlèvement de Michel Houellebecq, presentada en el Festival de Cine de Berlín. ¿Un misántropo, sexista, enemigo del Islam? "Todo es cierto -contesta el autor de Las partículas elementales-. Aunque he de decir que cuando me tildan de sexista no me queda claro de qué se me acusa y lo cierto es que cada vez soy menos islamista. No sé por qué", dice.

La película narra la crónica de un disparatado secuestro perpetrado por un culturista, una guardaespaldas y un profesional de la lucha libre. En un entorno rural a las afuera de París, el escritor se aleja a la fuerza de una vida que transcurre hasta el momento entre discusiones sobre decoración, arquitectura y música. Sus tres captores, a los que se suman los ancianos padres de unos de ellos, resultan ser más amables de lo esperado, no le falta tabaco y llegan a ofrecerle los servicios de la prostituta del pueblo. En los diálogos improvisados este Houellebecq solo parcialmente real aprovecha para lanzar nuevas perlas políticas.

En las distancias cortas, encerrado en una pequeña sala de uno de los edificios de la céntrica Potsdammer Strasse y desprovisto del filtro de ficción que le protege en la película, Houellebecq necesita de varios minutos para hilvanar un discurso relajado y superar los monosílabos. Se confiesa un tipo cercano al autismo. Solo cuando lo verbaliza cobra conciencia de su comportamiento y comienza a mirar a los ojos a su interlocutor. Nadie diría que también puede resultar un solvente actor de comedia, como demuestra en este experimento cinematográfico.

"No me importaría volver a interpretar ahora que ya lo he probado. Estoy seguro de que estaría menos asustado que esta primera vez y es un trabajo gratificante, con el que puedo hacer cosas que nunca haría en la vida real. Así ha ocurrido en esta película", se encarga de puntualizar. Tras colaborar con Guillaume Nicloux ha decidido que va a rechazar todas las ofertas para hacer un documental sobre su vida que le han llegado en los últimos años. "Creo que resultaría muy aburrido. Es mucho más divertido ser otra persona", resuelve.

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