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Concierto de Robin Thicke en Ibiza: pocas canciones y ganas de más

05/07/2014 12:50 CEST | Actualizado 07/07/2014 18:24 CEST

Llegó en plan estrella fugaz, se hizo perdonar y se fue. El cantante norteamericano Robin Thicke, cuyo single Blurred Lines, junto a T.I. y Pharrel, reventó el año pasado los registros online con más de un millón y medio de descargas, se dejó caer este viernes pasado por Ibiza, en el Hard Rock Hotel, situado al lado del ya mítico Ushuaia.

El lujo discreto del hotel y su pequeño escenario crearon una atmósfera algo más íntima para que Robin hiciera el concierto más corto de la historia de la música – ¡solo cuatro canciones! – y lanzara su mensaje de que lo sexy no quita lo valiente, ni viceversa, y que está deseando volver con Paula, su ex mujer.

Thicke, un icono del nuevo soul y R&B, ha sido el centro de las furias feministas (que le demandaron por sexista), y más aún de las femeninas, que continúan a sus pies, a juzgar por las avalanchas que se produjeron en las primeras filas cuando el cantante se aproximó al público.

Este viernes bastaron dos canciones de su disco anterior -Give it 2 U y Blurred Lines- y un tema de de su nuevo álbum Paula, el conmovedor Get Her Back, para que Ibiza le perdonara sus dudas e infidelidades. Robin salió impecable, vestido de traje y sombrero blanco, a lo dandi, estuvo solo en el escenario, llenándolo con su voz y su masculina presencia, siempre extremadamente correcto. Su tema Get her Back, emotive, vulnerable, marca el camino hacia la madurez como artista.

Robin: si sigues por ahí seguro que Paula volverá. Y todos querremos que tú vuelvas con nosotros.

Thicke en Ibiza

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