POLÍTICA

El otro debate: Los calores de Madina, el libro de Petete de Sánchez y la "coña neoliberal" de Pérez Tapias

07/07/2014 19:46 CEST | Actualizado 07/07/2014 19:46 CEST
AFP

Pedro Sánchez lo consideró "de guante blanco", José Antonio Pérez Tapias como "fraternal". Según Eduardo Madina, "ganó el PSOE". El debate entre candidatos a liderar el PSOE no iba a ser una lucha fraticida porque los tres candidatos juegan en el mismo equipo y porque el PSOE no es el Partido Demócrata de EEUU, donde en las primarias llueven los ataques, políticos y personales. También porque el formato no lo favorecía.

Madina no le lanzó una piedra a Sánchez, pero sí alguna china que el diputado y favorito en la carrera evitó con éxito.

La sala estaba a reventar, pero de militantes, 33 por candidato, que fueron aplaudiendo los principales mensajes. Los periodistas perseguían a los candidatos en la puerta y luego fueron relegados a las dos últimas filas. Sólo Carmen del Riego, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, pudo hacer preguntas para que los tres en liza concretaran alguna de sus propuestas.

Los candidatos llegaron y se fueron entre aplausos de los suyos. Pérez Tapias era el único con americana. Sánchez el único que sonreía, pero sólo al principio. Su gesto se fue endureciendo a medida que avanzaba el debate.

LOS CALORES DE MADINA

Madina fue, sin duda, el candidato más acalorado. Comenzó con un surco de sudor en su camisa azul que fue creciendo conforme él agitaba el brazo derecho, con el dedo índice levantado. En su primera intervención, interpeló directamente a su rival para que aclarase, de una vez por todas, si estaba dispuesto a convocar primarias abiertas en noviembre o no. Madina acusó en varias ocasiones a Sánchez de no ser serio. ¿Aforamiento cero? No, dejaría a los diputados desprotegidos frente a sindicatos de ultraderecha, por ejemplo. ¿Acabar con las puertas giratorias? Sí, pero sin matar la carrera laboral de nadie. ¿Hacer kilómetros? El vasco conoce ya al PSOE desde que tiene uso de razón.

Sánchez, por su parte, evitó el cuerpo a cuerpo. Es la estrategia del que se cree ganador. Frente a la célebre "casta" que Pablo Iglesias, -no "el bueno", como llamó al fundador del PSOE, sino el de Podemos-, Sánchez reivindicó un partido de personas "con casta" y "sin complejos" de haber construido el Estado del bienestar. Después amagó con salirse del atril para estar más cerca de los militantes, pero no llegó a bajarse del estrado. También optó por enseñar el documento de la Conferencia Política, el 'libro gordo de Petete'. A la segunda vez, hubo risas entre las candidaturas rivales. "¡Es nuestro, lo parimos entre todos!", reivindicó, cosechando un aplauso.

Madina gesticulaba ante algunas de las propuestas de Sánchez y no pudo evitar sonreír cuando el madrileño repitió una de las propuestas del vasco: romper el concordato con la Santa Sede. También aludió a "los días de la semana" para asegurar a la militancia de que él dijo, dice y dirá siempre lo mismo, a diferencia de otros. "Los lunes, martes, miércoles, jueves y viernes", dijo (repetiría los días varias veces). El fin de semana, es de suponer, está para descansar.

Pese a todo, el trato era cordial. Se saludaron como compañeros y Madina ofreció agua a su rival mientras éste le brindaba integrarse en su Ejecutiva cuando perdiese.

"EL BAÚL DE LA PIQUER"

La presencia masiva de militantes de cada candidato y el limitado espacio para las preguntas hacía pensar en un debate de cartón piedra. Y lo fue, pero menos de lo esperado. Los militantes hicieron preguntas que dieron pie a buenas respuestas sobre los errores del PSOE, las puertas giratorias o las tres primeras medidas al frente del partido o del Gobierno.

Pérez Tapias estaba en su salsa. "Buenas tardes, bona tarda, boas tardes, Arratsalde on", se arrancó. Habló con tranquilidad e incluyó algunas bromas. Sus convicciones, más a la izquierda de las de Madina y Sánchez, estaban meridianamente claras. Así que se permitió algo de distensión. El debate se le hacía corto, porque es propenso a las digresiones y al contexto. Cuando explicó su rechazo al cambio exprés de la Constitución, lo definió por error como "coña neoliberal" (en vez de cuña neoliberal).

Se permitió citar a literatos y destacar, quizás con lamento, que ha hecho "más kilómetros que el baúl de la Piquer". Todavía le quedan unos cuantos. A él, a Madina y a Sánchez (que asegura "haber dormido con militantes"). La secretaría del PSOE pero, sobre todo, la presidencia del Gobierno para el partido, se antojan aún muy lejos.

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