POLÍTICA

El Supremo envía a la cárcel a Carlos Fabra, ex presidente de la Diputación de Castellón

23/07/2014 12:59 CEST | Actualizado 23/07/2014 15:09 CEST
EFE

El expresidente de la Diputación de Castellón y del PP de esta provincia Carlos Fabra, entrará en prisión. Sólo un improbable indulto por parte del Gobierno de Mariano Rajoy —quien dijo de Fabra que era un ciudadano y político ejemplar— podría evitar su ingreso en prisión.

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena a cuatro años de prisión por cuatro delitos fiscales que la Audiencia Provincial de Castellón impuso al exmandatario del PP.

El Supremo ha rechazado los recursos de la defensa, que reclamaba su absolución, y del fiscal y el abogado del Estado, que pidieron aumentar de cuatro a ocho años de cárcel la pena impuesta por cuatro delitos fiscales.

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La sentencia aún debe ser notificada, aunque ya se conozca el fallo. Será la Audiencia Provincial de Castellón la que ejecute la condena ahora confirmada cuando en los próximos días se la notifique el Supremo.

Salvo que la Audiencia haga una excepción con Fabra, incluso aunque el expresidente del PP de Castellón solicite el indulto, el ingreso en prisión no se suspenderá, pues esa medida solo se suele adoptar con penas inferiores a dos años.

La Sala Segunda ha rebajado a un año la pena de dos años que recayó sobre la exmujer de Fabra, María de los Desamparados Fernández, a quien condena por un solo delito fiscal.

LA DEFENSA

El Tribunal Supremo celebró el pasado día 2 de julio la vista de los recursos contra dicha resolución, que además condenó a la exmujer de Carlos Fabra a dos años de prisión por delitos fiscales y que absolvió a ambos de cohecho y tráfico de influencias.

En aquella vista el fiscal y el abogado del Estado discreparon de la aplicación por la Audiencia de la atenuante de dilaciones indebidas, mientras que las defensas pidieron la absolución de los condenados.

El fiscal defendió que las sentencias deben ser percibidas como justas por la sociedad y estimó que la condena que recurrió no lo era, al imponer la pena mínima por unos hechos muy graves, con una defraudación superior a un millón de euros e ingresos injustificados de más de tres millones sin devolución ni regularización posterior por quien por su cargo debió tener una actuación intachable.

Para el fiscal no hubo dilaciones indebidas debido a la complejidad de la causa, con delitos económicos muy difíciles de probar, y ha recordado además la conducta procesal de los acusados para entorpecer el procedimiento con la interposición de múltiples recursos.

El abogado de Carlos Fabra pidió su absolución al entender que no se había tenido en cuenta la justificación acreditada de los ingresos del condenado y atribuyó las dilaciones indebidas a la actividad de la acusación popular ejercida por la Unión de Consumidores, que a su juicio engrosó sin sentido el procedimiento al no haber pruebas.

La defensa de Fabra alegó además prescripción de delitos por el tiempo transcurrido entre su supuesta comisión y el procedimiento seguido contra su cliente.

A finales de 2010 la Audiencia Provincial de Castellón denegó que Fabra fuera juzgado por un tribunal y acordó sobreseer la causa contra él y su mujer por cuatro de los cinco delitos fiscales cometidos entre 2000 y 2003, por entender que habían prescrito.

No obstante, en diciembre de 2011 el Tribunal Supremo revocó la decisión de la Audiencia Provincial y ordenó reabrir la causa al considerar que no habían prescrito los delitos.