POLÍTICA

Infanta imputada: cuando el 'caso Nóos' rompió la burbuja de la Casa Real (CRONOLOGÍA)

07/11/2014 13:02 CET | Actualizado 07/11/2014 13:04 CET
EFE

La pesadilla de la Casa Real empezó a fraguarse hace más de cuatro años, cuando en julio de 2010 el juez José Castro abrió una pieza separada del caso Palma Arena. Nacía el caso Nóos y con él se derrumbaba la imagen de familia perfecta de la hija del rey Juan Carlos, la infanta Cristina, e Iñaki Urdangarin.

Castro imputó primero al socio de Urdangarin, Diego Torres, pero siguió con la instrucción y el 29 de diciembre de 2011 llegó la peor noticia posible (hasta entonces...) al palacio de la Zarzuela: la imputación del duque de Palma, el yerno del rey. El juez iba en serio y avisó de que si no se presentaba a declarar, le detendría. Castro sospechaba que los dos socios “organizaron un entramado societario utilizando un grupo de sociedades mercantiles, a través de las cuales desviaban los fondos públicos y privados [por patrocinios de empresas] que recibía el Instituto Nóos, apoderándose de los mismos”.

La Casa del Rey apartó de las actividades de la familia Real a Iñaki Urdangarin por su "conducta no ejemplar". La posible implicación de la infanta parecía descartada porque el juez consideró entonces que ni ella ni el asesor de la Casa del Rey, Carlos García Revenga, pertenecían al círculo donde se tomaban las decisiones. Hasta que el 3 de abril de 2013 fue imputada por apropiación indebida de fondos públicos .

Llegaron recursos a la decisión del juez y el 7 de mayo de ese año la Audiencia Provincial de Palma retiró la imputación. Castro no cejó en su intento y 2014 empezó revuelto para la familia Real. El rey Juan Carlos tuvo tiempo para celebrar tranquilo su cumpleaños, pero un día más tarde, el 7 de enero, llegó la segunda imputación, esta vez por blanqueo y fraude fiscal. El escándalo se hizo un hueco en las portadas de la prensa internacional y desfilaron las parodias y montajes.

PASEÍLLO ANTE EL JUZGADO

No se libró de hacer su paseíllo por la rampa de los Juzgados de Palma el 20 de febrero, con sus correspondientes montajes y debate en Twitter. A pesar de los controles del juez para que no se filtrase la declaración, al final se supo lo que contó. O lo que no contó, porque se llegaron a contabilizar casi 600 evasivas.

23 días después de que en un acto sin precedentes el rey Juan Carlos abdicase, el juez cerró la instrucción y mantuvo la imputación de la infanta apenas una semana después de que la proclamación de su hermano como nuevo rey (a la que no asistió). Se abría así la puerta a su procesamiento judicial, aunque cabía recurso.

Los recursos llegaron por parte de la defensa de la infanta y la Fiscalía Anticorrupción, que solicitaron que fuese exonerada al no apreciar indicios de ningún delito. El juez Castro decidió elevar el caso a la Audiencia Provincial de Palma el 9 de septiembre, y dejar en sus manos la decisión de si hay o no hay indicios suficientes para que sea sometida a juicio.

Finalmente, la Audiencia de Palma ha acordado mantener la imputación de la infanta Cristina por dos delitos fiscales en el caso Nóos, de manera que la Fiscalía Anticorrupción y las acusaciones particulares y popular podrán formular acusación contra ella y pedir que sea juzgada.

Esta es la cronología completa de la zozobra que se apoderó de la Casa del Rey con el caso Nóos.

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