INTERNACIONAL
30/11/2014 10:10 CET | Actualizado 30/11/2014 10:10 CET

9 motivos por los que José Mujica ha sido un presidente diferente

El cineasta serbio Emir Kusturica lleva varios meses rodando en Montevideo su próxima película, que se titulará El último héroe. ¿Su argumento? La vida de José Mujica, exguerrillero y presidente de Uruguay de 79 años. La filmación llegó a un momento crucial el pasado 26 de octubre, cuando se celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales del país, que suponen el final a los cinco años de mandato de Mujica.

Este domingo, Kusturica deberá ir rematando el trabajo. Tiene lugar la votación final, en la que los uruguayos decidirán si, como señalan las encuestas, dan continuidad al Frente Amplio (FA) de Mujica, encabezado ahora por el expresidente Tabaré Vázquez, o si apuestan por el cambio que representa Lacalle Pou, del Partido Nacional.

Pase lo que pase, este domingo el mundo despedirá a un presidente que ha conseguido fama mundial por ser diferente y que logró que el prestigioso semanario The Economist eligiera a Uruguay, que no llega a los tres millones y medio de habitantes, como país del año 2013.

¿Qué tiene ‘el Pepe’, como le conocen en su país, que encandila a todos en el extranjero y a buena parte de los uruguayos? Aquí tienes 9 motivos que le han hecho ser, para bien y para mal, un mandatario completamente diferente al resto.

1-. SU FORMA DE VIVIR

“Yo no soy un presidente pobre. Pobres no son los que tienen poco, sino los que quieren mucho. Yo no vivo con pobreza, vivo con austeridad, con renunciamiento. Preciso poco para vivir bien”.

Mujica, que pasó varios años en la cárcel por su lucha armada, la mayoría durante la dictadura (1973-1985), ha repetido ese discurso decenas de veces. Y lo ha llevado a la práctica hasta sus últimas consecuencias. Desde que fue elegido presidente, vive en una humilde chacra (granja) a las afueras de Montevideo junto a su esposa, la senadora Lucía Topolansky, y su perrita Manuela, que tiene tres patas después de que Mujica la atropellase accidentalmente con un tractor. Ahora no se separa de ella.

El mandatario renunció a vivir en la lujosa residencia presidencial y dona cerca del 90% de su sueldo (unos 6.700 de 8.700 euros al mes) a un programa de construcción de viviendas sociales. Para moverse suele utilizar un viejo Volkswagen ‘escarabajo’ por el que ha rechazado ofertas millonarias. Tampoco es habitual verle vestido con trajes caros. Recibe a la prensa en su granja siempre ataviado con su viejo forro polar y, en muchas ocasiones, unas sencillas sandalias.

“Era vecino mío y siempre fue así. Es lógico que llame la atención porque en Europa estamos acostumbrados a políticos con unos niveles de vida muy altos o salpicados por la corrupción. Mujica es coherente con su forma de pensar”, explica a El Huffington Post Roberto Ruiz, un uruguayo de 68 años que lleva 11 viviendo en Valencia.

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La forma de vivir de José Mujica

2-.SU DISCURSO

Y, pese a todo, a Mujica no le faltan los críticos, especialmente dentro de su país. Daniel Caserta, que tiene 49 años y vive en Madrid desde 1997, es uno de ellos. Llega a calificar al Pepe de “traidor” de la izquierda. “Tiene un discurso y formas muy de izquierdas, pero sus políticas no lo son. No ha combatido el capitalismo”, se queja.

Para Caserta, quien manda realmente en Uruguay es el FMI y el Banco Mundial, “como la Troika aquí”. “Le dicen que lo primero es pagar la deuda y, después de eso, no queda dinero para nada. Él ha tenido intenciones buenas, pero no ha podido cumplir con lo que quería”, lamenta.

Los defensores de Mujica, sin embargo, restan importancia a eso. “Incluso los Gobiernos con más potencia de acción, como han podido ser Argentina o Venezuela, tienen las manos atadas. No hay país hoy que se libre del contexto internacional y, si además eres un pez pequeñito, poco puedes hacer si no te respaldas en tus vecinos”, argumenta Gustavo Núñez, uruguayo de 64 años que lleva 37 en España.

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José Mujica, en 13 frases

3-. LA BAJADA DEL PARO

Hay datos contundentes que respaldan la gestión de Mujica. Durante su gobierno, Uruguay ha conocido sus tasas más bajas de paro y el FMI lo sitúa en el 6,9% para 2015. En 2005, cuando el FA llegó al poder de la mano del ahora candidato Tabaré Vázquez, el desempleo alcanzó el 22%.

Roberto Ruiz, partidario de Mujica, insiste en que Uruguay ha evolucionado mucho con los Gobiernos del FA y especialmente con ‘el Pepe’: “Antes veíamos los campos hechos una pena. Ahora está todo plantado, todo cuidado, con maquinaria nueva, las cosas más arregladas, la gente tiene otro espíritu. Al haber más trabajo, el ambiente, la gente, cambia”.

4-. LAS POLÉMICAS MEDIOAMBIENTALES

Los detractores de Mujica argumentan, en cambio, que buena parte del nuevo trabajo ha llegado gracias a empresas transnacionales que se han asentado en el país, especialmente fábricas de celulosa. Eso ha despertado un gran malestar entre los ecologistas.

“Puede que ahora se vean las tierras plantadas, pero ya no son de los uruguayos. Han comprado el campo desde fuera para plantar soja transgénica, eucaliptos para las papeleras que absorben todo el agua y destrozan la tierra, Mujica está apostando también por la megaminería... Han puesto las papeleras allí, pagan salarios de hambre y luego tienes el rollo de papel higiénico más barato en Europa que en Uruguay”, argumenta Daniel Caserta.

Esas críticas inciden en que Mujica estableció el respeto por el medioambiente como una prioridad y, aseguran, sus medidas han atentado contra él. Gustavo Núñez, defensor del actual presidente, admite que hay mucho capital extranjero en Uruguay, pero reflexiona: “¿En qué país no?”. Por eso, dice, el reto ahora será regularlo para que no dejen un “país devastado en cualquier momento”.

5-. LA DISMINUCIÓN DE LA DESIGUALDAD

Polémicas medioambientales al margen, los datos vuelven a respaldar la gestión de Mujica y del FA. El índice de Gini, que mide la desigualdad, sitúa a Uruguay como uno de los países de América del Sur en los que en el periodo 2002-2011 la desigualdad era menor.

Cuanto menor es el índice, menor es también la desigualdad en el país. En Uruguay ahora es del 0,342 (en España es más alto: 0,350) y la evolución en los últimos años es innegable. En 2008 era del 0,463 y en 2010 del 0,453. El propio Gobierno afirma que ha reducido el nivel de pobreza del 39% en 2004 al 12% en 2012. Durante el mandato de Mujica, el salario real de los trabajadores mejoró un 12,6%.

Aún así, los críticos subrayan otras cifras: Más de 800.000 uruguayos ganan menos de 14.000 pesos al mes (unos 450 euros). Gustavo Núñez, partidario de Mujica, sale al paso de esas críticas: “Eso es cierto, pero los sueldos han ido creciendo y el FA logró sacar de la miseria a mucha gente. Lo que no se hizo en 50 o 60 años de abandono no se puede levantar en 10 o menos”.

6-. EL CRECIMIENTO ECONÓMICO

Otro dato innegable es que con Mujica ha habido crecimiento económico. Se estima que el PIB aumentó un 8,9% en 2010; un 6,5% en 2011; y un 3,9% en 2012 y 2013.

Ahora, sin embargo, planea sobre Uruguay el fantasma de la inflación. Las previsiones lo colocan como segundo país con la tasa de inflación más alta de América Latina en 2015. Y hasta los defensores de Mujica admiten que los precios han subido mucho en los últimos años.

7-. LA INSEGURIDAD CIUDADANA

Otro de los puntos que Mujica se marcó como esenciales para su mandato fue la seguridad ciudadana. Y sus resultados aquí también son discutibles.

Los robos con violencia aumentaron en todos los años de su gobierno y la inseguridad se ha convertido en la primera preocupación de los uruguayos, según las encuestas. Con todo, Uruguay sigue siendo el país más pacífico de toda América Latina y el 29 del mundo, según el Índice Global de la Paz.

Los críticos de Mujica afirman que ese aumento de la inseguridad se debe en parte a que la desigualdad y la pobreza persisten, pero sus defensores aseguran que la culpa la tiene a la pasta base, una droga de bajo coste similar al crack que se elabora con residuos de cocaína. Y esa droga, insisten, proliferó en Uruguay al principio de los años 2000, antes de la llegada del FA al poder.

8-. LOS NUEVOS DERECHOS SOCIALES

Mujica promulgó la ley de despenalización del aborto gracias a la que las mujeres uruguayas pueden interrumpir su embarazo en un plazo de doce semanas, hasta 14 cuando han sido víctimas de una violación y sin plazo cuando hay riesgo para la salud de la madre o el feto es inviable. Con Mujica, Uruguay se convirtió en el cuarto país de América Latina en despenalizar el aborto tras Cuba, Guayana y Puerto Rico.

Además, en 2013 sacó adelante la ley de parejas homosexuales, convirtiendo a Uruguay en el segundo país de América Latina, por detrás de Argentina, y en el duodécimo del mundo en permitir las uniones entre personas del mismo sexo.

También sonada, y muy polémica en Uruguay, fue la medida de Mujica de legalizar el cultivo, venta y distribución de la marihuana en 2013. Y Gustavo Núñez recuerda que Mujica regularizó el empleo el mundo rural: “Nunca en la vida un trabajador en el interior tuvo ni seguridad social, ni la ley de ocho horas, ni nada”.

9-. EL FRACASO DE LA POLÍTICA EDUCATIVA

En cambio, a Mujica se le reprocha que no ha logrado mejorar el sistema educativo pese a que él mismo lo fijó como el objetivo capital de su mandato. Los datos son tan contundentes que él mismo ha tenido que reconocer su fracaso.

En el último informe PISA de 2012, Uruguay obtuvo los peores resultados desde que empezaron estas pruebas en 2003 y el porcentaje de estudiantes de secundaria que repite supera el 32%.

Pese a ello, Mujica subraya que en 2004 se invertían en educación 13.000 millones de dólares y ahora esa cifra ha aumentado hasta los 55.000 millones. Sus defensores insisten: “En 10 años no se puede cambiar un país abandonando en los últimos 70 años. Quien niegue eso es que no entiende nada”.

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