INTERNACIONAL

Francia aprueba la sedación terminal y rechaza la eutanasia

17/03/2015 20:42 CET | Actualizado 17/03/2015 20:42 CET
AFP

Los diputados franceses han aprobado este martes, con una amplia mayoría, la ley que permite la sedación profunda y continua de los pacientes en fase terminal, al tiempo que cierra la puerta a la eutanasia y el suicidio asistido.

El amplio respaldo parlamentario con que ha sido adoptado el texto -436 votos a favor, 34 en contra y 83 abstenciones- ocultó en parte la controversia que genera entre las asociaciones pro-vida que consideran excesiva la ley; y entre los proclives a la eutanasia, que piensan que se queda corta.

La ministra de Sanidad, Marisol Touraine, ha considerado la ley como un gran avance social que va en la línea de lo que había prometido el presidente, François Hollande, durante la campaña electoral de 2012.

En su programa se comprometía a que "toda persona mayor en fase avanzada o terminal de una enfermedad incurable que le provoca sufrimiento físico o psíquico insoportable y que puede ser calmado, pueda pedir, en condiciones precisas y estrictas, una asistencia médica para terminar su vida con dignidad".

PARA ALGUNOS ES UNA OPORTUNIDAD PERDIDA PARA AVANZAR EN FAVOR DE LA EUTANASIA

Muchos, como la Asociación para el Derecho a Morir con Dignidad, lo vieron como una puerta abierta a la eutanasia, aunque ahora reconocen que la frase tiene una medida ambigüedad que dejaba a Hollande las manos libres para legislar.

También se han visto decepcionados por el texto los neocomunistas y los ecologistas, que optaron por abstenerse porque reconocen que hay avances en la ley pero también que supone una oportunidad perdida para avanzar en favor de la eutanasia, que según los sondeos respaldan el 80 % de los franceses.

Más allá de estas discrepancias, la amplia mayoría lograda por el texto supone una victoria para Hollande, que había preconizado el consenso para evitar la división del país que provocó en 2013 la legalización del matrimonio homosexual.

También entonces las encuestas mostraban una amplia mayoría social favorable a la medida, pero la oposición conservadora logró tensar el debate hasta el punto de hacer salir a la calle a cientos de miles de personas en impresionantes manifestaciones que dieron la imagen de un país roto.

FRUTO DEL TRABAJO DE UN DIPUTADO SOCIALISTA Y OTRO CONSERVADOR

La nueva ley sobre el final de vida ha sido fruto del trabajo conjunto de un diputado socialista, Alain Claeys, y otro conservador, Jean Leonetti, y de dos jornadas de debates en los que los dos principales grupos acordaron los puntos más polémicos.

Los conservadores estaban muy interesados en que se cerrara la puerta de forma explícita a la eutanasia y el suicidio asistido, algo a lo que accedieron los socialistas, aunque eso les hizo perder el respaldo de los neocomunistas y ecologistas.

"Hemos optado por dormir y no por dar la muerte", resumió el diputado Leonetti, satisfecho con el resultado obtenido.

La nueva ley instaura la sedación 'profunda y continua' de los enfermos en fase terminal, que será decidida por el equipo médico con el acuerdo de la familia.

En ese estado, al enfermo se le retirará todo tratamiento médico, incluida la alimentación y la hidratación hasta que le llegue la muerte. Este es el punto más delicado de la ley, ya que muchos consideran que en esas circunstancias el paciente sufre.

Para el portavoz de la asociación Alliance Vita, Tugdual Derville, "el texto mezcla sedaciones buenas y malas", lo que equivale a abrir la puerta a la eutanasia activa.

POSIBLE SUFRIMIENTO DEL PACIENTE

El posible sufrimiento del paciente sin alimentación e hidratación fue también utilizado como argumento por los diputados favorables a la eutanasia.

La otra gran medida de la nueva ley se refiere a la imposición del respeto al llamado testamento vital, en el que todo individuo tiene derecho a dejar escritas sus últimas voluntades en caso de encontrarse en fase terminal.

Hasta ahora ese testamento tenía que ser tenido en cuenta por el equipo médico, pero su cumplimiento no era obligatorio.

Ahora lo será, como lo es en Alemania, con las excepciones de casos en los que los galenos lo consideren manifiestamente inapropiados o si hay una urgencia vital durante el tiempo de consultarlos.

La ley crea un formulario para expresar esas últimas voluntades, que serán recogidas en un fichero digital para su fácil consulta.

En la actualidad, apenas el 2,5 % de los franceses hace su testamento vital, por lo que los partidarios de la eutanasia consideran que en ese terreno la ley tampoco supone un gran avance.

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