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'El Principito' en Cannes: cómo convertir el libro más famoso de Francia en una película animada

22/05/2015 17:05 CEST | Actualizado 22/05/2015 17:05 CEST

¿Eres de los que piensa que nadie debería tocar un texto tan sagrado como El Principito o te mueres de curiosidad por verlo animado y en pantalla grande? Tras el triunfal paso de Disney y Pixar por Cannes, el festival francés ha reservado una de las últimas jornadas de esta edición para la autopromoción. Se acaba de presentar fuera de concurso una nueva adaptación del texto de Antoine de Saint-Exupéry, en la que es la cinta de animación más ambiciosa de la industria de animación francesa. El estadounidense Mark Osborne (Kung Fu Panda) se ha encargado de dirigir este ambicioso proyecto.

Durante ocho años ha intentado el productor cinematográfico independiente francés Dimitri Rassam rendir tributo a uno de los hitos culturales del país. Con un presupuesto récord de 80 millones de dólares (72,5 millones de euros) se ha levantado esta versión de El Principito, cuyo gran reto era no convertirse en una adaptación literal del libro. El propio Mark Osborne se negó en un principio a aceptar hacerse cargo de este filme, hasta que tiempo después encontró un enfoque con el que abordar al clásico literario. "Mi mujer me regaló el libro hace 25 años, cuando éramos novios en la universidad —recordaba este viernes el director ante la prensa en Cannes—. Es un momento muy íntimo de nuestra relación y por eso sabía lo poderoso que es para tanta gente". El estadounidense no quería mancillar el respeto reverencial que se tiene de la obra de Saint-Exupéry y, fue al reflexionar sobre lo mucho que afecta el libro a todo aquel que lo lee, cuando dio con la fórmula.

El equipo creativo de esta versión animada de El Principito decidió crear un relato actual en torno a la historia original. En ella una obsesiva madre calcula al milímetro la vida y el futuro de su hija. Su exigente vida profesional hace que deje a menudo a la niña sola en casa, a cargo de su prematura madurez. Cuando se mudan a un nuevo barrio, en una de esas urbanizaciones impersonales llenas de casas clónicas, la niña entabla amistad con el anciano y excéntrico vecino. Él es quien le descubre la historia de El Principito. "Es una niña tan madura que está a punto de sufrir la crisis de la mediana edad con nueve años. Por eso necesita en su vida un relato como el que el anciano le cuenta", dice Osborne. La trama actual está elaborada con técnicas de animación digitales, mientras que se recurre al más orgánico stop-motion para recrear el texto conocido por todos de 1943.

Conscientes de que una adaptación del libro "es complicada pero no imposible", los responsables de esta producción francesa intentan así contentar al mismo tiempo a los que desean ver el particular universo del personaje de De Saint-Exupéry en la gran pantalla y a sus fans más puristas. ¿Cómo un cineasta estadounidense ha mantenido el sabor francés de la historia? "Viví durante más de dos años en París durante el proceso de preproducción de la película y en los dos equipos distintos de animación he contado con artistas franceses", cuenta Mark Osborne, quien por otro lado insiste en que El Principio "ha demostrado tener un potencial universal".

Algunas escenas de 'El principito'

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