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Los beneficios de tomarse un año sabático antes ir a la universidad

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MALIA OBAMA
Malia Obama, en la puerta del Air Force One, en abril de 2016. | GTRESONLINE
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Ha comenzado la cuenta atrás para los futuros universitarios, que dentro de unas semanas tendrán que enfrentarse a los temidos exámenes de selectividad. Y después, ¿qué? Seguro que algunos sueñan, como Malia Obama, la hija mayor del presidente estadounidense, con tomarse un año sabático antes de empezar sus estudios superiores.

Es lo que en los países anglosajones se conoce como gap year, algo que en España (por desgracia) está poco extendido. Para los estudiantes que toman esta decisión, las opciones son diversas: mejorar sus competencias en lengua extranjera, hacer un voluntariado, trabajar o, simplemente, viajar. Pero atención, no consiste en quedarse de brazos cruzados. "Más bien se trata de un proyecto ampliamente madurado durante el año anterior", se explica en un artículo de Le Monde, que recuerda que en Dinamarca, por ejemplo, lo más normal es tomarse uno o incluso dos años sabáticos al terminar la secundaria.

BENEFICIOSO PARA LOS ESTUDIOS SUPERIORES

En España, suelen ser los padres quienes frenan los pies a sus hijos. Frente al período de estudios superiores que puede alargarse y a la presión del mercado de trabajo, prefieren que sus retoños se gradúen cuanto antes. No obstante, como explica una joven entrevistada por Slate, retomar los estudios tras ese periodo no es tan difícil: "Después de un año de viajes, estaba contenta por empezar la vida estudiante y aprender cosas nuevas".

Aun así, para que todo se desarrolle sin problema, conviene hacer planes con tiempo. Un año sabático no está hecho para descansar, sino para hacerse una composición de lugar sobre las expectativas profesionales y prepararse mejor la llegada a la universidad. En Francia, por ejemplo, algunas escuelas recomiendan retrasar un año el acceso de los estudiantes.

Según varios estudios de universidades estadounidenses, los alumnos que han hecho un año sabático se muestran más involucrados en sus estudios y son más competentes en lenguas extranjeras. La Universidad de Harvard, en la que Malia Obama entrará en 2017, anima a sus futuros estudiantes a "viajar, llevar a cabo un proyecto, trabajar o implicarse en una actividad con sentido".

Jeffrey Selingo, autor de There is life after college [Hay vida después de la universidad], también asegura en una tribuna publicada en el New York Times que los jóvenes que toman esta decisión sienten más satisfacción por el título hacia el que se encaminan y se muestran más responsables durante sus estudios, sobre todo en cuanto al consumo de alcohol y a los comportamientos sexuales de riesgo.

Los jóvenes que realizan un año sabático sienten más satisfacción por el título hacia el que se encaminan y se muestran más responsables durante sus estudios.

Sin embargo, cabe señalar que no todo el mundo puede permitirse un año sabático. Como apunta la American Gap Association, en Estados Unidos, los jóvenes que toman esta decisión proceden principalmente de familias acomodadas. En los países nórdicos, esta orientación es víctima de su éxito. Uno de cada seis daneses se toma más de cuatro años sabáticos, lo que al final tiene un alto coste para la sociedad. Para contrarrestar esta tendencia, ya existen recompensas económicas para los jóvenes que empiecen sus estudios superiores menos de dos años después de acabar el bachillerato.

Este artículo fue publicado originalmente en la edición francesa del 'HuffPost' y ha sido traducido del francés por Marina Velasco Serrano

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