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Un hombre ayuda a los sirios atrapados en Alepo durante el Ramadán

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ALEPO REFUGIADOS
THAER MOHAMMED VIA GETTY IMAGES
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Un avión de combate ensordecedor surca el cielo. Los niños lloran mientras se les lleva a un búnker subterráneo para ponerlos a salvo.

Actualmente, este es el telón de fondo de Alepo (Siria), que no ha parado de sufrir ataques aéreos y bombardeos a pesar de que en este mes se celebre el Ramadán, que se supone que tiene que ser un periodo de ayuno y de reflexión espiritual.

Afortunadamente, hay voluntarios valientes que están abasteciendo a los más necesitados.

Rami Adham —mitad sirio, mitad finlandés— fundó Suomi Syyria, una organización benéfica que proporciona comida y asistencia a las personas que todavía viven en el país asolado por la guerra. En una entrevista para The WorldPost comenta que actualmente vive en Helsinki (Finlandia), pero viaja a su país de origen (Siria) seis veces al año e intenta que una de esas visitas coincida con el mes sagrado del Ramadán.

Adham fundó la organización en 2012 porque tenía la sensación de que no podía quedarse sin hacer nada mientras sus paisanos sufrían.

"Hice la maleta, reuní varios miles de euros, me dirigí a la frontera siria y conocí a muchos refugiados", recuerda. Poco después comenzó a pedir permiso para entrar en Siria con el objetivo de ayudar a los que todavía no habían huido.

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Rami Adham viaja a Siria en el mes de Ramadán.

El Gobierno del presidente Bashar al Asad lleva meses luchando contra los grupos rebeldes para conseguir el control de la ciudad, y eso pone a los civiles en una situación de gran riesgo.

Y el acuerdo de "cese de hostilidad" que en teoría entró en vigor en febrero y se extendió en mayo es bastante discutible. La batalla que libra el Gobierno para recuperar la ciudad de las manos de los grupos rebeldes cuenta con el respaldo de Rusia, cuyo Gobierno declaró hace unos días que seguiría suministrando apoyo aéreo al régimen de al Asad.

La comunidad internacional ha exigido en repetidas ocasiones la vigencia de un alto el fuego en países como Siria y Afganistán durante el mes de Ramadán.

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La organización benéfica de Adham envía juguetes a Alepo varias veces al año.

Pero los ataques aéreos no cesan. Según Adham, suelen empezar a las seis de la mañana, salvo cuando llueve. Cuando llueve, la gente aprovecha para "disfrutar del silencio". "He llegado a ver a gente sentada en los balcones", añade.

"Parece que se están esforzando por echar a la gente de Alepo para poder bombardear la ciudad y hacer que desaparezca de los mapas", se lamenta Adham. Alepo, la ciudad más grande de Siria, era el centro de comercio del país.

El voluntario cuenta que la moral está por los suelos: "La muerte alivia a los civiles que viven aquí. He oído muchas veces cómo la gente se felicita por haber perdido a algún familiar".

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Adham camina hacia Alepo con cientos de juguetes.

Como las carreteras están cortadas y los misiles apuntan a cualquier vehículo que intente desafiar el corte de carreteras, Adham nos cuenta que tiene que andar 13 kilómetros por la carretera de Castello, a la que algunos han empezado a llamar "la carretera de la muerte".

"Prácticamente todas las tiendas están cerradas, todo el mundo se ha atrincherado en sus casas. La ciudad parece un cementerio", afirma.

Los pocos dueños de las tiendas que quedan abren por las tardes para que la gente pueda preparar el iftar, la comida nocturna que acaba con el ayuno diario. Pero como los alimentos son prácticamente inexistentes —los ciudadanos pueden comprar carne aproximadamente una vez al mes—, los habitantes dependen de organizaciones como Suomi Syyria para poder comer durante el Ramadán.

La página de Facebook de la organización benéfica tiene fotos de Adham y otros miembros cocinando miles de kebabs que empaquetan y distribuyen a las personas que hacen cola para conseguir comida.

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Adham reparte juguetes en el campamento de refugiados de Atma.

Lo mejor es cuando llevan bolsas de basura llenas de juguetes donados para dárselos a los niños: "Estos juguetes valen mucho más que el dinero que se emplea para comprar la comida, las mantas y el resto de cosas que necesitan para sobrevivir".

Al principio, fue su hija Yasmin la que sugirió donar los juguetes que le sobraban a los niños de Siria. Después de que sus hermanos se apuntaran, Adham empezó a promocionar la idea en Helsinki y reunió muchos juguetes: se llevó 600.

Este artículo fue publicado originalmente en 'The WorldPost' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros.

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