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Luis Tosar: "El gran acierto de '1898' está muy claro: el absurdo de la guerra"

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Cincuenta hombres, una iglesia y un pequeño pueblo, Baler, en la colonia española de Filipinas en 1898. Asediados durante 337 días por los revolucionarios filipinos, estos soldados permanecieron aislados defendiendo la colonia sin saber que el Estado español ya había vendido Filipinas, Puerto Rico y Cuba al gobierno estadounidense por 20 millones de dólares —casi 19 millones de euros—. Este episodio histórico, desconocido para muchos, es la historia que narra 1898, Los últimos de Filipinas, la primera película del director Salvador Calvo, que se presenta como un alegato antibelicista y un ejercicio de autocrítica sobre nuestro pasado y cómo ha afectado a nuestro presente.

Nuestros gobernantes nos han abandonado de una forma vil" (Javier Gutiérrez)

"Es una fecha muy importante para todos los españoles, es el principio de la decadencia de España en el mundo y entramos justo en el siglo XX que ha sido un siglo bastante difícil, con muchas penurias y muchos problemas", explica el director Salvador Calvo a El Huffington Post. La desilusión, el descontento y una sociedad perdida y desconectada con sus gobernantes hacen posible establecer paralelismos entre el momento vivido en 1898 y la situación actual. "Había un momento de desmembramiento que existe hoy también con la idea de caída de Europa", apunta Calvo. Un paralelismo al que también señala el actor Javier Gutiérrez, "nuestros gobernantes nos han abandonado de una forma vil".

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REPARTO DE LUJO

Gutiérrez forma parte de un elenco plagado de grandes nombres, algunos ya consagrados como Luis Tosar, Karra Elejalde o el propio Javier Gutiérrez, y otros más jóvenes que garantizan el futuro del cine español como Álvaro Cervantes, Ricardo Gómez o Miguel Herrán. "No me voy a ver en otra así en la vida", bromea el director de la cinta que resalta el buen ambiente del rodaje y el papel, en cierto modo paternal, que adoptaron los más veteranos con el grupo más joven del elenco. "Han sido un descubrimiento total para mí", comenta el ganador de tres Premios Goya Luis Tosar. "Son mágicos, son poderosos, son una gozada y muy muy buenos actores. Es superexcitante rodar con ellos".

Alguien que es bueno en su puesto mejora a la gente que tiene alrededor" (Ricardo Gómez)

Esta "mezcla maravillosa", como la define Salvador Calvo, sirvió como aprendizaje y retroalimentación entre actores durante el rodaje. Una experiencia muy especial para muchos, especialmente para Ricardo Gómez. 1898, los últimos de Filipinas es la primera película del joven actor que lleva 16 años dando vida a Carlitos Alcántara en la longeva Cuéntame como paso. Un salto a la gran pantalla que planeaba desde hace tiempo. "Es algo que llevaba mucho tiempo cuidando y mimando, con ganas de que llegase y de que llegase además bien", explica Gómez por teléfono a El Huffington Post. A pesar de que sí ha afrontado el proyecto con "mucha responsabilidad" Gómez asegura no haber sentido presión. "Trabajar con gente tan grande hace las cosas fáciles, alguien que es bueno en su puesto mejora a la gente que tiene alrededor".

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La riqueza de los personajes da la posibilidad al espectador de visionar la cinta desde distintas perspectivas y sacar una reflexión propia sobre el conflicto. "Es una película muy coral. Alejandro [Hernández, guionista] es maravilloso contando estas historias corales y da voz y permite que en cada momento brille uno de los personajes", comenta Calvo. Desde la solidez del teniente Martín Cerezo (Luis Tosar), la desilusión del soldado Carlos (Álvaro Cervantes) o la rabia del soldado desertor (Patrick Criado) hasta el rencor y la sed de venganza del sargento Jimeno (Javier Gutiérrez). "Casi todos los personajes en la peli tienen su momento y eso es labor de Salva, preservar que cada uno pueda expresar su punto de vista", destaca Luis Tosar que cuenta que permanecían en muchas ocasiones en el segundo plano de las secuencias pese a no tener el protagonismo.

Imagínate hacer esto con una estrella norteamericana, sería una batalla de egos" (Luis Tosar)

En este sentido destaca especialmente el caso de Carlos Hipólito, que interpreta al Doctor Vigil y que basa su actuación en miradas y gestos para apoyar a sus compañeros. "Carlos es un grande de este país", reivindica Tosar, que califica como "ejercicio de generosidad actoral brutal" el trabajo de Hipólito durante el rodaje. "Imagínate hacer esto con una estrella norteamericana, sería una batalla de egos", bromea el actor gallego. Un ejemplo que, como bien apunta Ricardo Gómez, le ha servido como espejo en el que mirarse: "Aprender a trabajar y a jugar sin balón es mucho más complicado que tenerlo siempre".

MENSAJE ANTIBELICISTA

La ópera prima de Salvador Calvo se postula con un mensaje claro: la sin razón de las guerras y los conflictos. Un mensaje que el propio director no se cansa de repetir y con el que el reparto coincide: "El gran acierto de 1898 está muy claro: el absurdo de la guerra y de un conflicto, con una historia que es superespañola, tener colonias hasta en los confines del mundo y no enterarte de nada de lo que está pasando allí, una desconexión total entre Estado y ciudadano", destaca Luis Tosar que incide en la idea de que las cosas han cambiado menos de lo que parece en ciertos aspectos. "Sigue pasando y seguirá pasando, hay una manipulación de la vida pública y de lo que es la maquinaria del Estado que se hace cada vez más hostil para el ciudadano".

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Si esto fuese un episodio de la historia de Estados Unidos, Steven Spielberg habría hecho ya una saga, e iríamos en masa a verla" (Javier Gutiérrez)

Este es un claro ejemplo de la función educativa del cine y de su capacidad de influencia en la sociedad. "El cine está para eso", destaca Javier Gutiérrez, "aunque hay mucha gente que sigue diciendo que ya está bien de hablar de la Guerra Civil y de la Historia de España en el cine. Si esto fuese un episodio de la historia de Estados Unidos, Steven Spielberg habría hecho ya una saga, e iríamos en masa a verla". El desconocimiento sobre el Sitio de Baler es bastante generalizado en la sociedad actual a pesar de que ya se había filmado una película sobre el tema en 1945, obviamente desde una perspectiva completamente diferente motivada por la situación política del momento.

"Los últimos de Filipinas se ha quedado como una frase hecha y creo que cuenta mucho de lo que fue España", apunta Tosar. "Fuimos un imperio en algún momento y todavía creo que nos queda algo de eso en el peor sentido". El actor espera que esta película sirva para reflexionar: "De alguna manera mucha gente en este país creo que sigue pensando que somos un gran imperio, cuando ya hace muchísimo tiempo que no".

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