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Pessoa firmó con nombre de mujer

18/02/2017 10:35 CET | Actualizado 03/03/2017 16:52 CET

Que la palabra portuguesa pessoa signifique 'persona' es sólo un dato curioso más en torno a la enigmática figura de Fernando Pessoa (Lisboa 1888-1935), uno de los autores más celebres de la literatura universal del siglo XX. Se convierte en un dato llamativo porque realmente el escritor guardaba muchos Pessoas dentro de sí. El poeta luso hizo una original y singular aportación al mundo de las letras: en sus creaciones en portugués, sólo firmó con su nombre en una única ocasión. Y su producción no fue precisamente escasa.

¿Cómo firmaba entonces? Lo hacía a través de heterónimos, que son mucho más que un pseudónimo. Los autores siempre se han servido de pseudónimos para mantener protegida y oculta su identidad: sólo había que inventar otro nombre y atribuirle la autoría a él. Se hacía por ejemplo para sortear los juicios morales en épocas culturales represivas. Sin embargo, un heterónimo es algo bastante más complejo: se trata de crear un personaje con una biografía y personalidad propia, con su correspondiente estilo de escritura, derivado todo ello de ese bagaje biográfico y cultural inventado. En el lado opuesto, el nombre real del autor pasaba a ser el 'ortónimo'.

fernando pessoa

Fernando Pessoa tenía un ritmo de producción tan frenético que parece lógico que tuviera que inventar distintas personalidades para dar salida a todas estas voces. El autor no paraba de crear y por eso tuvo hasta 72 heterónimos. Entre ellos había nombres de mujer como María José, una joven que expresaba su enamoramiento platónico en una carta.

Incluso en la correspondencia de Pessoa con la joven Ofelia Queiroz, con la que salió durante casi un año, emergía su excentricidad cuando firmaba las cartas como Álvaro de Campos, lo que provocaba la irritación de ésta.

Sus heterónimos más conocidos fueron Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Ricardo Reis o Bernardo Soares. A estas firmas se les atribuyen grandes obras de la literatura del siglo XX, como el Libro del desasosiego, de su semiheterónimo Bernardo Soares, que fue 'semi' y no heterónimo completo por las semejanzas estilísticas con el propio Pessoa.

Muchos de estos heterónimos tienen fecha de nacimiento y de defunción, pero otros como Ricardo Reis nunca tuvieron fecha de muerte. De este dato nace una anécdota curiosa de la mano del premio Nobel José Saramago, el otro gran escritor portugués: en su libro El año de la muerte de Ricardo Reis narra la vuelta de Reis a Portugal al enterarse de la muerte de su creador, Pessoa. Un guiño en honor al gran poeta que hizo lo que todos hemos querido hacer alguna vez: desdoblarse.

La exposición Pessoa / Lisboa, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, ofrece un acercamiento a esta enigmática figura y lo hace a través de dos herramientas: por un lado con el Atlas Pessoa, una especie de mapa hipertextual que permite navegar por distintos fragmentos de la extensa obra del poeta, y por otro lado, a través del documental Pessoa / Lisboa, que ofrece un recorrido visual por los espacios lisboetas que el escritor plasmó a lo largo de toda su obra. Una exposición multidisciplinar para un autor para el que el adjetivo poliédrico tiene el máximo sentido.

Vídeo promocional de la exposición 'Pessoa / Lisboa' del Círculo de Bellas Artes

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