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Raúl Pérez: "Echenique me enseñó a reírme como Echenique"

El cómico improvisa 13 personajes estrella del panorama nacional.

02/07/2017 10:21 CEST | Actualizado 02/07/2017 11:33 CEST

Raúl Pérez está lleno de personajes. El humorista madrileño dice de sí mismo que es como una comunidad de vecinos en la que entra y sale gente cada cierto tiempo y en la que hoy podría decirse que viven unas 300 personas.

A esa comunidad llegaron hace tiempo periodistas como Josep Pedrerol, Antonio García Ferreras o Francisco Marhuenda y cada vez recibe más inquilinos de la política. Uno de los últimos fue el ministro de Economía Cristóbal Montoro, que descubrió su faceta heavy esta semana en Late Motiv.

El programa de Andreu Buenafuente en #0 de Movistar es uno de los espacios que han acogido a sus personajes esta temporada. También Crackòvia, en TV3; el Carrusel Deportivo de la Cadena SER; y desde hace varias semanas Homo Zapping en Neox. Últimamente su currículo está tan lleno de proyectos como de personajes, pero saturar a la audiencia no le da miedo: "Si yo no me canso, creo que la gente no se cansará". Y su secreto para no cansarse es "estar preparando personajes nuevos" constantemente. "Ahora estoy con Rafael Hernando y con Ernesto Sevilla. Intento sacar voces nuevas, voces que no estén muy imitadas... Me voy reciclando; si saco voces nuevas, la gente no se va a cansar", asegura a El HuffPost.

Ahora estoy con Rafael Hernando y con Ernesto Sevilla. Intento sacar voces nuevas, voces que no estén muy imitadas...

Los personajes no le salen de un día para otro, como tampoco le llegó la fama de un día para otro. Aunque podría decirse que ahora está de moda, lo cierto es que su carrera empezó mucho antes. Se pasó diez años madrugando en Anda Ya! (Los40), cuatro temporadas de su espectáculo Amor a primera risa o poniendo voces en Los Guiñoles de Canal +. De esa época es David Bisbal y en esa época empezaron a surgirle las primeras peticiones de famosos. "Algunos políticos pedían que los imitase", asegura.

No siempre es fácil cumplir esos deseos. Son horas muchas horas de ensayo. De hecho, hay personajes que aún no le salen: "Se me resisten muchos pero siempre pongo el mismo ejemplo. Iñaki Gabilondo es alguien que se me resiste y se me resistirá. No doy con él".

Para esos ensayos cualquier sitio es bueno. "En el espejo, en el coche y en casa... A veces mi chica cree que estoy hablando por teléfono y en realidad estoy imitando a Montoro. Pero es que hay que imitar, hay que procesarlo y, cuando esté bien, sacarlo". Primero ante los amigos y conocidos, su mejor termómetro, y después ante el público.

Iñaki Gabilondo es alguien que se me resiste y se me resistirá. No doy con él.

De sus personajes ha recibido halagos, como los del periodista Josep Pedrerol, uno de sus grandes hits; consejos como el del político de Ahora Podemos Pablo Echenique —"me enseñó a reírme como Echenique"—; y muy pocas críticas. Sólo Javier Cárdenas se mostró poco convencido cuando después de verse en Late Motiv atacó a Buenafuente en su programa de Europa FM, un asunto al que Raúl Pérez decidió quitar importancia.

El humorista prefiere quedarse con los imitados que celebran esa imitaciones, como el humorista y mago Luis Piedrahita, con el que dice tener "muy buen rollo" y al que dio una sorpresa cuando volvió de recoger el Nobel de la Magia.

"Las imitaciones que intento hacer siempre van muy al realismo, no es una parodia tonta, no es una deformación excesiva. Intento ajustarlo al máximo y a partir de ahí empezar a a decir cosas que se desvirtúa un poco en el personaje. Pero en general siempre ha habido buen rollo con los personajes", asegura a sabiendas de que si Donald Trump lo viese no se gustaría. "Básicamente creo que no tiene sentido del humor. Bastante tiene con ser Donald Trump".

Con la boca pequeña reconoce que el primer Trump de Late Motiv es una de sus imitaciones más redondas, pero rápidamente saca su lado crítico. "Me gusta verme pero no recrearme, lo hago para corregirme", confiesa el humorista, que como la mayoría de los que se dedican a esto tiene una habilidad nata para contener la risa. "No soy de risa muy fácil. Me pueden hacer gracia cosas tontas y estar riéndome mucho por dentro, pero nada más", añade.

No soy de risa muy fácil. Me pueden hacer gracia cosas tontas y estar riéndome mucho por dentro, pero nada más.

Lo que más le cuesta es decidir si prefiere televisión o radio. "Es como decir si quieres más a papá o mamá. En televisión tienes el factor visual que añade mucho al personaje, llegas a muchas gente, es mucho más impactante; y en la radio tienes la inmediatez y que puedes hacer varios personajes a la vez. Eso la televisión no lo permite", apunta el artista que descubrió este don para la imitación cuando cursaba el último curso de Ingeniería Técnica de Telecomunicaciones. De pequeño asegura que era muy tímido. "No sé en qué punto hice el clic. Hubo algo de repente y dije, todo me da igual".

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