ECONOMÍA

¿Cuándo van a subir los salarios?

Sindicatos y patronal se dan el mes de julio para alcanzar un acuerdo bajo el visto bueno del Gobierno.

04/07/2017 14:18 CEST | Actualizado 05/07/2017 14:00 CEST

EFE

España creció a un ritmo del 3,2% del PIB en 2016, y se espera que lo haga al 3% este año. España, que no los ingresos de los españoles, a los que la recuperación económica se traslada con dificultad. Este julio y tres años después del reverdecimiento de la economía, la batalla de los salarios atraviesa su propio Tourmalet. Y, aunque enconada entre patronal y sindicatos, las últimas pedaladas de la negociación traen algo más de fuerza y espíritu de superación.

Aunque a piñón fijo, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha pasado de la cola del pelotón a liderar el grupo de escapados y este martes, durante la presentación de los datos de paro y de afiliación a la Seguridad Social de junio, ha abogado -por fin- porque los sueldos acompañen la recuperación del empleo.

Y en ello está patronal y sindicatos. Después de transitar algunos de los momentos más enconados de su relación, las partes en negociación acercan posturas en torno a una subida mínima del 2,5%, paralela al alza de precios, que experimentó un repunte del 2,6% en abril, un 1,9% en mayo por la caída del precio del petróleo. Esta es la principal pelea de las centrales sindicales en 2017: los salarios.

Unai Sordo, el flamante nuevo secretario general de CC OO, y Pepe Álvarez, su alter ego en UGT, los dos sindicatos mayoritarios, quieren irse de vacaciones en agosto con la tarea cumplida.

Entrevistado por Pepa Bueno en la cadena SER el lunes siguiente a su proclamación, el líder sindical vasco urgió a cerrar un acuerdo salarial de negociación colectiva para 2017, "que debería estar listo este mes de julio". A su juicio: alargar las conversaciones a septiembre haría que no mereciera la pena firmarlo, "pues habría ya pocos convenios en los que sería guía".

LA PREHISTORIA SALARIAL

"Mientras que en 2012 y 2015 se firmaron sin fricciones dos pactos que equivalieron a una congelación salarial el primero y a una moderación intensa el segundo, en 2017 y cuando han cambiado las tornas y se hace necesario trasladar a los asalariados la mejora general de la economía y, en particular, de los beneficios, la negociación se enreda en una maraña de peticiones que bloquean el acuerdo entre patronal y sindicatos", se lee en un editorial del diario El País publicado en marzo pasado. En román paladino: es hora de subir los salarios.

Gobierno -ahora, sí; así lo aseguró este martes Fátima Báñez-, patronal y sindicatos están de acuerdo: es hora de poner fin a los ajustes salariales. Parece que hay voluntad y parece que habrá acuerdo, como constatan los líderes de CCOO y UGT.

Hay partido pero debe jugarse antes de agosto, si se quiere que sirva de guía a algunos convenios. El minuto final se libra esta vez sobre la fina línea de un porcentaje: del 1,2% al 2,5%. Dice Sordo que este acuerdo debe servir para recuperar los salarios en España. Él y Álvarez, entienden que el hecho de que los salarios e IPC vayan cada uno por su lado "es una forma desigual de repartir la riqueza", lo que en su opinión, "es incubar una crisis futura", en palabras de Sordo.

Que salarios e IPC vayan cada uno por su lado es una forma desigual de repartir la riqueza y de incubar una crisis futuraUnai Sordo, secretario general de CC OO

Esta primera piedra sobre el pacto salarial les valdría, además, "para trabajar en un acuerdo de negociación colectiva para 2018 "en el que abordar asuntos de más calado, como la recomposición del modelo de relaciones laborales".

DEPRISA, DEPRISA

Los sindicatos exigen que los ingresos crezcan por encima del Índice de Precios al Consumo (IPC) para compensar el esfuerzo hecho por los trabajadores durante la crisis. "Después de tres años de crecimiento económico, de recuperación de beneficios por parte de las empresas, de aumento de la productividad y de pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, es imprescindible que los salarios suban más que la inflación", afirma Ramón Górriz, secretario de Acción Sindical de CC OO y al mando del gabinete del Secretario General tras la renovación de la Ejecutiva este fin de semana . "No cabe duda de que los trabajadores tienen que recuperar poder adquisitivo". Las dos grandes centrales sindicales proponen subidas que oscilan entre el 1,8% y el 3%, dependiendo de la situación de cada empresa. "Nuestras cifras se ajustan mucho mejor a la situación económica", señala Górriz, quien aventura que una subida salarial tendrá efectos muy positivos sobre el consumo y, por lo tanto, sobre la economía en general.

No cabe duda de que los trabajadores tienen que recuperar poder adquisitivoRamón Gorriz, CC OO

La CEOE también tiene prisa. La patronal quiere cerrar el acuerdo "Sí o sí" -Juan Rossel, su presidente, dixit- este mes. Si bien, no realiza más concesiones respecto a su última propuesta: alza salarial desde el 1 % y hasta el 2 %, más medio punto adicional. La patronal mantiene así su postura, que aún no converge con el rango de subida que manejan los sindicatos (que partía del 1,2 % y llegaba al 2,5 %) y en torno al que parecía que ambas partes estaban acercando planteamientos después de que la negociación se estancara en esa banda salarial. Y esto porque los sindicatos están convencidos de que su oferta es "realista" y "ambiciosa", al estar en línea con la subida salarial media pactada en los convenios colectivos hasta el mes de mayo y que recoge un alza del 1,27 %.

La recuperación de la economía española es un hecho, al menos en lo que se refiere a las grandes magnitudes, siempre que el Gobierno, el Banco de España y los organismos internacionales no se equivoquen en sus previsiones, que incluso los ministros del ramo, Economía y Hacienda, se animan a revisar de manera constante al alza: El Gobierno eleva el crecimiento al 3 % y baja el paro al 17,4 %.

Al cerrar 2017, la economía española habrá recuperado todo el terreno perdido durante la crisis. Y el paro podría caer por debajo del 15% a finales de la década, un nivel aún altísimo para un país desarrollado, pero muy lejos de la pica histórica del 27% de 2013.

Sin embargo, la mejora, un excelente 3,2% en 2016, empezará a decaer si se mantiene la depresión de las rentas, advierten los expertos. Según el Instituto Nacional de Estadística, el salario bruto medio en España en 2014 (el último ejercicio del que se tienen datos oficiales) fue de 22.858 euros, un 0,7% más que el año anterior y un 4,4% por encima de las cifras de 2008. Si se hubiese ajustado por el dato de la inflación desde ese año, sería de 24.466 euros. A la vez, el salario mediano (el que recibe un español en un punto ideal en el que la mitad de los asalariados gana más que él y la otra mitad menos) fue de alrededor de 16.500 euros.

SI SUBEN LOS SALARIOS, ¿QUÉ PASA CON LOS PRECIOS?

La gran cuestión es si es posible subir los salarios sin presionar al alza la inflación, perder la competitividad ganada durante la crisis y ralentizar la creación de empleo. Los economistas del Banco de España creen que sí. Mayores dudas alberga Marcel Jansen, experto en Economía laboral e investigador de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), "pues sigue habiendo sectores y pequeñas empresas que lo están pasando, debemos ser cautelosos a la hora de negociar aumentos y pedir la recuperación del poder adquisitivo para todo el mundo", aconseja. Ese "para todo el mundo"es lo que le preocupa. "Los españoles tardan en darse cuenta de que trabajan en empresas que se enfrentan a competencia", espolea, "y sigue habiendo sectores que lo están pasando mal".

Debemos ser cautelosos a la hora de negociar aumentos y pedir la recuperación del poder adquisitivo para todo el mundoMarcel Jansen, Fedea

Los sindicatos exigen que los salarios suban por encima del IPC para compensar el esfuerzo hecho durante la crisis. Pero hay quien tiene soluciones para todo y, si la horquilla de subidas salariales se queda respecto de las aspiraciones de los sindicatos, "estos podrían buscar compensaciones en áreas que favorecen a los parados", propone el experto de Fedea, Marcel Jansen. "Aceptar una subida más moderada si las empresas participan más activamente en ofrecer salidas laborales a parados de larga duración, a jóvenes", sugiere. "Hay un sinfín de márgenes por explorar", asegura pero también denuncia que "la negociación colectiva se ha limitado a repartir el pastel y ahora hay que dotar estos convenios de mucho más contenido", alienta.

LOS PORQUÉS DE LA DEVALUACIÓN SALARIAL

Esta es una vieja historia de la economía española: "Las crisis acuden a los salarios y, a cambio de su devaluación, se recuperan beneficios y se reactiva ligeramente la economía", revisa Santos Ruesga. Para el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid, lo más peligroso de esta rueda de molino es que en el próximo embate volveremos a hacer la misma travesía del desierto a no ser que cambiemos nuestro modelo productivo, "y eso está difícil porque estos ajustes, bajar salarios y despedir a bajo coste, son muy cómodos para un sector empresarial poco proactivo".

Las crisis acuden a los salarios y, a cambio de su devaluación, se recuperan beneficios y se reactiva ligeramente la economíaSantos Ruesga, catedrático de Economía Aplicada

La devaluación salarial ha ayudado a la recuperación, "al tipo de recuperación que vivimos ahora", explica con vehemencia el economista. En el barro de la crisis, las rentas del trabajo han perdido peso en favor de las del capital. El Informe mundial sobre salarios, publicado en diciembre pasado, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), revela que mientras que Canadá, Francia y Alemania, por ejemplo, han registrado ligeros incrementos en el peso de los salarios frente a las rentas del capital, ha ocurrido lo contrario en aquellas economías más castigadas por las políticas de austeridad y contención salarial, notablemente Grecia, Irlanda, Portugal y España.

"Parece que durante la crisis todos los trabajadores se han visto igual de afectados: no es cierto", zanja cortante José Ignacio Pérez Infante. Desde su perspectiva, la devaluación salarial no ha sido generalizada: "La crisis ha traído pobreza y desigualdad", relaciona. Los salarios del grupo que está en el 60% que más gana la media han aumentado bastante, "mientras que el 10% que menos gana ha reducido su salario monetario un 17%, lo que se traduce en un descuento del 25% del poder adquisitivo", cifra este profesor de Economía Aplicada de la Universidad Carlos III de Madrid.

"Sindicatos y trabajadores perdieron la capacidad de negociación en 2006-2007", analiza Pérez Infante, "y todo fue cuesta abajo a partir de 2010, con la reforma laboral del PSOE, y en peor situación desde 2012 con la del PP".

Sindicatos y trabajadores perdieron la capacidad de negociación en 2006-2007 y todo fue cuesta abajo a partir de 2010, con la reforma laboral del PSOE, y peor con la del PPJosé Ignacio Pérez Infante, profesor de Economía Aplicada

Aquellos cambios "modernizaron el sistema de negociación colectiva al darle mayor relevancia en la empresa, pero también causaron un desequilibrio en el proceso de negociación salarial dotando de excesivo poder a las empresas". Esta es la lectura de Marcel Jansen, desde Fedea, para quien el ejemplo más claro lo constituye la reforma del artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores, que permite modificaciones unilaterales en el nivel de los salarios.

Con las jubilaciones y prejubilaciones te quitas del medio los salarios altos, que sustituyes por condiciones laborales ridículas", contrasta José Ignacio Pérez Infante. "Lo que tienen que reforzar los sindicatos", dice, "es el convenio colectivo, y que se retraiga totalmente la reforma laboral".

INDEXACIÓN O NO INDEXACIÓN, ESTA ES LA CUESTIÓN

Una vez más, Marcel Jansen le contradice: "Si no caemos en errores del pasado, los convenios se compensan por medio de la inflación y la situación particular de cada sector". Pide dejar margen a las empresas, "ya que no hay ninguna razón para la pérdida de competitividad si los convenios son conservadores e incluyen mecanismos para subidas ligados a índices de productividad laboral, empresarial o incluso al ebidta...".

El economista de Fedea se opone frontalmente a las indexaciones automáticas pero exige, en cambio, "poner en valor la moderación salarial como clave en la creación muy intensiva de empleo y que sigue siendo primordial para bajar el paro".

Marcel Jansen se coloca en el anverso ideológico de los sindicatos y pide desalinear los salarios de la productividad. "España tuvo siempre más inflación que los países de nuestro entorno y en una unión monetaria como la europea esto se traduce en una pérdida de competitividad porque tu moneda no se puede ajustar", justifica. "La reforma laboral quería de alguna manera forzar la máquina", reconoce. "El ajuste comenzó para quienes tenían empleo de mala calidad en 2009, pero el ritmo de contracción en los convenios colectivos y para personas con mucha antigüedad fue muy lento hasta la reforma", defiende.

"Llevamos 20-30 años con el mismo esquema y algo más de 10 años estancados, por lo que en algo nos debemos estar equivocando", denuncia Santos Ruesga. La productividad no crece, asienta el catedrático. "Y, quizá," introduce, "habría que preocuparse menos de la subida salarial y más de introducir incentivos positivos para un empleo digno y de calidad".

Para Marcel Jansen, todos estos términos -productividad, salarios, incentivos y empleo digno y de calidad- se traducen en otro: "Ideas", dice. "Los interlocutores sociales deben innovar: podemos tener convenios mejor escritos, más flexibles y que garanticen una subida salarial diferenciada y razonable que no ponga en peligro la competitividad de las empresas...", receta. Y, si para los sindicatos la horquilla se queda corta en términos de subidas, podrían buscar compensaciones en áreas que favorecen a los parados: "Aceptar una subida más moderada si las empresas participan más activamente en ofrecer salidas laborales a parados de larga duración, a jóvenes, hay un sinfín de márgenes por explorar", propone. "En España, la negociación colectiva se ha limitado a repartir el pastel, ahora hay que dotar a estos convenios de mucho más contenido".

TRABAJO BARATO

Una encuesta de la consultora Grant Thornton, que recoge la opinión de 2.600 directivos de todo el mundo, alerta de riesgos similares, tras destacar que solo el 20% de las empresas encuestadas piensa aumentar los salarios de sus trabajadores por encima de la inflación, a pesar de que la mitad de ellas prevé obtener mayores ingresos y beneficios en 2017.

También la OCDE y el Banco Central Europeo (BCE) han dado un toque de atención al Gobierno español para que estimule el alza de salarios. La subida de los salarios es una métrica clave para el BCE a la hora de calcular las dinámicas inflacionistas, ya que suele ir de la mano de un aumento en el coste de la vida. Una caída del paro debería contribuir a subir los sueldos, debido a que la los trabajadores tienen una mejor posición negociadora con las empresas ante la menor mano de obra disponible. En España el desempleo ha caído tres puntos en 2017 al tiempo que los salarios de los trabajadores que se incorporan al mercado laboral son, en promedio, un 24% inferiores a los que cobran quienes ya tienen un empleo, según un análisis del Banco de España para el periodo 2015-2016.

Santos Ruesga se expresa meridiano: "La pelota está en el tejado empresarial: el tipo de inversión que están haciendo, el crecimiento y la productividad no son para llegar a niveles salariales bajos". En su opinión, los empresarios van a mejorar sus expectativas económicas a costa de la austeridad fiscal y salarial. Pero el problema de la reducción de costes laborales "es que solo considera un lado de los salarios cuando tienen dos dimensiones: si bajas los salarios, bajas los costes pero también la demanda de consumo de los trabajadores...", dice en conversación con El Huff Post, "y en una economía como la nuestra...".

Los menores de 25 años son el colectivo con menores remuneraciones respecto al resto de población. La brecha salarial se sitúa en el 50%, es decir, los jóvenes cobran la mitad del sueldo que los mayores de esa edad, debido a que sus condiciones laborales son más precarias.Así, frente a los 11.568 euros de media al año que perciben los menores de 25 años, los mayores de 55 cobran casi el doble: 21.621, en datos proporcionados por Cristina Antoñanzas, vicesecretaria general de UGT.

SALARIOS Y DESIGUALDAD

Bajan los salarios, crece la desigualdad es el título del informe de Oxfam Intermón. La ONG abre el estudio con una frase tajante, la pronuncia por el del BCE, Mario Draghi, en septiembre de 2016: "Ha llegado el momento de subir los salarios, que llevan años creciendo por debajo de la productividad".

Ha llegado el momento de subir los salarios, que llevan años creciendo por debajo de la productividadMario Draghi, BCE

un análisis cuidadoso de los datos revela que la desigualdad salarial empezó a crecer mucho antes de 2012 debido a la fuerte reducción en las condiciones laborales de los contratos temporales. Y esta idea madre es clave en una economía que se mira a la izquierda. "No habrá recuperación económica sostenida (si entendemos por recuperación algo más que crecimiento económico) mientras no se active un ritmo razonable de aumentos salariales", asegura Ignacio Pérez Infante, "y, en la medida de lo posible, ganancias de poder adquisitivo".

La OCDE fue meridiana en su último informe sobre el país, España 2017, alerta del incremento de la desigualdad y pobreza entre los españoles, en especial a través de la devaluación de los salarios y la generalización de los trabajos temporales y a tiempo parcial. La recuperación de la economía española, en marcha desde 2013, ha sido una de las más sólidas del entorno. Es probable que se consiga un ritmo de crecimiento económico superior al 2% anual en el corto plazo", se subraya en el texto.

NOSOTROS Y EUROPA

La brecha salarial entre España y Alemania alcanza a 940 euros mensuales (11.280 euros anuales), lo que implica que la remuneración nacional resulta un 36,5% más baja que la alemana. Esta diferencia significa, por ejemplo, que un asalariado medio español necesita trabajar 19 meses para tener un ingreso similar al que tiene un alemán en un año.

La brecha salarial entre España y Alemania alcanza los 940 euros mensualesEurostat

1.934 euros del sueldo medio europeo, 298 euros menos que lo que gana de promedio un ciudadano español, cuyo sueldo es de 1.636 euros. La segunda entrega del V Monitor Anual sobre Salarios realizado por Adecco no deja lugar a dudas: se han analizado 28 países de la Unión Europea y España no sale muy bien parado.

España se sitúa en el punto medio de la lista: hay 15 Estados miembro con salarios inferiores a los nuestros y 12 con remuneraciones por encima de la que recibe el trabajador español. Por debajo, Grecia, Portugal, Estonia, Croacia, Eslovaquia, República Checa, Polonia, Letonia, Lituania, Hungría, Rumanía y Bulgaria. Este último es el país con sueldo medio más pequeño, de apenas 380 euros.

Es lo que se conoce como pobreza laboral, un término familiar en España, donde el 25% de los trabajadores jóvenes está en riesgo de exclusión. Los nuevos pobres tienen trabajo, pero salarios indignos. Porque el empleo que se crea es malo:"Hay creación de empleo, pero es precario y con mucha rotación laboral, y el riesgo de pobreza relacionado con el mercado de trabajo aumenta", dice Florentino Felgueroso, autor del estudio Población especialmente vulnerable, también publicado por Fedea.

La métrica elegida por Eurostat para medir la pobreza es la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, el AROPE. La estadística contabiliza las personas que cumplen al menos una de estas tres condiciones: tener ingresos bajos, vivir en hogares donde escasea el empleo o sufrir privaciones materiales severas.

De acuerdo a este cálculo, un 29% de las personas en España están en riesgo de pobreza o exclusión social. Un 22% tiene ingresos bajos, un 12% poco trabajo y un 6,5% sufre privaciones. En los dos primeros casos, España es uno de los peores países de Europa; en el de las privaciones, se sitúa en cambio por debajo de la media y lejos de los países más dramáticos, como Bulgaria, Rumanía o Grecia, donde la cifra supera el 20%. Este último es el caso de Maider, cuyo salario le impide calentar su casa en invierno y refrescarla en verano.

EL DÍA D

Es la hora de subir los sueldos, dicen economistas, sindicatos, empresarios y los principales interesados, los trabajadores. Y ahora también el Gobierno.

Pero... porque en todo hay siempre un pero... todavía hay quien dice que subir los salarios va a llevar este país a la ruina: crecen los sueldos, baja el empleo, dicen. Más paro, más pobreza... el argamedón.

Así es para los profesores del IESE Rafael Pampillón y Sandalio Gómez, que aunque admiten el crecimiento del PIB se aceleraría beneficiando al consumo y la inversión siempre que a los empresarios no les perjudique que los trabajadores vivan un poquito mejor. Advierten, no obstante, que esta mejora en la vida de la gente común podría "podría suponer el principio del fin del ciclo expansivo". Un aumento de los sueldos reales –real aquí significa "sin inflación"– o de los salarios negociados en convenio implica un incremento de la renta disponible, reconocen. Pero si las alzas no van acompañadas de aumentos de la productividad es posible, según ellos mismos, que se compensen con ajustes de personal.

Es necesario evitar volver a la época en que las subidas de salarios indiscriminadas eran una máquina de generar desempleoLuis Linde, Banco de España

En la misma línea insiste el Banco de España que considera que es necesario abandonar la idea de "subidas generales indiscriminadas" de salarios que no tengan en cuenta la situación de cada empresa. En boca del gobernador Luis Linde: es necesario evitar "volver a la época en la que la subidas de salarios indiscriminadas eran una máquina de generar desempleo, porque el paro, el despido, era la única válvula que le quedaba a las empresas".

Con la entidad están otros expertos, como Manuel Hidalgo, profesor de Economía de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, quien repara que en España deberíamos esperar mayores aumentos salariales. Sin embargo, "dada la elevada tasa de desempleo aún es pronto para acometer importantes subidas, aunque ya deberíamos estar observando algunas reacciones al alza mayores de las registradas años atrás". O Sandalio Gómez, docente del IESE, quien defiende que las empresas tendrían que negociar los convenios colectivos con crecimientos salariales acordes a sus posibilidades económicas reales y a una mayor productividad. "En caso contrario, lo pagarían las plantillas, que deberían ajustarse para seguir siendo competitivas".

Dada la elevada tasa de desempleo aún es pronto para acometer importantes subidasManuel Hidalgo, profesor de Economía

A 2017 se le va a conocer como "el año tardío", por lo que tarda en llevar a término las herramientas del país: su Gobierno, sus salarios...

Y, aunque nos ha dejado con los ojos como platos, la ministra de Empleo, Fátima Báñez, va en diferido a este año y a estos expertos, tardío(s), y dice que ya es hora, ya es hora de subir los salarios.

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