POLÍTICA

Testigo Rajoy

Rajoy declara este miércoles en la Audiencia Nacional por el caso Gürtel

21/07/2017 18:10 CEST | Actualizado 24/07/2017 07:28 CEST
GETTY
Mariano Rajoy

A las 9.30 horas de este miércoles España verá una imagen sin precedentes: un presidente del Gobierno en ejercicio declarando como testigo en un proceso judicial. Y el protagonista es Mariano Rajoy con el viejo y pesado fantasma de la trama Gürtel que siempre le acecha. Pero nada de plasmas ni de escuetas ruedas de prensa, le toca decir lo que vio ante la mismísima Audiencia Nacional.

Desde el pasado mes de octubre, se celebra el macrojuicio por la primera época de Gürtel (1999-2005). Las cifras marean: 37 acusados, que suman una petición de pena total de 732 años de cárcel por parte de la Fiscalía, 307 tomos de sumario y unos 300 testigos. Es la hora de aclarar la verdad por parte de la Audiencia, que ha trasladado el caso a su sede de San Fernando de Henares (Madrid) por el alto volumen de personas implicadas.

¿Y qué hace el presidente del Gobierno declarando? A la tercera fue la vencida. La Audiencia Nacional decidió aceptar el pasado 18 de abril que Rajoy vaya a testificar por petición de la acusación popular ejercida por la Asociación de Abogados Demócratas de Europa (Adade) -próxima al PSOE- para que diga si conocía la caja B del Partido Popular, dado que ejerció como vicesecretario general en materia electoral desde 1990 a 2003, fue jefe de varias campañas electorales en el periodo investigado y ocupa la Presidencia del PP desde 2004.

Desde la aparición del caso, Génova intentó marcar un cordón sanitario en torno a Mariano Rajoy, el argumentario se basaba en que eran cosas del pasado y de "delincuentes" como el extesorero Luis Bárcenas. ¿De verdad no sabía nada el líder del Partido Popular? El exconcejal del PP de Majadahonda José Luis Peñas, que denunció el caso y grabó sus conversaciones con el cabecilla de la trama, Francisco Correa, ha repetido en varias ocasiones que tanto Rajoy como la expresidenta de Madrid Esperanza Aguirre "lo sabían todo". Eso sí, los tribunales no han encontrado indicios para imputarlos.

EL MIEDO DE LA FOTO

Lleva semanas el presidente preparando la intervención ante la Audiencia. La consigna que repite él ante los medios y que difunden ministros y altos cargos de Génova es que hay que enmarcar esto dentro de la "normalidad". Pero en privado, según fuentes populares, sí hay un gran malestar por la citación y una gran preocupación por la imagen, que seguro se proyectará también fuera de nuestras fronteras en un momento en el que se vende la recuperación económica y se intenta proyectar al presidente como una figura en el centro del tablero político europeo. Además, en el último CIS se comprobó que la preocupación por la corrupción se disparaba en doce puntos (principalmente por la detención de Ignacio González por el caso Lezo).

Moncloa intentó que Rajoy no acudiera y pidió hacer la declaración por videoconferencia, pero la Audiencia Nacional rechazó esa intención y recordó que el líder popular no acude como presidente del Gobierno sino como "ciudadano español" al tribunal. Y rechazó las argumentaciones dadas por los representantes del presidente: "El tribunal no acierta a entender en qué consiste ese despliegue importante únicamente por el hecho de tener que desplazarse el testigo 18 kilómetros".

Lo que también decía el escrito es que "dada la condición del testigo se considera procedente adoptar cuantas medidas sean necesarias para preservar su imagen institucional, testificando en estrados en la forma que determine el tribunal". Esto quiere decir que se le posibilita que efectúe la declaración en la zona lateral donde habitualmente suelen sentarse abogados y fiscales, lo que podrá evitar la desasosegante fotografía junto a los acusados (Francisco Correa, Luis Bárcenas...). Esta imagen es una pesadilla para el presidente, su equipo y la actual dirección del Partido Popular.

Y seguro que Rajoy se acuerda estos días de aquella imagen del 11 de febrero de 2009, cuando compareció en la sede de Génova respaldado por decenas de cargos del PP tras las primeras redadas por el caso Gürtel ordenadas por Baltasar Garzón, hoy apartado de la carrera judicial. Entonces dijo: "Esto no es una trama del PP, es una trama contra el PP". A su lado justamente estaba Ana Mato, encausada como partícipe a título lucrativo y exmujer de uno de los acusados, el exalcalde de Pozuelo Jesús Sepúlveda. Anticorrupción le reclama 28.468 euros. Y al propio PP también se le reclaman también 328.440 euros en concepto de responsabilidad civil como partícipe a título lucrativo en los beneficios de la trama en Pozuelo y Majadahonda.

Gürtel es también el juicio a una época. Una radiografía de una España en la que se mezclaban empresarios ávidos de pelotazos, políticos que aspiraban a tener un Jaguar y unas administraciones con alergia a la transparencia. Y un denominador común, era una trama relacionada con instituciones gobernadas por el Partido Popular.

GTRES

El cabecilla era Francisco Correa -gürtel es correa en alemán-. Conocido como Don Vito, fue una persona muy cercana al PP de José María Aznar, hasta con asiento en la boda cuasi real de Ana Aznar y José María Agag en El Escorial. Llegó a estar tres años en prisión, entre 2009 y 2012. La Fiscalía Anticorrupción pide para él 125 años y un mes de cárcel por liderar un "entramado societario y personal dirigido a enriquecerse ilícitamente con cargo a fondos públicos", que se extendía por las comunidades de Madrid, Comunidad Valenciana y Castilla y León. El valor de los contratos amañandos con administraciones públicas por parte de Correa asciende a 8,4 millones de euros. Y como grandes y estrechos colaboradores en la trama: el exsecretario de Organización del PP gallego Pablo Crespo y el empresario Álvaro Pérez 'el Bigotes'.

Un cóctel explosivo junto a dirigentes del PP, muchos de ellos acusados en esta fase del juicio. Sobre todo, tiene el papel de coprotagonista el extesorero del PP Luis Bárcenas, que llegó a acumular 48,2 millones de euros en cuentas en Suiza y que la Fiscalía cree que consiguió de comisiones de Gürtel y de apoderarse "como mínimo" de 299.650,61 euros de la caja B del PP. Sobre él recae una petición de cárcel de 42 años y 6 meses. En el banquillo le acompañan otros dirigentes del PP, que en su día brindaban con champán en Baqueira, recorrían en barcos el Mediterráneo y disfrutaban de mariscadas en el barrio de Salamanca: Alberto López Viejo (ex consejero de la Comunidad de Madrid), Guillermo Ortega (exalcalde de Majadahonda), Jesús Sepúlveda (exalcalde de Pozuelo de Alarcón) y Jesús Merino (exdiputado del PP por Segovia), entre otros.

Este miércoles, Rajoy tendrá la obligación de contestar todas las preguntas que hagan y decir la verdad.

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