INTERNACIONAL

5 claves para entender la crisis humanitaria en Borno

El noreste de Nigeria es el epicentro del choque entre Boko Haram y los Ejércitos de la región del Lago de Chad.

15/09/2017 18:57 CEST | Actualizado 15/09/2017 19:14 CEST

Joan Tubau, director general de Médicos sin Fronteras, acaba de regresar de visitar los proyectos de la organización en el noreste de Nigeria. En este texto analiza algunas de las consecuencias del conflicto sobre la población civil.

1.- Desplazamiento masivo de personas

Desde 2009, el estado de Borno, en el noreste de Nigeria, es el epicentro de un conflicto que enfrenta a Boko Haram con los Ejércitos de todos los estados de la región del Lago de Chad: Nigeria, Camerún, Chad y Níger. La crisis ha provocado más de dos millones de desplazados, la gran mayoría en Borno, a causa de la violencia ejercida por todos los actores. La población civil huye de ataques, combates y operaciones militares y se ha visto obligada a abandonar sus hogares para acabar, en muchos casos, en campos de acogida para desplazados. La capital del estado, Maiduguri, ha doblado prácticamente su población con la llegada de personas de otros lugares. Muchos otros desplazados están desperdigados por toda la región. Algunos han tenido que huir de su hogar y de los campos en sucesivas ocasiones.

MSF / Anna Surinyach
La ciudad de Pulka, en el noroeste del estado de Borno, cerca de la frontera con Camerún. Allí se hacinan cientos de miles de refugiados.

MSF/Anna Surinyach
Campamento para desplazados internos en Pulka.

2.- Falta de movilidad y pérdida de sustento

Una buena parte de la población vive en pequeñas localidades, enclaves que han sido retomados por el Ejército y en cuyos alrededores la situación de seguridad es muy volátil. La movilidad de estas personas está totalmente restringida: no pueden salir de un área que en muchos casos cubre unos pocos kilómetros cuadrados, no pueden cultivar sus tierras e incluso tienen problemas para recoger leña para hacer fuego. Esta es una situación de la que nuestros equipos son testigos en localidades como Pulka o Gwoza, junto a la frontera con Camerún.

MSF/Anna Surinyach
Un grupo de desplazados llega a la pequeña ciudad de Pulka. Algunos llevan años en Camerún, huyendo de la violencia.

MSF / Anna Surinyach
Una mujer mira al infinito con su hijo en brazos en el hospital comandado por MSF en Gwoza, Borno.

3.- Una población muy vulnerable

La falta de comida y la pérdida de los modos de vida tienen un gran impacto en la salud y estatus nutricional de la población. El resultado más trágico es que en los últimos meses hemos vivido picos de mortalidad y de morbilidad muy altos. Además, Borno es una zona donde la malaria es endémica y en la que las diarreas y las infecciones respiratorias suponen un riesgo constante, especialmente para los menores de cinco años. Muchas personas no tienen sus necesidades básicas cubiertas, incluidas la alimentación y el agua. Una gran parte continúan viviendo bajo el miedo y el riesgo constante de ser sometidos de nuevo a la violencia, una violencia que muchos ya han sufrido y que les ha arrebatado la vida de sus seres queridos.

MSF/Anna Surinyach
MSF lleva cabo un programa nutricional para niños como los de la imagen en el hospital de Gwange hospital, en Maiduguri.

4.- Necesidades médicas infinitas

Ante las enormes necesidades, MSF se centra fundamentalmente en brindar atención primaria y secundaria en once localidades de Borno. En algunas tenemos equipos permanentes y en otras realizamos visitas regulares. Dirigimos o apoyamos hospitales donde atendemos los casos graves de malaria, de infecciones respiratorias y de desnutrición. En estos centros también realizamos cirugías, cesáreas para los embarazos complicados y proveemos ayuda psicosocial y, en muchos casos, también facilitar agua y alimentos, lo que, en una situación de desplazamiento como la que se vive alrededor del Lago Chad, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Solo en los cinco primeros meses de 2017 los equipos de MSF han realizado más de 140.000 consultas médicas y han tratado unos 12.000 casos de desnutrición infantil.

MSF / Anna Surinyach
Campamento de desplazados de Pulka.

MSF/Anna Surinyach
Vista aérea de la ciudad de Gwoza.

5.- Zonas con escasa o ninguna ayuda humanitaria

En Borno sigue habiendo áreas inaccesibles para la ayuda humanitaria. La consecuencia es que sus habitantes no tienen ningún tipo de asistencia. En muchos lugares somos la única o una de las pocas organizaciones sobre el terreno y nuestros equipos tienen que asumir la cobertura de gran parte de los servicios. Por ello resulta imprescindible un mayor despliegue de organizaciones humanitarias para dar respuesta a las innumerables necesidades de la población. Desgraciadamente, las carencias van a continuar porque seguimos viendo cómo la evolución del conflicto apunta a un incremento de los desplazamientos.

MSF / Anna Surinyach
Un paciente, atendido en urgencias en el hospital que gestiona MSF en Gwoza.

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El equipo médico de MSF atiende a un enfermo en Maiduguri, la capital de Borno.