POLÍTICA

Donde dije DUI...

Los líderes independentistas empiezan a reconocer que no estaban preparados para la independencia.

13/11/2017 22:08 CET | Actualizado 13/11/2017 22:17 CET
EL HUFFPOST

Donde dije DUI... Las palabras grandilocuentes, las frases impregnadas de solemnidad y las expresiones rimbombantes sobre la independencia empiezan a diluirse en el mundo soberanista. Y, además, ya reconocen públicamente algunos de sus dirigentes que no estaban preparados y que sabían que la independencia no podía hacerse efectiva.

El jueves pasado empezó ese giro en el mundo independentista dentro de los muros del Tribunal Supremo. La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, acataba de repente ante el juez Pablo Llarena la aplicación del 155 y rechazaba la vía unilateral. Iba más allá y hasta sostenía que la declaración unilateral de independencia era un acto simbólico. Sí, sí, estas palabras venían de la máxima autoridad en la Cámara catalana, que había permitido la tramitación de las leyes de referéndum y de transitoriedad y que orquestó el Pleno, con votación secreta, en el que se aprobó la DUI. De hecho, ella misma fue la que leyó la parte expositiva de la resolución.

¿Una estrategia judicial? ¿El reconocimiento de una mentira? ¿Un nuevo relato del independentismo para el 21-D? ¿Sinceridad? ¿Cobardía? ¿Autocrítica? Desde luego, un paso atrás del independentismo en toda regla. No había mucha agua en la piscina.

PUIGDEMONT Y LA SOLUCIÓN ALTERNATIVA

En el nuevo capítulo de esta novela, a primera hora de este lunes España desayunaba con unas declaraciones del expresident Carles Puigdemont -adicto a los medios belgas estas semanas-. En una conversación con Le Soir, asevera que "siempre" ha estado abierto a aceptar "otra relación con España" y que todavía es "posible" una solución alternativa a la independencia.

Unas palabras del expresident en otra semana clave, al terminar el viernes el plazo para presentar las candidaturas para el 21-D y en la que intentará configurar "una llista del president" para concurrir a los comicios. Con la incógnita del nombre despejada: Junts per Catalunya. La marca PDeCAT cotiza a la baja. Además, el próximo viernes está citado, junto a los otros cuatros exconsellers que están en Bruselas, para una comparecencia ante el juez de primera instancia belga que debe decidir sobre la euroorden de entrega a España.

"¡Aún es posible (una solución distinta a la independencia)! Yo, que he sido independentista toda mi vida, he trabajado durante 30 años en obtener otro encaje de Cataluña en España", ha dicho en el periódico belga, donde ha dejado la frase: "Estoy dispuesto y siempre lo he estado a aceptar la realidad de otra relación con España". Unas declaraciones que los partidos constitucionalista han tachado de contradictorias.

ERC ADMITE QUE EL GOVERN NO ESTABA PREPARADO

En este paso atrás, en Barcelona se ha ido más lejos este lunes. ERC ha admitido que el Govern no estaba preparado para hacer efectiva la declaración de independencia ante un Estado "autoritario" y que, en su opinión, no tiene límites para la "represión y la violencia".

Esta confesión ha llegado a través del portavoz de ERC, Sergi Sabrià, que ha subrayado que tiene "pruebas claras" de que esta represión y violencia podían producirse, aunque no ha querido especificarlas. "Quizás no estábamos preparados, pero nunca quisimos poner en riesgo la vida de los ciudadanos", ha dicho este dirigente de Esquerra, que ha lanzado el mensaje de que JxSí tenía "una línea roja infranqueable, que era que no hubiese violencia y que el proceso fuese pacífico".

EFE

La idea de que no estaban preparados ya fue verbalizada también este mismo domingo por Clara Ponsatí, una de las conselleras cesadas que está en Bruselas. En una entrevista en RAC 1, la exresponsable de Enseñanza indicaba que el anterior Ejecutivo catalán no estaba preparado para aplicar la República ni "para dar continuidad política de forma sólida a lo que hizo el pueblo de Cataluña el 1-O". "Dar una respuesta a aquella acción contundente del pueblo es lo que no hemos sabido hacer de la manera más acertada", reconocía, y se justificaba en la "guerra sucia" del Estado.

Frases, declaraciones, giros en el relato introducidos en este ambiente prelectoral que ya domina la política catalana, en la que surgen las dudas de qué llevarán en su programa los partidos independentistas -que en 2015 prometieron a través de Junts pel Sí la constitución de un Estado en 18 meses-.

Y, además, todo ello mezclado con el proceso judicial. Cada palabra se mide, se piensa. Se están produciendo movimientos en las estrategias precisamente. Los exconsellers Jordi Turull y Josep Rull, que han cambiado de abogado y despedido a Jaume Alonso-Cuevillas, que lleva a Puigdemont en España, han solicitado a la Audiencia Nacional su puesta en libertad argumentando que se limitaron a convocar el referéndum, sin "organizar o instigar por ninguna vía" tumultos ni actos de desobediencia a la acción de las autoridades o sus agentes.

LAS DUDAS SOBRE LAS LEYES DE REFERÉNDUM Y TRANSITORIEDAD

Poco a poco vamos conociendo la intrahistoria. Y este lunes han resonado también las palabras del exconseller de Empresa Santi Vila, quien en en una entrevista en El Objetivo este domingo por la noche revelaba que el propio Puigdemont no era especialmente partidario de las leyes de referéndum y de transitoriedad aprobadas por el Parlament los días 6 y 7 de septiembre. Su ratificación, agregó, se debió especialmente a la presión de la CUP. "Uno de los grandes pecados de la legislatura", comentaba Vila.

Según explicó Vila, eran muchos en el PDeCAT los que estaban en contra de estas dos normas "sinsentido", pero también había malestar entre cargos de ERC.

Estas sesiones parlamentarias, relató Vila, dejaron "mal sabor" a algunos de los miembros del Govern. Varios consellers, añadió, tenían una visión más "pragmática y posibilista" y pensaban que la movilización del 1-O supondría tal presión para Rajoy que le llevaría a sentarse a negociar. Es decir, no veían el plan de la DUI, en el que desembocó finalmente el proceso.

Ahora parece que muchos quieren borrar esa palabra de la historia. Como si hubiera sido un sueño. Donde dije DUI...

Carles Puigdemont