POLÍTICA

El asesinato de Ana Orantes: un antes y un después en la violencia machista en España

José Pareja quemó viva a su exmujer, Ana Orantes, días después de que ella contase su caso en la televisión.

17/11/2017 13:25 CET | Actualizado 17/11/2017 13:25 CET

Ana Orantes fue quemada viva a manos de su exmarido, que la había dejado inconsciente tras propinarle una brutal paliza, sólo 13 días después de contar en un canal de televisión el maltrato del que había sido víctima durante 40 años. Fue hace 20 años, el 17 de noviembre de 1997 y el asesinato cambió la visión de la sociedad en cuanto a la violencia de género. A pesar de eso, 20 años después, se sigue asesinando a una media de 40 mujeres al año. Este año ya son 49.

Orantes se casó con su marido a los tres meses de haberlo conocido. Su padre, según cuenta ella en una entrevista, le dijo a su marido, José Pareja, que se llevaba "el sol de la casa". Aquél hombre acabó por arrebatarle a Ana su luz, y después su vida.

La primera paliza que recibió fue al volver un día a casa de casa de sus padres. Fue a avisar a su marido de que ya había llegado y él le pegó. El suegro de Ana y padre del asesino se enteró y fue a agredir a Pareja, pero la madre del mismo se mostró distante y dijo que "eran cosas entre ellos" y que no debían meterse en si "le diera un beso o le pegara".

Desde ese momento, comenzaron los 40 años de palizas continuadas y de maltrato. Él se pasaba las tardes bebiendo. "Cuando llegaba a casa siempre encontraba un motivo de discusión. Si estaba la comida fría, porque estaba fría; si estaba caliente, porque estaba caliente. La cuestión era pegarme. A veces me sentaba en una silla y me daba con un palo, hasta que yo tenía quedarle la razón, porque no podía más", contaba Orantes en la entrevista que hizo el día 4 de noviembre de 1997 en el programa De tarde en tarde de Canal Sur.

A sus hijos también les pegaba. Una de ellas se casó con tan sólo 14 años para poder huir de los abusos de su padre. Fue después de una de las palizas en la que Pareja trató de estrangular a Ana cuando ella se decidió a pedir el divorcio. Se lo concedieron, pero la sentencia decía que debían seguir viviendo en la misma casa. Ella en el piso de arriba con sus hijos y él, en el de abajo. Las amenazas siguieron teniendo lugar durante los dos años siguientes a separarse.

Fue una vez separada cuando Ana decide contar a la televisión autonómica su historia. Sólo 13 días después, Parejo le pegó una paliza, la sentó en una silla, la roció con gasolina y la quemó viva en el jardín de su casa de Cullar Vega (Granada). Entonces ella tenía 60 años y él 61. Orantes había denunciado los maltratos de su marido hasta en 15 ocasiones.

UN CASO QUE CAMBIÓ LA FORMA DE VER LA VIOLENCIA MACHISTA

Tristemente, Orantes tuvo que ser asesinada en su jardín para que cambiase la percepción social de la violencia machista. En 1999 se reformó el Código Penal estableciendo órdenes de alejamiento y teniendo en cuenta la violencia psicológica.

Cinco años después, en 2004, se aprobó la Ley Integral contra la Violencia de Género y en 2007 la Ley para la Igualdad Efectiva entre Hombres y Mujeres. El caso de Ana Orantes fue un antes y un después en la percepción social de la violencia de género e hizo que se comenzase a legislar y que lo que entonces era un problema personal, pasase a ser un problema político.

A pesar de eso, debido a la crisis económica, ha habido muchos recortes en materias de Igualdad y no ha sido hasta este año cuando se ha llegado a un pacto de Estado por la Violencia Machista, que aún no se ha percibido en la sociedad. El último asesinato machista ha sido el de una mujer en Elda (Alicante) que había denunciado a su expareja dos veces y que fue tiroteada por él delante de su hijo menor de edad a la puerta del colegio. Horas después, ella murió en el hospital.

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