POLÍTICA
19/12/2017 21:55 CET | Actualizado 19/12/2017 21:55 CET

El cierre de JxCAT: el 'plasma' de Puigdemont, las sillas vacías y bufandas amarillas

Se acabó la campaña... y Carles Puigdemont no volvió a Cataluña...

AFP

Se acabó la campaña... y Carles Puigdemont no volvió a Cataluña. Su silla se ha quedado vacía en la primera fila del mitin final de Junts per Catalunya en la plaza de la Virreina de Barcelona, en el 'indepe' barrio de Gràcia.

Este martes se ha cerrado de manera diferente esta (muy) diferente campaña. El 'número uno' de JxCAT ha protagonizado el mitin a 1.300 kilómetros, desde Bruselas. El golpe de efecto que muchos esperaban (con llegada y detención) para impulsar el voto se ha quedado en una mera teoría.

Los seguidores de Pugidemont se han tenido que conformar con una intervención por videoconferencia. Eso sí, ha tenido como teloneros en directo desde Barcelona a dos de sus personas de confianza: Elsa Artadi (número diez de la lista, coordinadora de campaña y una de las personas más poderosas ahora mismo) y Eduard Pujol (ex director de RAC 1, conocido periodista en Cataluña y número ocho de la candidatura).

El partido había prometido un "megamitin", pero la realidad ha sido un acto con unas 700 personas, casi todas con la bufanda amarilla y la 'senyera'.

Junts había prometido para esta noche, en el último intento de pedir el voto, un gran "megamitin", con la conexión del vídeo en todos los actos en Cataluña. Pero, la realidad, en Barcelona ha sido un acto con unas 700 personas, casi todas con el 'must' de la bufanda amarilla y con la senyera (puesta por la organización en cada silla minutos antes).

La distancia, el 155 y una furgoneta

Puntualidad europea la de Puigdemont. A las 20.30 horas entraba por vídeo desde Bruselas. Duración: 20 minutos exactos. ¿Y qué mensaje ha trasladado? El expresident ha prometido -desde esa "distancia obligada"- que si gana las elecciones y es investido, "entrará" en el Palau de la Generalitat acompañado de "todo el Gobierno legítimo cesado por el 155".

Ese número se ha convertido en una obsesión durante todo su discurso, que se ha visto interrumpido a veces por gritos de "president" entre los asistentes. Y ha insistido en el relato que difunde la candidatura de que no son unas elecciones normales: o gana "el país" o gana Rajoy, "si retorna el presidente de la gente o gana el presidente del 155". "Si gana el 155, le regalaremos la soberanía a Rajoy".

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En todo momento, Puigdemont se ha afanado -vía plasma- en presentarse como president y hablar del Govern cesado. Incluso en la primera fila en Barcelona había asientos reservados para todos los exconsellers. Una puesta en escena también con dardo a ERC, por si tiene intención de birlarle la Presidencia sin contar con él.

Y en la vida y en la política las metáforas y los símbolos aparecen en cualquier momento. La pantalla desde la que se ha podido ver a Puigdemont en Barcelona estaba colocada sobre una furgoneta blanca con el logo de Junts per Catalunya. Esta campaña es una auténtica road movie (con etapas internacionales). President a la fuga.

"Inde-inde-independencia"

Más mensajes para el Gobierno de "Madrit", como suele repetir: "La Presidencia de Cataluña no se cambia a conveniencia ni se decapita". ¿Le habrán dolido los oídos a Soraya Sáenz de Santamaría?

Puigdemont ha explicado por qué se ha presentado después de decir que no repetiría: la "respuesta furibunda" de Moncloa de "suspender las instituciones" le ha obligado a tomar la decisión.

Y no podían faltar invitados por este Skype. Al final han aparecido dos consellers cesados, que están en Bruselas con Puigdemont: Lluís Puig y Clara Ponsatí (por cierto, a ella se le ha olvidado ponerse el lazo amarillo).

Puigdemont ha querido dar también una explicación sobre por qué se ha presentado, después de decir en su investidura que no repetiría. La razón: la "respuesta furibunda" de Moncloa de "suspender las instituciones" le ha obligado a tomar esta decisión "trascendental".

Los asistentes han coreado "libertad, libertad" e "inde-inde-independecia". Concluyendo con Els Segadors. Eso sí, antes ha pedido por ese plasma el "voto útil". "Visca Catalunya lliure!", ha lanzado a 1.300 kilómetros.

Se apaga la conexión. Se desmonta el escenario. Se retiran las sillas. Los operarios retiran los focos. Y Puigdemont no ha vuelto. Ya solo falta que voten los catalanes.

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