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02/02/2018 19:10 CET | Actualizado 02/02/2018 19:10 CET

Despedir a las mascotas a la manera de los humanos

Abre el primer tanatorio de mascotas de Cataluña.

Ferran y Branca eran inseparables. Este técnico de prevención de riesgos laborales, de 41 años y natural de Terrassa (Barcelona), disfrutaba como nadie durante sus paseos por la montaña junto a su mejor amiga, una perra de caza de largas orejas. Cuando un tumor irrumpió en el cuerpo de Branca y tuvieron que despedirse, Ferran y su pareja quisieron hacer algo especial.

"Queríamos enterrarla para tener un sitio donde ir a recordarla, pero está prohibido y además en el campo los jabalíes los desentierran", cuenta Ferran, todavía visiblemente afectado por la muerte de su mascota. Su veterinario les habló de un nuevo servicio que abrió en junio en Barcelona: el primer tanatorio de mascotas de Cataluña donde los propietarios pueden acudir a despedirse de sus animales.

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En poco más de 6 meses han realizado ya más de 250 funerales en los que ofrecen la posibilidad de velar al animal muerto y observar en directo -a través de un cristal- cómo lo introducen en la incineradora. Cada vez son más los propietarios que rehusan incinerar colectivamente a sus mascotas y optan por una cremación individual que les permite conservar las cenizas. "Hace pocos años las incineraciones individuales suponían el 2%", explica la gerente del negocio, la veterinaria Isabel Farré. "Ahora ya son más del 20%".

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Situado en una zona industrial a las afueras de la capital catalana, el Tanatorio de Mascotas es un sitio atípico. Podría ser un tanatorio cualquiera o el vestíbulo de un hotel moderno. El diseño es sobrio, las paredes son de granito y suena música clásica a poco volumen. Un gran felpudo con la inscripción Amics per sempre [amigos para siempre] recibe al visitante.

La gente habla en voz baja. Hay varios sillones, mesas auxiliares y una máquina de café, acompañados de pequeñas camas para mascotas y cuencos para que los animales que también acuden al funeral puedan beber o comer. En el suelo hay algunos pelos y las paredes cuentan con expositores con distintos tipos de urnas para llevarse las cenizas. Entre los servicios que se ofrecen hay urnas premium de hasta 90 euros o incluso la posibilidad de convertir las cenizas de tu animal en un diamante, previo pago de 4.000 euros.

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Un sector en alza

Se calcula que en el 50% de los hogares de España hay una mascota. En 2016, el sector facturó más de 1.000 millones de euros. No se trata sólo de accesorios o alimentos para los animales, cada vez se ofrecen más servicios -restaurantes, peluquerías, consultas psicológicas- y el tanatorio se enmarca en esta nueva manera de atender a nuestros animales de compañía.

Si bien todo se realiza a través del veterinario, los servicios del Tanatorio de Mascotas oscilan entre los 300 y 400 euros, mientras que una incineración colectiva no supera los 100. A pesar de la diferencia de precio, crece constantemente el número de propietarios que quieren hacer algún tipo de homenaje de despedida. "Si un perro come contigo, duerme contigo y se va contigo de vacaciones, es normal que la gente quiera despedirse de él como si fuese un familiar", sostiene Ferrán.

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La gerente del tanatorio explica que el duelo por una mascota está cada vez más aceptado socialmente y ya no se considera algo extravagante. "Mucha gente se reía de nuestra propuesta, pero tras unos meses me he dado cuenta de que a parte de un negocio ofrecemos un servicio", señala. "No se puede criticar a nadie por querer a un animal".

La importancia de las cenizas

Detrás del vestíbulo están las dos pequeñas salas para velar a las mascotas. Ahí se coloca al animal, justo debajo de una pantalla iluminada con luz tenue donde los propietarios proyectan fotografías o vídeos de su vida. El cliente también elige si visten al animal o bien si lo incineran junto a algunos de sus objetos favoritos. Algunos incluso ponen una canción determinada o encienden incienso. Cuando los dueños sienten que ya se han despedido de su mascota, tienen la posibilidad de observar a través de un cristal cómo la introducen en el horno.

Tanto Ferrán como la gerente del negocio sostienen que para los propietarios es básico comprobar que el animal introducido en la incineradora es el suyo. "Te quedas tranquilo y sabes que no te han dado las cenizas de otro", sostiene el otrora propietario de Branca.

Isabel Farré, la gerente, destaca que, aunque en otros lugares de España ya existen tanatorios para mascotas, el suyo es el único en el que sólo hacen incineraciones individuales. "A los clientes les da mucha seguridad saber que aquí no se hacen cremaciones colectivas". A pesar de que en el tanatorio la mayoría de clientes han sido gatos y perros, asegura que han incinerado conejos, iguanas, camaleones, ratones y todo tipo de pájaros.

Cuando ha pasado aproximadamente una hora tras la incineración, a los clientes se les da una urna con una inscripción y las cenizas de su mascota. La intención de Ferrán y su mujer era esparcirlas por las montañas donde iban a caminar junto a Branca, pero de momento han preferido guardárselas en casa. "Mi mujer está muy afectada y por ahora las queremos tener con nosotros", explica. "En un futuro ya veremos".