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Hoy quiero ser Madre yo

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Canción recomendada: Divenire, Ludovico Einaudi.

"Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez".

Gabriel García Márquez.

Hoy es tu día, Madre. Que se lo hayan inventado los mercaderes del templo para vender más flores no me importa. Hoy te celebramos hoy, aunque todos los días eres Madre. Hoy quiero ser Madre yo. Ponerme en tu pellejo. Hoy quiero ser esa mujer que día a día ha sabido, sin dudar, que cada segundo de su vida es para sus hijas, para sus hijos, para su pareja. Todos esos momentos que has vivido, que has sufrido, que has amado, son de los que está hecha la vida. La vida son solo momentos, Madre. Por eso, Madre, nunca pierdas el ahora. El ahora de la vida, de la risa, de esas flores y pasteles con que llegaremos a ti hoy, casi en oración, para adorarte. Porque tú eres Vida, Madre.

Hoy quiero cantarte, reírte, bailar en tu honor. Hoy quisiera, Mamá, poder hablar como una mujer que ha parido. Entrar en el dolor que acumulan tus canas. Sufrir lo que has sufrido, lo que sufren esas Madres que están solas y que pelean la gran aventura de la Maternidad solas, sin ayuda, desoladas en estos tiempos de hastío, de recortes y miseria impuesta. Hoy tengo presente a esas Madres valientes que han sido un ejército de uno en la batalla diaria, a las que la suerte no ha sonreído, esas que se han enfrentado, con miedo, con ganas, a un marido que no supo estar, a los golpes con olor a vino, a las cuentas por pagar, y han seguido, sin miedo, con brío, el camino.

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Dibujo de Lía, mi hija.

Hoy quiero rendir homenaje a esas Madres duras y valientes. Quiero abrir mi pecho para liberarlo de ataduras y miedos y quiero ser esa mujer que nuca he sido y que vive dentro de mí, aunque sea un hombre. Y siento. Siento la vida que pesa en tu espalda, Madre. Siento que es injusto haberte visto siempre cargando el morral, pesado, de tu destino. Siento que cada gota de mí eres tú. Siento tu calor y siento el frío que te ha hecho temblar los huesos en las noches duras. Siento la alegría que me has regalado y siento, tanto, la tristeza que te ha rondado a lo largo de los años. Y siento orgullo porque has vencido, Madre.

Hoy, Madre, te tengo presente. Siempre, Madre, estás a mi lado. Cada vez que cocino recuerdo a las Madres. A la Madre que me dejó sentarme en el lar a aprender. A esas Madres heroicas capaces de hacer magia con dos patatas y un tomate, unos huevos y quizá algún hueso de espinazo, que para dar de comer a la caterva durante una semana, ¡sin repetir la receta!, inventaban, sin saberlo, esa cocina creativa de la que hoy hablamos los cocineros, llenándonos la boca y arrogándonos el mérito. Hoy, Madre, mi recuerdo va para todas esas Madres sin recursos que se apañan con muy poco para defender su rebaño, que sufren la injusticia de este mundo amargo y que son heroínas de lo cotidiano. Hoy mi recuerdo va para las Madres que aprietan los dientes y lloran a escondidas porque no tienen, y que no duermen acuciadas por la incertidumbre, y que avanzan, a pesar de las lágrimas, sin saber cómo, avanzan.

Hoy duelen en mi espalda los golpes. Tu sabes de lo que hablo, y duele el silencio y es oscuro el trago. Y hoy, Madre, lloro de emoción al verte viva y grande, riendo por encima del tiempo, recordando sin rencor, guardando el tesoro de la vida que tú, Madre, has creado. Hoy, ayer, siempre, a pesar de lo pasado.

Madres de tierras lejanas, Madres sin agua, Madres sin casa, Madres del mundo empobrecido por el ansia y la avaricia, Madres con los pechos secos rodeadas de moscas, Madres de la hambruna y la foto del corresponsal extranjero que ya no nos hiere por repetida, Madres maltratadas, Madres desahuciadas, Madres que se perdieron por el sendero trágico de la vida trágica, Madres casadas con Madres, Madres sin dinero, sin futuro, olvidadas, Madres de quince años, Madres que forzadas y sin amor se vieron Madres sin deseo ni pasión, Madres soldado, Madres coraje, Madres eternas y vivas, Madres que mueren en guerras, Madres que han sido padres.

Sé cuándo, se cómo, sé adónde se va la vida y sé cuando regresa. Lo he visto en mis viajes, en mis ausencias. Por eso hoy quiero gritar que os quiero a todas. Lo quiero gritar fuerte y que se entere la mar, que retumbe mi grito en las montañas y que llegue, suave, a tus oídos, a los de cada una. Os quiero, os quiero mucho, Mujeres, Madres, Mamás. Os quiero, por todas esas voces masculinas que se atragantan con una simple mirada de amor. Os quiero hoy y siempre. Os quiero.

Hoy es vuestro día, aunque todos los días sois Madres.

Besos y sus cosas.

Andrés Madrigal

Cocinero