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Cuando Málaga estuvo de moda

19/09/2017 07:20 CEST | Actualizado 19/09/2017 07:20 CEST
LightRocket via Getty Images
Malaga, Calle Larios.

Es difícil reconocer los ciclos de las ciudades, pero existen y se perciben. La ocupación y el abandono, las arribadas y despedidas, la gentrificación y el impulso urbano, intermitentes o continuados, son como los ritmos alveolares del latido de las ciudades, que no cesa ni en los más aciagos momentos. Nueva York es un ejemplo, pero todas las ciudades lo son. No mueren ni de éxito, ni viven de austeridad, decadencia o renacimiento.1

David Levering Lewis, doble premio Pulitzer, reconstruye en "Cuando Harlem estaba de moda"2(2000) ese momento de la cultura moderna entre 1919 y 1934, en que floreció una edad de oro de la élite afroamericana que enfrentó la lucha contra la segregación sobre la base de la cultura en el "Renacimiento de Harlem". El crack del 29, sucesivas crisis, ocupaciones, inmigraciones y otros avatares continuaron hasta hoy; protagonizados, por razas, etnias y emigrantes de todo tipo, pacíficos, violentos, cultos y analfabetos. La concentración de talento y el entusiasmo por renacer, en ese período, exhaustivamente analizados por D. L. Lewis, describen con rigor el momento del Nuevo Negro emergiendo en su doble lucha por la igualdad y contra la segregación racial, - apoyado en los blancos y negros ilustrados de la clase alta, en la mentorización y el patronazgo de artistas negros, las estructuras de la NAACP, UIAN y Urban League, -. La mezcla interracial de la gente de la cultura de alto nivel va desde artes, jazz, casas, fiestas, clubs, ...hasta los empeños fallidos de empresarios negros por promover en África un país para los afroamericanos.

Se trata de un proceso singular muy bien explicado, porque si las ciudades de hoy están abocadas a grandes procesos de transformación, carecen de las coordenadas estratégicas y las condiciones socioeconómicas del renacimiento del que se nutrió Harlem. Entonces, porque se tuvo ilusión en la extensión de un modelo de excelencia cultural exportable; después porque se produjo la invasión negra real y luego las otras, de portorriqueños, hispanos, latinos, asiáticos, caribeños, minorías desarraigadas o acomodadas, infiltraciones con las que el barrio se ha puesto de moda en diversos períodos.

El libro de Lewis fluctúa a vueltas entre ciudad y barrio, arquitectura y sociedad, mediocridad y talento, influencias y retornos, proyectos regresivos e ilusionantes. Es un instrumento crítico para otra historia del urbanismo, teniendo en cuenta a los protagonistas, grupos, aspiraciones locales, sitios, líderes, artistas, población en peligro de exclusión, calles, inmuebles, regímenes de alquiler y rotación de habitantes y clases sociales, que no suelen considerarse casi nunca de esta forma global. En contra de lo que creemos los urbanistas, no plantea que la acumulación de planes de inversiones públicas sea la "fórmula" para retornos de rentas sociales con flujo de capital humano de calidad. El "renacimiento" local se atribuye a los museos, las instituciones, el turismo o la administración, con sus funcionarios culturales, subvenciones y clanes favorecidos.

Málaga (31% de pobreza en 2017 según AIS Group) está cometiendo el error de no prevenir los vacíos sociales y urbanos atisbados cuando estaba a tiempo (ya no tanto).

No nos engañemos. Los impulsos creativos dirigidos por estas administraciones deseosas de reinventar barrios, de las artes, de las letras, de la música o el cine,- entre otros -, son empeños económicos experimentales de los gerentes, de laboratorios de especulación patrocinada, desde arriba. Sin tejido cultural, social o político no se ensamblan los negocios emergentes. Se arriesga el diseño de futura comunidad. Granada, machacada, Marbella especulada, o la decadencia de Valencia y Madrid son urbes llamadas al "renacimiento" después del despilfarro y la corrupción.

En Málaga, - y en la mayoría de las ciudades -, es difícil establecer sus momentos de esplendor, porque dependen de muchos factores. Resurgió, en 1968, la Revista Litoral (1926), y la Generación del 27, se reagruparon artistas en el Colectivo Palmo y Taller 7/10, la librería Proteo, la música contemporánea, la literatura de los 70-80 liderada por escritores de talla, años de duros contextos para propuestas culturales de artistas y grupos emergentes. Hoy la estrategia competitiva e injusta dirigida por el Ayuntamiento malagueño canaliza los flujos de las inversiones turísticas para obtener valor lucrativo de la concentración de museos y beneficio sobre áreas muy pequeñas del Centro, explotadas por métodos de rotación temporal intensiva de los servicios turísticos, lo que no deja margen para fomentar capital cultural en forma de estructura social organizada. Con un paro superior al 20%, empleo sub-precario y salarios de subsistencia, los precios de la burbuja del alquiler de apartamentos turísticos y la expulsión de residentes, impuestos y gentrificación, suponen lo contrario de cualquier renacimiento.

Harlem, en Manhattan, renace y decae. Cuando Málaga se enfrentó a un tardo-franquismo inculto de la compleja transición en los 80, su sociedad, era, sin embargo, - en parte -, más asentada y cooperativa que la actual. El frágil renacer de hoy proviene del 2000, la peatonalización de la calle Larios, el Museo Picasso y el CAC; pero es subvencionado. Carece de liderazgo social, es más desigual, más competitivo, menos sostenible y más desesperanzado. Lo demuestran los edificios destruidos, la especulación y el cambio de manos del patrimonio, eso sí, disimulados por la moda y el marketing urbano de los gestores.

Málaga (31% de pobreza en 2017 según AIS Group) está cometiendo el error de no prevenir los vacíos sociales y urbanos atisbados cuando estaba a tiempo (ya no tanto). No se critica la 2ª década del siglo XXI: un período corto en plazo y largo en la destrucción de expectativas de su comunidad. Instituciones públicas compitiendo por el veneno tóxico del laissez-faire y el barniz cultural de los agentes privilegiados por la administración en la cultura y el turismo. Un período de consumismo sin freno que no crea tanta ciudad como la que deja decaer.

1 http://cura.our.dmu.ac.uk/files/2017/08/Governing-in-and-against-austerity.pdf

2 LEWIS, D.L. Biblioteca AfroAmericana de Madrid, BAAM. 2014