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Ministro Wert, necesita mejorar

25/10/2013 07:13 CEST | Actualizado 24/12/2013 11:12 CET

El pasado 10 de octubre la mayoría absoluta del Partido Popular alumbró una nueva ley de educación: la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa. A los populares esta ley les gusta; a muchos estudiantes, padres y profesores, no. Y desde luego, el que convence a muy pocos es su impulsor, José Ignacio Wert.

Hay ciertas competencias relacionadas con su estilo comunicativo en las que si el señor ministro quiere aprobar, necesita mejorar (NM).

José Ignacio Wert_1
Foto: UNED/Flickr.

1. Comunicación

Para ser un buen comunicador no basta con saberse la teoría, también es necesaria la práctica, cualquier experto en educación lo sabe.

El primer paso para conseguir una comunicación efectiva es la intención. Sí, eso, querer comunicar, intentar que el oyente -o el lector- nos entienda. Una oración de 114 palabras [audio], que se tarda más de 43 segundos en pronunciar, es buena para el último capítulo del Ulises, señor ministro, pero no para transmitir ideas en una rueda de prensa. ¿Qué cerebro humano es capaz procesar por vía auditiva tal cantidad de información? Ninguno, señor ministro, por mucha educación diferenciada que haya recibido. Es el abecé del training en comunicación política: más vale un mensaje repetido tres veces que tres mensajes repetidos una vez. ¿Se saltó esa clase el señor ministro?

Competencia evaluada: Comunicación

Calificación: NM.

2. Prosodia

El buen comunicador utiliza la prosodia en favor de su mensaje: por medio de la entonación, de las pausas, las subidas y las bajadas de tono e intensidad, ayuda a los oyentes a comprender su razonamiento. El buen comunicador es así un portento de humildad: pone sus ideas a disposición del público para que este pueda criticarlas, deconstruirlas, reconstruirlas, o destrozarlas sin más. Es decir, el buen comunicador se expone a que el público le entienda y sea capaz de cuestionar sus argumentos.

La entonación de Wert [audio], en cambio, contribuye a dos aspectos que resultan cruciales para el acto discursivo-dialógico en el sentido bajtiniano, convirtiéndolo en un monólogo que no tiene en cuenta a la otra conciencia, el du. Primero, el oyente pierde el hilo, no sabe dónde empieza una frase y hasta dónde llega -¿recuerdan aquello de las muñecas rusas?- y deja de prestar atención. Segundo, el oyente se aburre.

A los buenos comunicadores les importa su discurso y por eso enfatizan algunas partes: señalan ideas o palabras importantes para que el oyente se fije en ellas. Wert ni enfatiza ni señala y consigue el objetivo que figura en su agenda oculta: que no le entienda ni Martínez Camino.

José Ignacio Wert hace pausas que solo sirven para respirar y seguir su retahíla, pero no son pausas que ayuden a pensar. Tampoco respetan la gramática. JIW, cuando necesita aire, deja de emitir voz y lo coge, pero no le importa separar dos palabras unidas por la sintaxis o unir dos palabras que pertenecen a grupos sintácticos diferentes [audio].

Competencia evaluada: Prosodia

Calificación: NM

3. Voz

La voz del ministro es preciosa. Tiene un timbre suave y cálido, se nota que ha trabajado en la radio: tono grave -104 Hz de media- y cualidad aérea. Sus pliegues vocales no se juntan del todo en la línea media, no interrumpen por completo el paso del aire, y el sonido de la voz se percibe envuelto en tul. Mi querida Marianela Fernández -doctoranda en el laboratorio de fonética del CSIC-, que investiga el impacto del tipo de voz en la percepción de la publicidad, sostiene que los oyentes atribuyen a las voces aéreas y graves cierta carga de sensualidad. ¿De verdad?

Pero el rango de frecuencias que usa es muy limitado: solo 60 Hz separan el tono más agudo del más grave. Este rasgo proyecta una personalidad poco dinámica y nada arriesgada, más dada a pensar que a actuar, más intelectual que carnal.

O sea, que la voz suave y cálida es una piel de cordero.

Competencia evaluada: Voz

Calificación: Aprobado, con reservas.

4. Articulación

Wert no articula bien. Tiene una dicción muy castiza -si bien la velarización de [n] en posición final revela otra procedencia dialectal- caracterizada por un cierto silabeo, un poco a lo Sara Montiel. Sin embargo, él mismo pierde interés en lo que dice y deja de mover los articuladores con precisión. He aquí unos ejemplos: contibuya por contribuya [audio], picepesenta por vicepresidenta [audio], ya jan presentado por ya se han presentado [audio] o los ojetivos por los objetivos [audio]. Con una articulación así, se diría que al señor Wert no le gusta hablar en público, que es impaciente y que tiene prisa por acabar su comparecencia.

Competencia evaluada: Articulación

Calificación: NM

En resumen, he aquí otro ejemplo del caviardage* al que nos tiene acostumbrados el Gobierno.

*Forma burda de censura que consiste en emborronar un texto impreso para que parezca una mancha accidental de imprenta.