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Sanidad con nombre de mujer

07/03/2017 15:20 CET | Actualizado 08/03/2017 07:24 CET
Getty Images/iStockphoto
Confident Female Medical Doctor

El 8 de marzo del 2017, igual que el 8 de marzo de cualquier otro año, celebramos el día de la mujer, trabajadora, luchadora, de la mujer que quiere ser y que lucha por ser tratada en igualdad de condiciones a las de sus compañeros hombres, de la mujer que vive como ella quiere, al igual que un hombre, que decide ser madre o no, que decide progresar en su carrera y delegar funciones de crianza en sus parejas, de una mujer que, ante todo, es persona, al igual que un hombre.

A la par de esta celebración es la del patrón de la enfermería, una profesión muy ligada a la mujer, aunque ya cada vez es más patente la presencia de hombres. Una profesión que, a lo mejor por estar muy ligada a lo que la RAE ha denominado hasta ahora como ¨sexo débil¨ -afortunadamente dicen que lo van a cambiar-, se encuentra ninguneada, como vemos en artículos periodísticos donde se sigue hablando de ATS (asistente técnico sanitario), una profesión extinguida hará unos 30 años, pero de la que aún hablamos sin entender muy bien el porqué. Una profesión que, aunque en los libros y universidades se establezcan las funciones que tiene, se enfrenta día a día con grilletes que son muy difíciles de romper y quitar y que muchas veces han sido puestos por quienes deberían tener la llave para abrirlos.

Falta modernizarse. En enfermería no se cambia nada desde el año en que nací. No me considero vieja, pero sí que en estos años han cambiado muchas cosas, y la enfermera que me atendía siendo una niña en un ambulatorio del barrio de Gamonal, en Burgos, no tiene nada que ver con la enfermera de Pediatría que atiende a los niños que viven en mi antiguo barrio, ahora ya en un centro de salud. Quizá las renovaciones y aportaciones de ideas frescas en ciertas organizaciones se hacen más que necesarias, al igual que más presencia femenina. En Enfermería, en 2015, según datos del INE, había 284.184 enfermeros colegiados, de los cuales 44.768 eran hombres y 239.416 eran mujeres.

FUENTE: INE

Ante estos datos, hagamos el ejercicio de ver la presencia femenina en el organigrama de la representación del colectivo de enfermería, cuántas mujeres hay visibles. Con una mano basta para contarlas. No pienso que por ser mujer tengamos beneficios o que nos deban dar puestos, sino que en igualdad de competencias, de actitudes y de capacidades, debemos optar a esos puestos de la misma manera en que lo hace un hombre, porque si queremos avanzar en igualdad y en conciliación, se necesitan ambos puntos de vista, el del hombre y el de la mujer. Y en un colectivo donde las cifras son tan abrumadoras hacia un lado de la balanza, el peso en los órganos de dirección no puede ir justo en sentido contrario. Pero para ello hay que empezar por otra palabra también femenina, una palabra que se llama "democracia" y que, en el colectivo de enfermería, es más bien escasa.

Como es 8 de marzo, no me quiero olvidar de que la sanidad se construye con muchos profesionales, desde administración, limpieza, mantenimiento (electromedicina), informática, celadores, auxiliares, médicos y enfermeros. En todos ellos, en unos más que en otros, con presencia femenina, y muchos de ellos invisibles pero muy necesarios para el quehacer del día a día. Sin la colaboración de todos es imposible que un hospital, centro de salud o cualquier otra institución sanitaria funcione, porque para que una intervención sea un éxito, aparte de los buenos profesionales médicos que disponemos en nuestro sistema sanitario, han intervenido todos los profesionales nombrados anteriormente. Y como bien he comentado antes, en todos ellos hay presencia femenina, mujeres que luchan por conciliar su familia con sus difíciles horarios, que hacen guardias maratonianas..., mujeres que sienten que cada vez que se habla de conciliación familiar desde las instituciones, se olvidan de ellas, porque se hablaba de acabar la jornada a las seis de la tarde, pero los hospitales no cierran y los centros de salud cierran, pero más tarde.

Se habla sobre 8 de marzo y de que las mujeres hagan una huelga general y no trabajen. ¿Se imaginan que lo hiciéramos en un hospital? Sólo irían a trabajar los jefes de servicio, porque, ¿cuántas mujeres ocupan puestos de dirección? Pocas manos bastan para contarlas.

Sanidad tiene nombre de mujer. El mando, mayoritariamente de hombre. Luchemos por llegar a la igualdad, que es posible. Hay mujeres capaces y capacitadas para ello, no sólo por ser mujeres, sino porque simplemente se han formado igual que un hombre. De eso trata la igualdad.