Eduardo Casado

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Los Guiñoles, San Quintín Y Sara

Publicado: 23/06/2012 12:40

Como si de una broma cruel del destino se tratase, la selección española se enfrenta a la última que ha podido echarnos de un gran torneo internacional: Francia, un equipo que en los últimos doce años nos ha eliminado dos veces. La primera, en la Eurocopa de 2000, con aquel penalti al limbo de Raúl en Brujas y la última, en Hanóver (Mundial de 2006), en aquel día en el que íbamos a jubilar a Zidane pero en el que el genio de Marsella demostró que aún le quedaban un par de cosas que decir.

Hace cuatro años acabamos con el gafe de Italia y todos deseamos que este año, en Ucrania, podamos deshacernos del que nos persigue ante nuestro incómodo vecino, al que jamás hemos derrotado en partido oficial. Desde luego, no se me ocurre mejor ocasión que esta. Desde que somos buenos (o ricos, como dice Del Bosque), no nos hemos cruzado en su camino.

Y además, tenemos alguna cuenta pendiente que resolver. Este ha sido el año de los guiñoles, esos simpáticos muñecos de látex de tanto éxito al otro lado de los Pirineos. Con Nadal, Gasol o Casillas como objetivos, han provocado las iras más patrióticas del aficionado español, con insinuaciones no precisamente disimuladas de que los últimos éxitos de nuestro deporte se deben al doping (vamos, como cuando Virenque ganaba la clasificación de la montaña del Tour sin despeinarse).

Rafa Nadal, de cuyo diámetro de bíceps se bromea bastante en Francia, se encargó hace un par de semanas de resarcirnos ganando su séptimo Roland Garros y volviendo a hacer sonar la Marcha Real en París. Y justo siete días después de que nos juguemos los cuartos en Donetsk contra los irreductibles galos, comienza el Tour, eso sí, sin Alberto Contador, otro de nuestros buques insignias en la guerra psicológico-deportiva entre Francia y España. No parece que haya ningún español que tenga opciones reales de subirse de nuevo a lo más alto en los Campos Elíseos, pero todos confiamos en que se dejarán ver bastante.

Como decía, este España-Francia es el partido que nuestra parte valiente deseaba pero el que nuestra parte no tan brava temía. Y es que si ganamos, será difícil que la tan efervescente euforia natural de los españoles se detenga ante lo que venga después (llámese Portugal, llámese Alemania), amén de que tendrá un valor anímico similar al de la Batalla de San Quintín, porque, no nos engañemos, hay pocas cosas que nos molen más que ganarle a un francés. El problema, ¡ay! es si perdemos... Tendremos que aguantar las portadas de L'Equipe, los guiñoles y demás bombos y platillos, mientras con toda seguridad iniciaremos una mini guerra civil buscando culpables, porque después de ganarle a un francés, lo siguiente que más nos hace gozar es pelearnos entre nosotros.

Por desgracia, las dotes adivinatorias no están entre mis virtudes, pero yo tengo plena confianza en la selección. Y si tuviera que apostar, lo haría por España.

No quería acabar el artículo sin hacer una breve reflexión acerca del fenómeno "Gracias, Sara". Para los no adictos a Twitter, explicaré que estas dos palabras fueron trending topic mundial durante tres días, en forma de bromas sobre Sara Carbonero, la reportera a pie de campo de Telecinco y pareja del capitán de la selección Iker Casillas, al parecer a causa de la supuesta brevedad y banalidad de los comentarios de la periodista.

En España nos reímos de todo y de todos. Y me parece fenomenal, yo soy el primero que lo hago. Pero la línea entre la broma y el linchamiento es, a veces, demasiado estrecha. Decía el otro día el gran Ramón Trecet que la mayoría de los tuits eran "de un sexismo repugnante". Es cierto (y los he visto escritos también por mujeres). Sara Carbonero, y no voy a entrar en su desempeño profesional, porque no soy juez de nadie ni lo quiero ser, es guapa y es la novia de un deportista celebérrimo en nuestro país. No sé si estos son los únicos y verdaderos motivos por los que está en Polonia (y Ucrania) y la verdad, no me importa. Pero creo que nadie se merece ser tratado así, máxime cuando no ha hecho nada malo. Ni siquiera ha expresado una opinión conflictiva o ha cometido un error garrafal. Pero ojo, no pienso sólo en Sara Carbonero (que me temo que tiene que estar acostumbrándose ya al precio de la fama), sino en su familia, en sus padres, en sus amigos. No concibo como alguien, después de escribir dos o tres (o veinte o treinta) tuits de mal gusto, no tenga la empatía suficiente para pensar, durante cinco segundos, en cómo se sentiría en el lugar de la otra persona. Y eso no sé si me da más miedo que pena.

 

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17:08 de 09/07/2012
Hay una cosa con la que no estoy de acuerdo con Eduardo Casado, y es que se refiera a Sara Carbonero como la periodista, ya que efectivamente no lo es. No ha terminado la carrera y a la vista está que no parece que lo necesite. En fin.

La pregunta a Iniesta de si le hubiera gustado tirar el penalti, sin comentarios.
00:25 de 25/06/2012
Los comentarios sobre Sara Carbonero son una muestra más de la caverna en la que vive todavía mucha gente en este país: un cóctel explosivo de machismo y envidia que nunca nos quitamos de encima. Y no hacen falta justificaciones para defender a Carbonera: está haciendo el trabajo que su empresa le ha encargado, como tantas otras veces. Es indignante y es una pena que tanta gente utilice las redes sociales para escribir tonterías y tener unos segundos de gloria/protagonismo inmerecido. Y, desde luego, como escribe Eduardo Casado, en estos casos (lo sabemos bien los que en algún momento hemos tenido alguna proyección pública) los que peor lo pasan son los familiares y amigos, sobre todo porque no entienden nada y la sombra de la duda es muy alargada.
17:49 de 23/06/2012
Estimado Eduardo

Creo en primer lugar, que su desinteres en el cómo ha llegado la periodista al lugar que ocupa actualmente es nocivo para un analisis de situación. Sara Carbonero comenzó la carrera de periodismo, pero cuando los medios descubrieron en ella una belleza digna de las cámaras de Telecinco, abandono sus estudios para dedicarse a ese periodismo, como tantos otros y otras. En lugar de ello, si que se hizo una operación de pechos, consciente de que era una mejor inversión de futuro que la carrera profesional. Como estudiante de periodismo, no puedo sino indignarme con el intrusismo laboral que sufrimos, con unos "periodistas" que no hacen otra cosa que dejar en evidencia la profesión y que, además, cobran más que ninguno (a ver que periodista cobra 300.000 euros/año). Quizá los tuits sean sexistas, pero... ¿No ha aprovechado la señorita Carbonero el sexismo de esta sociedad para llegar a donde esta?

Tampoco me quiero olvidar de aquellos "profesionales" que si tienen carrera, del lió que se monto Paco Gonzalez con la clasificación de España según el resultado que tuviesemos contra Italia, muestra de una falta de preparación sin perdon.
Con esto quiero decir que el periodismo esta al nivel que está, no por las circunstancias sociales, sino por una falta de respeto de los periodistas hacia su propio trabajo. Si lo que hacemos puede hacerlo cualquiera sin preparación, ¿para que las escuelas de periodismo? ¿por que cobrar por ello? El periodismo tiene lo que se merece.
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Bloguero de El HuffPost
Eduardo Casado
20:10 de 23/06/2012
Estimado Miguel.

El tema que planteas es el alfa y el omega de los principales problemas de nuestra profesión. Estoy de acuerdo contigo, más o menos, en parte. Lo estoy en el tema del intrusismo, lo estoy en el tema de la falta de preparación, lo estoy en la poca falta de respeto de los periodistas hacia su propio trabajo... Pero en lo que no estoy de acuerdo es en que eso, de ser 100% cierto, justifique el vapuleo 'tuitero' a Sara Carbonero. Cuando en el post digo que me da igual cómo accedió Carbonero a su puesto, quiero decir que no es ese el debate, o al menos el que yo planteo. Lo único que yo digo es que nadie, por muy intrusista que sea (que insisto, no sé si es el caso, todo sería cuestión de debatirlo), se merece el torrente de ataques y de bromas de mal gusto que ha aguantado esta semana S. C. Además, no creo que la cualificación de Sara Carbonero sea el motivo real que existe detrás del famoso trending topic.
Sea como sea, gracias Miguel por tu comentario. Y mucha suerte.
01:55 de 24/06/2012
Estimado MiguelpRuiz;

Su des imformación sobre el comienzo de la carrera de Sara Carbonel el absoluto , La Señora Sara Carbonel comienza su carrera como periodista deportiva en Radio Marca su desempeño en la radio le valio para ser fichada por la Sexta deportes y su desempeño en los deportes de la noticia de la Sexta fue tal que Telecinco la contrato para realizar el mismo trabajo que realizaba para la Sexta pero cobrando más dinero (Y todo esto mucho antes de salir con Casillas.).

Por otra parte, no debe usted escuchar mucho a los comentaristas del partido en T5, porque ella es sin duda la que menos tonterias dice.
05:30 de 24/06/2012
Estimada mari

La verdad es que no. Ya me informe antes de hablar de esto y conocía su trayectoria a la perfección (sería ridículo hablar de la preparación del periodismo y este tema sin haberme informado antes). Lo que esta claro es que no tiene el título de periodista y yo lo que estoy planteando es que si la carrera no vale para nada, quizá yo me haya equivocado al matricularme en ella. Pero no lo creo, creo que la preparación es buena para el periodista (SI LA HACE VALER). En cuanto a los méritos que la han llevado ahí, Sara nos puede parecer mejor o peor, pero no ocultan el hecho(nos guste o no) de que hay "periodistas" que no están donde están por su valía, sino por su físico (soy fanático del Mundial de Motociclismo, donde hay y ha habido casos sangrantes) y,siendo sinceros, suelen ser mujeres (la sociedad es machista y, en esta ocasión, para beneficio de algunas mujeres). El problema es que hay personas mejor preparadas que no están accediendo a esos puestos porque la cámara no les quiere tanto. Y el problema de fondo, en mi opinión, es una audiencia que prefiere un bonito florero que un buen profesional.
05:37 de 24/06/2012
En mi modesta opinión, el contrapunto de Carbonero es Ana Pastor, una periodista de la mas absoluta profesionalidad (un tremendo rigor que demuestra cada dia), que está muy bien preparada y se licenció para ejercer, ademas de ser una mujer de una belleza incontestable.
El problema que yo veo es que Sara Carbonero se ha convertido en un "producto" (échele un vistazo a los diarios deportivos o a la prensa rosa) cuando, al menos en las facultades, nos han enseñado que el periodista debe ser el intermediario y nunca la propia noticia.