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¿Mediocres u obsoletos?

29/07/2012 10:08 CEST | Actualizado 27/09/2012 11:12 CEST

Un manifiesto recorre las redes desde hace siete meses, El triunfo de los mediocres se llama, y segura estoy de que les habrá llegado. 120.000 visitas sólo en el portal de su autor; y del autor quiero contarles. Los internautas, que somos todos, se han apresurado a: 1) adjudicarse por doquier la autoría del escrito, o ignorarla, haciéndose eco o copiándolo en sus propios blogs; y b) atribuírsela a grandes tótems de la opinión mediática tradicional, como es el caso de Forges o el de Juan José Millás (que a mayor escarnio no es el aclamado columnista sino un socias de idéntico nombre y al parecer brillante en su e-nicho), y otros cuantos más. Triste es que sólo los dos mencionados hayan negado su autoría del manifiesto.

Desayunábamos en familia el pasado sábado y alguien se allegó a la mesa armado de su smart phone y pidiendo turno de palabra para declamar: Mediocre es... (para quienes no lo hayan leído sólo citaré lo que más me duele, y ya luego que lo busquen)... un país que ha reformado su sistema educativo trece veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. Y vamos a por la cuarta, la cuarta reforma y vuelta atrás, Santiago y cierra España. En esto que el café se quedó frío en las tazas al tiempo que los pelos se nos ponían como escarpias, erizados de rabia e impotencia. Tal es la lucidez del manifiesto, de tan obvio y necesario. Pero al otro extremo del correo apenas figuraba el remitente: uno más de la familia, uno de los nuestros, cualquiera. Me empeñé de inmediato en descubrir al autor y entre mil dudas llegué a mi colegaAmbiciones y miedos en la Siria post Assad, corresponsal en Asia para El Mundo. Mi correo le animó a escribir un segundo blog al respecto de mediocres, siete meses después, desde su lejano trastierro, expatriado David en Bangkok; ejerciendo qué menos que su derecho a pataleta por el estúpido lío que se ha montado. El artículo que creí haber escrito lo titula en su blog.

Hasta aquí, mediocres. Quise ir un poco más allá y pedí a la editorial Salamandra una conferencia con otro gran agitador de la indignación europea: el gran trovador de esta Gran Depresión que padecemos y debiéramos empezar a llamar por su nombre. El economista, empresario desmantelado y por fin gran escritor Edoardo Nesi, a quien recomiendo vivamente pese a lamentar que sus obras no hayan llegado aún a Libros Kindle. Y más lo lamento cuando el bardo, capaz de convertir un ensayo sociopolítico y económico en un prodigio de relato mezcla equilibrada de cuanto género literario se haya inventado, clama a pecho descubierto contra la obsolescencia del viejo stablishment. Escuchen la entrevista a Edoardo Nesi: "Nuestros septuagenarios dirigentes son incapaces de dar respuesta a los problemas de la gente, porque continúan aplicando un sistema de valores antiguo que hoy está obsoleto (...) Agotado el bienestar y la riqueza, las opciones son abandonarse a la contemplación del ocaso o buscar en el presente los elementos para empezar a construir un futuro nuevo (...) Nuestros hijos serán la primera generación en siglos que heredará un mundo más pobre que el que recibieron sus padres, además de una realidad profundamente diversa, arbitraria e incierta. Ellos deberán olvidar el ayer para atacar el mañana; necesitarán armarse de ideas renovadas, que sus padres ni siquiera debieran intentar comprender, para convertirlas en realidades; que el pasado sirva para comprender el presente y proyectar un nuevo porvenir". Todo esto apunta Nesi en el libro que será su nueva acometida después de la aclamada y multipremiada "La historia de mi gente", y que Salamandra publicará en octubre: otoño al rojo vivo con Una vida sin ayer.

Obsoletos o mediocres, el caso es que en esta unión de Estados que quiere ser Europa, se ve que la trascendencia o el eco de los idearios se mide por la cantidad de veces que te copien: ¿cuánto tardarán las frases arriba reseñadas en ser adjudicadas al primer postor? Vaya, qué curioso, porque la paradoja no hace sino dar la razón de nuevo a David Jiménez y Edoardo Nesi, mis admirados y valientes escritores, los dos. ¿Mediocres u obsoletos?, ¿en qué nos hemos convertido los cultos ciudadanos de la vieja Europa? Propone el autor italiano una regeneración de nuestro tejido social basada en la recuperación del legado cultural que gratuitamente, cegados por la codicia y la entelequia financiera, hemos dejado en manos de cualquiera que se preste a producir a mejor precio. Y se pregunta: ¿quién ha dicho que la Cultura no era una industria?