Un manifiesto recorre las redes desde hace siete meses, El triunfo de los mediocres se llama, y segura estoy de que les habrá llegado. 120.000 visitas sólo en el portal de su autor; y del autor quiero contarles. Los internautas, que somos todos, se han apresurado a: 1) adjudicarse por doquier la autoría del escrito, o ignorarla, haciéndose eco o copiándolo en sus propios blogs; y b) atribuírsela a grandes tótems de la opinión mediática tradicional, como es el caso de Forges o el de Juan José Millás (que a mayor escarnio no es el aclamado columnista sino un socias de idéntico nombre y al parecer brillante en su e-nicho), y otros cuantos más. Triste es que sólo los dos mencionados hayan negado su autoría del manifiesto.
Desayunábamos en familia el pasado sábado y alguien se allegó a la mesa armado de su smart phone y pidiendo turno de palabra para declamar: Mediocre es... (para quienes no lo hayan leído sólo citaré lo que más me duele, y ya luego que lo busquen)... un país que ha reformado su sistema educativo trece veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. Y vamos a por la cuarta, la cuarta reforma y vuelta atrás, Santiago y cierra España. En esto que el café se quedó frío en las tazas al tiempo que los pelos se nos ponían como escarpias, erizados de rabia e impotencia. Tal es la lucidez del manifiesto, de tan obvio y necesario. Pero al otro extremo del correo apenas figuraba el remitente: uno más de la familia, uno de los nuestros, cualquiera. Me empeñé de inmediato en descubrir al autor y entre mil dudas llegué a mi colegaAmbiciones y miedos en la Siria post Assad, corresponsal en Asia para El Mundo. Mi correo le animó a escribir un segundo blog al respecto de mediocres, siete meses después, desde su lejano trastierro, expatriado David en Bangkok; ejerciendo qué menos que su derecho a pataleta por el estúpido lío que se ha montado. El artículo que creí haber escrito lo titula en su blog.
Hasta aquí, mediocres. Quise ir un poco más allá y pedí a la editorial Salamandra una conferencia con otro gran agitador de la indignación europea: el gran trovador de esta Gran Depresión que padecemos y debiéramos empezar a llamar por su nombre. El economista, empresario desmantelado y por fin gran escritor Edoardo Nesi, a quien recomiendo vivamente pese a lamentar que sus obras no hayan llegado aún a Libros Kindle. Y más lo lamento cuando el bardo, capaz de convertir un ensayo sociopolítico y económico en un prodigio de relato mezcla equilibrada de cuanto género literario se haya inventado, clama a pecho descubierto contra la obsolescencia del viejo stablishment. Escuchen la entrevista a Edoardo Nesi: "Nuestros septuagenarios dirigentes son incapaces de dar respuesta a los problemas de la gente, porque continúan aplicando un sistema de valores antiguo que hoy está obsoleto (...) Agotado el bienestar y la riqueza, las opciones son abandonarse a la contemplación del ocaso o buscar en el presente los elementos para empezar a construir un futuro nuevo (...) Nuestros hijos serán la primera generación en siglos que heredará un mundo más pobre que el que recibieron sus padres, además de una realidad profundamente diversa, arbitraria e incierta. Ellos deberán olvidar el ayer para atacar el mañana; necesitarán armarse de ideas renovadas, que sus padres ni siquiera debieran intentar comprender, para convertirlas en realidades; que el pasado sirva para comprender el presente y proyectar un nuevo porvenir". Todo esto apunta Nesi en el libro que será su nueva acometida después de la aclamada y multipremiada "La historia de mi gente", y que Salamandra publicará en octubre: otoño al rojo vivo con Una vida sin ayer.
Obsoletos o mediocres, el caso es que en esta unión de Estados que quiere ser Europa, se ve que la trascendencia o el eco de los idearios se mide por la cantidad de veces que te copien: ¿cuánto tardarán las frases arriba reseñadas en ser adjudicadas al primer postor? Vaya, qué curioso, porque la paradoja no hace sino dar la razón de nuevo a David Jiménez y Edoardo Nesi, mis admirados y valientes escritores, los dos. ¿Mediocres u obsoletos?, ¿en qué nos hemos convertido los cultos ciudadanos de la vieja Europa? Propone el autor italiano una regeneración de nuestro tejido social basada en la recuperación del legado cultural que gratuitamente, cegados por la codicia y la entelequia financiera, hemos dejado en manos de cualquiera que se preste a producir a mejor precio. Y se pregunta: ¿quién ha dicho que la Cultura no era una industria?
pese a la idiotización , aborregamiento y marasmo,al que nos han querido llevar,los valores,aunque
disfrazados,siguen presentes.
Recuerdo que en los 60,tambien se decia que: si erámos asi que si erámos asá,¡Habia Dictadura¡.
pese a la Dictadura,dificilmente, en España ,volverá a haber una efervescencia cultural como la de
esa época,Asociaciones,teatrales,musicales,culturales,etc,actuando al margen del Regimen, fue-
ron el fermento, que mas tarde haria posible que la Transición, llegara a buén fin,con oposición,si
pero la tuvieron que aceptar.
Lo importante és siempre él primér paso,lo humano,el contacto directo con la gente,el teclado és
frio y no transmite ciertas sensaciones,la comunicación boca a boca és efectiva, directa y no se
presta a mal-entendidos ni desconfianza.
Creo.que yá estamos inmersos en ún cambio de ciclo económico,social y politico,cuyos efectos
ó cosecuencias son imposibles de predecir,por eso se percibe tanta incertidumbre,inseguridad,
y seguramente,la crisis ``barrerá´´, a los politicos actuales,y és muy posible que aparezcan,mo-
vimientos de tipo radical-populistas ,para ocupar los espacios politicos,dejados por los partidos
politicos clásicos,``caidos en desgracia´´.
Un Saludo.
Hay que construir un nuevo modelo político/económico, con lo mejor y más relevante de los sistemas capitalista y socialdemócrata, con lo mejor de los ámbitos publico y privado. Esto incluye mayor proteccionismo y una reindustrialización de España.
España será el resultado del talento y espíritu constructivo de todos. Un naranjo no puede producir peras ni un ciruelo puede producir plátanos. España será lo que seamos nosotros - los políticos y líderes que tenemos no han caído de la Luna ni se han bajado de un platillo volante, sino que han salido de nuestros deseos, visiones, aspiraciones y votos.
Lo que hay es la media de lo que somos nosotros.
Ahora mismo hay un vacío de liderazgo en España. El PPSOE y los nacionalistas de siempre ya no sirven, y tenemos un sistema autonómico insostenible, corrupto y ruinoso.
Los primeros pasos hacia adelante pueden venir de UPyD y el 15M - que ojalá se moje y se convierta en partido.
Ojalá en HP se hable de lo que ha hecho Islandia o de lo que hizo Suecia en 1992 para solucionar sus crisis bancaria:
http://www.nytimes.com/2008/09/23/business/worldbusiness/23krona.html
Una sociedad regresa de los chorizos, pero desaparece con los mediocres, ese es nuestro destino.
¿Qué fue de aquéllos políticos que de verdad se preocupaban de los problemas de los ciudadanos? Aquéllos que se unieron en los Pactos de la Moncloa. Aquéllos que apoyaron sin fisuras una transición sin sangre sabedores de que todos cedían. Aquéllos que dimitían. Aquéllos que llegaban a la polítca después de una brillante carrera social no al revés. Aquéllos que cobraban lo justo, que manejaban la austeridad, que anhelaban el progreso de España, que buscaban la regeneración social y huían de la corrupción...
Está claro que hemos muerto de éxito. El éxito europeo, el exito del ladrillo, la codicia y el todo-vale. Y el precio ha sido muy caro: La desconfianza de un pueblo que deambula entre el estupor del paro y la sorpresa de paraísos perdidos, con unos gobernantes presa del pánico escénico propio de los que les viene grande todo y que cada pufo destapado es peor que el anterior y menor que el siguiente.
Todos hemos asistidos asombrados cómo desde Italia se encumbraba a un ´"político-empresario" del talante de Berlusconi. ¿Era comprensible esa correspondencia entre los votantes y el empresario?
A todas luces no. ¿Pero, es más comprensible que su lugar lo ocupe Monti sin ser votado?
Pienso que no hay que acudir a la mediocridad de los europeos, menos a la de los italianos.
¿Hay que resposabilizar a todo un pueblo por no conocer en qué consiste el neoliberalismo, socialdemocracia....?
No nos engañemos, en Italia, aquí y en el resto del mundo la mayoría de votantes se guía por su "bolsillo" cuando elige a sus representantes. Con lo cual quiero decir que el votante medio está desideologizado.
¿La falta de ideología es una cuestión cultural? Es muy posible que así sea.
¿Esa ausencia de ideología nos lleva a la mediocridad? También es posible.
Pero si miramos el aspecto sociológico, que está en el transfondo, debemos mirar que:
1º Es fácil ponerse tras un teclado y pontificar cuando ese es el medio de sustentar la economía particular (caso de Edoardo Nesi)
2º ¿Es lógico "reñir" a esa población que ocupa mayoritariamente su tiempo y energía en "ir tirando".
3º Los ideólogos, al contrario de los anteriores, han ocupado su tiempo y energía en traducir el "sistema" y buscar alternativas a los problemas socio-económicos.
Por tanto "mediocres" depende de cómo, cuándo y porqué
Hoy en día la cosa no ha mejorado mucho, la mayor parte de los empresarios españoles son analfabetos funcionales, pero ésto no es en si malo, lo malo es que por exceso de autoritarismo no admiten a nadie más listo que ellos cerca.
Por eso cuando voy a las empresas a dar formación y me preguntan que se puede hacer yo siempre les contesto, hacerse el tonto, fingir que eres un poco lerdo y obedecer, si quieres mejorar las cosas la organización o los sistemas pon tu propia empresa, en una ajena y española jamás lo conseguiras, o aprende idiomas y sal de España..
Unos trepan por la escalera del poder en la forma que dice David en su artículo y son genuinamente mediocres. Otros, siendo inteligentes y mejores que la media, tienen que adecuar su discurso a lo que su partido les permita y a lo que el público sea capaz de aceptar. Como Chávez haciendo el tono para llamar la atención del último campesino analfabeto de de Venezuela.
Pero probablemente el problema no sea sólo de este país. Es sólo que en España el nivel de zafiedad es muy alto para un país del llamado primer mundo. Lástima de los últimos veinte años, en los noventa nos quitamos la boina pero toca volvérnosla a poner.
Podemos comparar con La Rebelión de las Masas, de Ortega. Esto no es nuevo.