Mireia Vehí (CUP): "Una DUI ahora mismo es imposible, necesitamos cambiar la correlación de fuerzas"

Mireia Vehí (CUP): "Una DUI ahora mismo es imposible, necesitamos cambiar la correlación de fuerzas"

Entrevista con la portavoz del partido anticapitalista en el Congreso: "Hay una lucha por la hegemonía del independentismo entre ERC y Junts".

Acaba de terminar un debate larguísimo, de más de cuatro horas, en el Pleno del Congreso de los Diputados y Mireia Vehí está trabajando en una mesa al fondo de un largo pasillo, junto a un gran ventanal que da, siguiendo la vista de la Carrera de San Jerónimo, a la hermosa plaza de Canalejas.

Es la única manera que tienen los dos diputados de la CUP de trabajar con algo de luz natural, puesto que su pequeño despacho son apenas cuatro paredes sin ventanas que parecen, como bromea la portavoz de la formación independentista, un castigo por votar en contra de la investidura de Pedro Sánchez.

Pese al largo día que ya lleva encima, Vehí tiene ganas de comentar la actualidad política, que últimamente en Cataluña pasa por la ruptura del gobierno de coalición independentista entre ERC y Junts, que ha obligado al presidente catalán, Pere Aragonès, a formar un nuevo Ejecutivo con figuras cercanas al PSC y a los Comunes.

Por ahí arranca la conversación.

¿Y ahora qué en Cataluña?

Nosotros hacemos un análisis de que la legislatura ha entrado en una especie de colapso por varias razones. Porque hay una lucha intestinal por la hegemonía del independentismo entre ERC y Junts. Y porque ERC en Madrid está haciendo de socio latente del PSOE y esto conlleva una serie de consecuencias para con las políticas de Cataluña. Por ejemplo, la ejecución presupuestaria, que en Cataluña se ejecuta poco más del 16% del Presupuesto. La medida de la gratuidad del Cercanías es una buena medida, pero en Cataluña los trenes no van, porque como no ha habido inversión y el déficit fiscal es una consecuencia histórica de la dinámica recentralizadora del Gobierno y el PSOE la sigue, pues ni propuestas como estas funcionan allí.

Esto se suma al conflicto que hay en Cataluña, porque lo que necesitan los catalanes es que su Gobierno haga políticas que impliquen una guerra por la soberanía. ¿De qué hablo? Regular los alquileres. El Parlament de Cataluña ya lo hizo, el Gobierno del PSOE de ahora lo llevó al Constitucional con la excusa de que habría una ley de Vivienda española y que se regularían desde España. Esto no va a pasar. La batalla de la ley de Vivienda nos indica que va a ser difícil que el PSOE acceda a regular los alquileres. Y en Cataluña nos encontramos con un Gobierno que ha saltado por los aires en una guerra por el poder y con el partido que se queda en el poder, ERC, con un discurso muy abierto, del 80% y de cambio social, pero con una práctica que tiene muchos agujeros. Porque en Cataluña o haces una batalla por la soberanía o es muy difícil hacer políticas que la ciudadanía necesita. Incluso cuando el PSOE hace política progresista en clave catalana no funciona porque el déficit histórico de inversión hace que no funcione.

¿A ustedes también les parece ilegítimo el nuevo Govern de Aragonès como dice Junts?

No, a nosotros nos parece que legítimo es porque así lo establece la ley. Pero hay una cuestión política que hay que abordar. Nosotros le pedimos a Aragonès que se someta a una cuestión de confianza, no porque nos parezca ilegítimo, sino porque cuando hay un cambio de gobierno tan drástico, el presidente tiene que explicarlo al Parlamento. Y es de mínimos democráticos que explique su nuevo gobierno, su nueva política y su nuevo plan. Nosotros vamos a empezar una ronda de reuniones con las organizaciones catalanas principales porque el análisis de colapso de legislatura que hacemos no es sólo en clave de si uno tiene más escaños que otro, sino en clave de soberanía. El Parlamento y el Govern no están a la altura de lo que necesita la ciudadanía, por lo tanto nos giramos hacia nuestro país, hacia las organizaciones sociales, y les decimos, como hemos hecho otras muchas veces, ‘nos toca a nosotras’. Esto es lo que pasó el 3 de octubre. Fue el grueso de las organizaciones de nuestro país el que paró el país contra la represión del Gobierno y los jueces. ¿Esto quiere decir que pensamos que el Gobierno de Aragonès no es legítimo? No, pero tiene la obligación de explicar qué va a hacer con su gobierno.

Cuando habla de las necesidades de la ciudadanía, ¿a cuáles se refieren?

El mapa en Cataluña seguramente dista poco del resto del Estado español, pero tenemos unos índices de desigualdad muy altos, tanto en Cataluña como en todos los Països Catalans. Tasas de riesgo de pobreza que rasgan el 30% en Cataluña y en el País Valencià. En les Illes Balears es casi un 20%, pero la desigualdad es una cuestión fundamental en la ciudadanía de nuestro país. Esto pasa por el acceso a la vivienda, por la precariedad laboral y por la inflación que multiplica los precios de los productos básicos. Estas tres cuestiones requieren de políticas claras y soberanas. Que se limiten los alquileres, que se regulen los precios de productos de primera necesidad y que se haga una fiscalidad que reparta el peso de la crisis, que pague el que más tenga. Estos son los tres bastiones que el Govern debería desarrollar con la situación que tenemos en Cataluña. Además, miramos al País Valencià y a les Illes, y pensamos que son los pilares de la política que deberían desarrollar sus gobiernos autonómicos.

Aragonès se tiene que someter a una cuestión de confianza, no porque sea ilegítimo, sino porque cuando hay un cambio de gobierno tan drástico, el presidente tiene que explicarlo

La pandemia nos ha enseñado que el mercado no es un buen aliado de la gente cuando las cosas van mal dadas, sino que es lo público. Estalla una crisis sanitaria mundial y suerte tenemos de la riqueza de la Sanidad Pública universal. Cuando las escuelas estaban cerradas por el confinamiento, muchas familias necesitaban que sus hijos fueran a las escuelas, no para aprender, sino porque la escuela es el sitio que nos hace iguales. Es en los momentos de crisis donde lo público es lo importante y, por lo tanto, debemos proteger a la gente del mercado. Lo primero que hizo la CNMC fue defender al mercado cuando Yolanda Díaz insinúa que quiere regular los precios. Un organismo público que debería proteger a la gente protege al mercado. Lo que tienen que hacer nuestros gobiernos es proteger a la gente del mercado. Es lo que le decimos a Sánchez a menudo y lo que le pedimos a Aragonès.

Los nombramientos de los nuevos consellers se ha entendido como un acercamiento al PSC y a los Comunes, ¿no les parece que puede ayudar a los objetivos sociales pasar del apoyo de Junts, que es la derecha catalana, a partidos más progresistas?

Hay dos cuestiones aquí. La primera, que siempre es una discusión con gente madrileña, es la cuestión de la derecha catalana. Junts tiene muchas conexiones con CiU, pero ha mantenido posiciones mucho más a la izquierda que el PSOE. Votó la regulación de los alquileres, por ejemplo. Ahora bien, otra cuestión es que defienda temas clásicamente neoliberales como no tocar impuestos a las grandes fortunas. Pero lo que está haciendo Aragonès con este gobierno ampliado es un mensaje publicitario. En primer lugar, porque no ha explicado todavía al país cuál es su proyecto, por eso le pedimos explicaciones. Pero también porque ha hecho una mezcla que no se traduce en alianzas parlamentarias. Es muy probable Aragonès que tenga problemas para aprobar los Presupuestos. Porque ni el PSC ni los Comunes están con buena cara porque se han quedado fuera de sus alianzas de Gobierno. Porque el PSC pedía una alianza estable y los Comunes un tripartito. Toca espacios de ambos pero es incapaz de transformar esto en alianzas. Por lo tanto, veremos si explica cuál es su proyecto, veremos qué recorrido tiene su gobierno y si es más un lavado de cara, un maquillaje, o si está dispuesto a desarrollarlo ejecutivamente y parlamentariamente. Porque va a tener que jugar en el Parlamento y vamos a ver con quién juega.

También quería jugar con la CUP.

Sí, lo que pasa es que es más retórico que práctico. Nosotros empezamos la legislatura haciendo un pacto con el gobierno de Aragonès. Un pacto que tenía nombres y apellidos, que hablaba de una energética pública, de acabar con la doble vía de la sanidad y que toda fuera pública, que tenía que ver con reforzar la escuela pública, y que tenía que ver con la renta básica universal. Todo esto se ha ido desvaneciendo y no hay restos de nada. Dos años después, Aragonès se ha emancipado de aquel pacto inicial con el que se le da la investidura y su camino versa por otros espacios. Tampoco versa alrededor del referéndum, ni de iniciativas de control del mercado. Por lo tanto, el anzuelo que le tira a la CUP es más retórico que práctico.

¿Qué es más importante para la CUP, la vía social o la vía independentista?

La izquierda independentista, desde los años 90, ha construido una vía híbrida en la que entiende que la soberanía nacional es imprescindible para el cambio social. Esta vía habla de que si queremos regular los alquileres va a tener que hacerlo el Govern de la Generalitat, porque el PSOE es una pared. Si queremos que en nuestro país los productos de mercado tengan un precio límite, va a tener que hacerlo el Govern de la Generalitat separado de la voluntad que tenga el PSOE o el Gobierno español de turno. Por tanto, para nosotras la emancipación nacional tiene que ver con la soberanía social. Y además hay la voluntad política histórica de construir un proyecto nacional, el de els Països Catalans, que sea emancipador, que tenga en el centro un pacto por la justicia social, por la distribución de la riqueza, por el feminismo, el ecologismo y el antirracismo. La construcción de la nación desde los valores clásicos transversales de la izquierda y de la emancipación social. Esto no es un invento de la izquierda independentista, todos los movimientos de descolonización africanos o los latinoamericanos tienen esta pulsión y esta esencia.

Ha hablado antes de que Aragonès va a tener difícil los apoyos para aprobar los Presupuestos, ¿está abocada Cataluña a unas elecciones?

Nosotros pensamos que unas elecciones no le benefician a nadie. Es decir, los resultados no van a cambiar mucho y si cambian lo harán a favor del bloque unionista y del PSC, que en Cataluña es, a diferencia de en España, el cajón de sastre del unionismo y del bloqueo a la emancipación nacional. Pensamos que las elecciones no le van bien a nadie, pero también que el presidente tiene que explicar su proyecto y entender que no gobierna solo, que tiene 33 escaños, y que necesita hacer pactos y construir mayorías parlamentarias. La nuestra está muy clara: reparto de la riqueza, control del mercado y compromiso para la emancipación nacional. Si quiere que la legislatura camine hacia aquí, tenemos los brazos abiertos. Si no, va a tener que construir otras mayorías y veremos en qué términos las construye. Porque el papel que está haciendo ERC en Madrid con el PSOE es un papel que forma parte de su tesis, que es sostener el Gobierno socialista porque piensan que les sirve para reforzar las instituciones, pero que en la práctica no está teniendo resultados. La ley Celáa fue un gran pacto, una enmienda de ERC para respetar la diversidad lingüística. ¿Qué ha pasado con el 25% del catalán que se carga la inmersión lingüística? Pues que lo tenemos que aplicar por obligación. Por lo tanto, la tesis de ERC no está funcionando y si su alianza la hace con el PSC, nos imaginamos lo que puede venir: más centralización, menos soberanía y una percepción laxa del progreso, más bien de centro que de izquierdas.

No queremos elecciones, pero Aragonès tiene que entender que no gobierna solo y que necesita construir mayorías parlamentarias

Este acercamiento al Gobierno del PSOE es uno de los motivos de fricciones de Junts con ERC. Otro es la Mesa de Diálogo, en la que directamente Junts no participa. ¿Qué opinan ustedes de la Mesa de Diálogo?

Nosotros no compartimos tesis ni con ERC ni con Junts. Esquerra plantea que la Mesa de Diálogo forma parte de un proceso que hay que hacer con el PSOE, de tal manera que si el Gobierno del PSOE tiene recorrido Cataluña va a fortalecer las instituciones y ejercer la autodeterminación. Nosotros pensamos que no es una tesis acertada. Y Junts plantea ejercer una DUI pero obviando las condiciones materiales concretas de posibilidad. Ahora mismo es imposible. Ya lo intentamos hace tres o cuatro años, necesitamos cambiar la correlación de fuerzas. Nosotros pensamos que hay que modificar la correlación de fuerzas pero que esto no va pasar por sostener al PSOE. Y de la Mesa de Diálogo pensamos que tiene las patas muy cortas porque no es una Mesa de Diálogo en el sentido tradicional del término, en el que hay un conflicto político entre dos partes. Pero el PSOE nos dice que el problema lo tenemos los catalanes y se niega a reconocer que en Cataluña hay una voluntad nacional de cambio y de gente que quiere decidir su futuro. No reconocen un conflicto político y se niegan a hablar de referéndum y a abordar una amnistía que pueda parar la represión a los miles de personas represaliadas por el procés. Hace unos días saltó otra noticia de escuchas a la izquierda independentista. Una Mesa de Diálogo en la que sólo se puede hablar de qué manera el partido que gobierna en España va a poder gestionar de la forma más fácil posible lo que pase en Cataluña, no tiene que ver con la resolución de conflictos honesta, ni con la soberanía, ni con la voluntad popular. Es el ordeno y mando de toda la vida que ya hemos visto y por lo tanto no confiamos en la Mesa.

Ha dicho que la DUI es algo inviable ahora mismo, ¿por qué?

Mira, en Escocia ya ha habido un referéndum, la presidenta quiere hacer otro, la Cámara de los Comunes les dice que no y ella dice, muy bien, pues les llevo al Constitucional. Esto en España es imposible. Es decir, nosotros al otro lado no tenemos Inglaterra. No tenemos una justicia desprovista de una marca nacional basada sobre todo en un odio despavorido a la diferencia. Al otro lado tenemos a la Audiencia Nacional, al Supremo y a una negación sistemática por todas las vías: la cárcel y la persecución política y económica. Por lo tanto, es obvio que si en un ejercicio popular de soberanía tan increíble como fue el 1 de octubre, el 3 de octubre y el 5 de octubre, no tuvimos la capacidad material para sostener el conflicto al Estado, es obvio que necesitamos recomponer fuerzas.

¿Y cómo se hace eso?

Pensamos que hay que agregar a más gente. En el sur de Europa hoy en día la clave del cambio social es la desobediencia civil masiva y para eso necesitas a mucha gente. A la gente se la agrega explicando que tu proyecto les mejorará la vida. ¿Cuándo ha crecido más el independentismo en Cataluña? Cuando el Parlament aprobó la ley que redactó la PAH, que garantiza la vivienda y que el Constitucional tumbó en buena parte. ¿Cuándo ha movilizado más el independentismo? Cuando ha sido la semilla de un futuro para todo el mundo. De un futuro sin desigualdad, más justo, democrático y en el que hay un país por construir. Ahora nos toca que el independentismo dé mensajes de que gobierna para todo el mundo y con justicia social, igualdad, feminismo, ecologismo y antirracismo.

  Mireia Vehí, portavoz de la CUP en el Congreso de los Diputados.PATRICIA DONOHOE / EL HUFFPOST

¿Qué les pareció la propuesta de la vía canadiense propuesta por Aragonès?

Fuegos artificiales. Estas cosas no se llevan a un pleno en un debate de política general y se lanzan como si de un eslogan publicitario se tratase. Estas cosas se trabajan y se labran poco a poco con muchas organizaciones. En Cataluña no puede haber más gente que diga que tiene la solución, la jugada maestra. No va de esto. Va de la construcción de un bloque nacional amplio, progresista, abierto y soberano. Y esto se hace con mucho trabajo, no lanzando un spot publicitario.

Entiendo que no se lo habían comentado a la CUP.

Claro. Sale Aragonès ahí en el debate de política general y lo suelta. Pero ahí detrás no hay trabajo y todo el mundo opina lo que opina en términos abstractos, pero no hay una voluntad de tejer y retejer una propuesta independentista colectiva.

No vamos a participar en la tramitación de los Presupuestos en el Congreso porque Sánchez no está planteando un cambio profundo

¿Qué les parecen los Presupuestos que ha traído el Gobierno al Congreso?

Nos parece que tiene mucho gasto, es muy expansivo, porque bebe de los fondos europeos. Yo ya me estoy acostumbrando a que cada año sea el más progresista de la historia. Pero a nosotros nos parece que hay pocas medidas estructurales. Es decir, mucho bono de alquiler, bono joven, muchas píldoras para ayudar a las familias de tal o cual tramo. Pero una de las cuestiones fundamentales de la desigualdad, que es la vivienda, queda fuera. Y dicen que van a poner una partida para construir vivienda. En España no se necesita que se construya vivienda, hay demasiadas vacías en manos de fondos de inversión que especulan. Por lo tanto, dejan fuera de los Presupuestos una cosa fundamental como son la regulación de los alquileres o las medidas que deberían ir encaminadas a forzar que los fondos que especulan con la vivienda las cedan a usos sociales. Y nos parece no hay un proyecto de país distinto, no nos parece que haya mucho cambio, sino una forma de surfear.

También nos sorprende muchísimo un elemento fundamental que nos preocupa que es el gasto en Defensa. Si sumas de las partidas formales y las no directas, suma casi 27.000 millones. Es mucho dinero en un momento en el que el conflicto armado en Ucrania tiene albores de convertirse en un conflicto de dimensiones estratosférica. No nos parece responsable ni lo que la gente pide. Hay un elemento interesante, que son los impuestos a las grandes fortunas, el de patrimonio, el de sociedades y modifican el IRPF. Con ellos recaptarán unos 9.000 millones y en Defensa invertiremos unos 27.000 millones. No hay por dónde cogerlo. Las guerras y las armas no le van a dar casa a la gente, ni van a acabar con la guerra, van a generar más muertes porque matan, no tienen mención especial de paz. Si tú compras armas va a ser para matar gente. No procede.

¿Qué le piden al Gobierno entonces para su apoyo?

Creo que nosotros no vamos a participar de la tramitación presupuestaria porque nos parece que Sánchez no está planteando un cambio profundo y que además no está abordando los temas principales con los que vinimos a Madrid. Por un lado, los jueces. Y la prueba es el vodevil de Lesmes en el Poder Judicial dimitiendo porque según él los partidos no se ponen de acuerdo cuando lleva cuatro años en el cargo de okupa, tanto que les preocupan los okupas. Sánchez y el PSOE no afrontan la cuestión del Poder Judicial con garantías democráticas y esto es gravísimo. Además, perpetúa el poder conservador que desde hace dos décadas tiene la derecha española. Sánchez tampoco apuesta por la democratización de las Fuerzas y los Cuerpos de Seguridad del Estado y las ‘cloacas’. Para nosotros esto es muy importante porque somos diana de estas ‘cloacas’. Por mucho que los Presupuestos aporten algún impuesto interesante o alguna partida interesante, si no hay un abordaje del Estado español como dispositivo político serio, no hay futuro posible en términos democráticos y de izquierdas.

  Mireia Vehí, portavoz de la CUP en el Congreso de los Diputados.PATRICIA DONOHOE / EL HUFFPOST

¿Cómo es la relación entre los partidos independentistas en el Congreso en plena división en Cataluña?

Tenemos tesis muy distintas y por lo tanto la práctica política es muy distinta. El papel que hace cada cual en el Congreso es muy distinto. ERC hace un papel de crítica pero con muchos límites, porque son un elemento fundamental de la estabilidad del PSOE en Madrid y el PSOE tiene mucho que decir en cómo ERC administra el Govern de la Generalitat. Junts hace un papel mucho más escandaloso pero hasta hace nada también estaban en el Govern y había despachos arriba y despachos abajo con los ministros del PSOE. Nosotros hacemos un papel muy humilde, de gota malaya, pero que intentamos construir un discurso de izquierdas e independentista pero para explicarle, no sólo a la gente de nuestro país sino también a la ciudadanía española, que no somos independentistas porque nos haya picado el mosquito del nacionalismo, sino que hay toda una explicación política detrás. Pensamos que para hacer política de izquierdas hace falta soberanía y que para tener soberanía hay que tener un país. Y que nosotros queremos el nuestro.

¿Y la relación con otros partidos que les demonizan, como por ejemplo Vox, cómo es?

Nosotros no jugamos mucho al pasilleo o a encontrarte a la gente en el bar y que cambie el registro que tienes en el Congreso. Somos gente educada, obviamente, y no nos pelearemos a gritos por un café. Pero no nos parece muy honesto que la batalla política se dé en términos casi de tragedia griega dentro del hemiciclo, porque eso es un plató de televisión, y en el café todo el mundo tan amigo. No nos parece de recibo. La gente no nos ha traído aquí para eso.

Madrid es una ciudad muy interesante, pero donde se nota que hace dos décadas que gobierna la derecha: fabrica sujetos neoliberales

¿Qué tal se vive en Madrid?

Pues se vive bien. Es una ciudad muy interesante, con una oferta cultural muy guapa. Pero también es una ciudad en la que se nota que hace dos décadas que gobierna la derecha. Es decir, es una ciudad que fabrica sujetos neoliberales. Porque si cada vez que quieres abrir un centro social o cada vez que quieres hacer un evento transgresor, por ejemplo, hay una administración que te castiga y en cambio premia que haya bares, terrazas, tiendas y consumo; pues obviamente la gente acaba consumiendo, tomando cervezas y renunciando a lo que debería ser el eje fundamental de la vida comunitaria de una ciudad como Madrid, que son los sitios de encuentro, los espacios de gente distinta que viene de todo el mundo para construir una ciudad nueva. Aquí es donde te das cuenta que quién esté en las instituciones sí importa. Porque no es lo mismo que esté gobernando 20 años la derecha que esté gobernando, en nuestro caso, el independentismo con todas sus taras y problemáticas. No es lo mismo que la institución trabaje contra ti o que trabaje, con más o menos guerra, para hacer florecer la sociedad civil de un sitio.

Baldoví y Rufián se van del Congreso, ¿ha pensado en algún momento volver a Cataluña?

Sí, pero volver a casa, digamos. Nosotros tenemos una política muy potente de relevos y de oxígeno democrático. Y por lo tanto, los cuadros rulan y la gente tiene que pasar por todos los sitios porque esto también es aprendizaje. Así que ganas de volver a Cataluña sí, pero de volver a casa.

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