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Las claves de la semana: La alargada sombra de Susana Díaz

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Tan alargada como la del ciprés de Delibes. Así es la sombra de Susana Díaz sobre todo lo que ocurre o se decide en el PSOE de la gestora que preside Javier Fernández. ¿Fisuras entre la de Triana y el asturiano? Ni una. Hay sinergia, si bien fechas, nombres, relaciones con iguales o similares, equipos, estrategias... Todo está bajo el estricto control de la presidenta de Andalucía. Un dominio que, para algunos barones, resulta excesivo y nada camuflado.

El último anhelo de la de Triana ha sido que en el equipo que redactará la ponencia marco del próximo congreso no se designará un coordinador o portavoz, sino que el grupo fuera coral para que nadie asomara la cabeza o pudiera aprovechar en beneficio propio los trabajos con la vista puesta en la carrera por el liderazgo. Exactamente esto es lo que hizo, en 2013, un entonces desconocido Pedro Sánchez cuando Alfredo Pérez Rubalcaba le encomendó la coordinación de los documentos de la Conferencia Política que actualizó el proyecto socialista.

Un equipo coral sin protagonismos

Así que cuando la presidenta de Andalucía dijo hace dos semanas que no quería personalísimos en el PSOE, no sólo hablaba de Pedro Sánchez y su declarado intento de recuperar la secretaría general. Tampoco quería protagonismos en el equipo relator de la ponencia marco del próximo congreso. De ahí que la sugerencia del presidente de la gestora, Javier Fernández, para que la dirección de los trabajos recayera sobre el vizcaíno Eduardo Madina se diera de bruces con la opinión de la federación andaluza. Los de Díaz defendieron que no había que romper la coherencia argumental tantas veces repetida, tras la caída de Sánchez, de "primero el proyecto y después, las personas". A nadie se le escapa, sin embargo, que el tiempo de interinidad de la gestora acabará el día que Díaz decida dar un paso adelante, y anuncie en público lo que desde hace meses ha dicho a muchos de sus compañeros: que se propone competir por la secretaría general del PSOE.

Escalofríos en San Telmo

Madina ya ha reiterado hasta la saciedad que segundas partes nunca fueron buenas y que, tras haber sido derrotado por Pedro Sánchez en 2013, no tiene intención alguna de competir de nuevo por el liderazgo. Aún así cada día aparecen voces que elevan sus cualidades para sacar adelante a un PSOE, donde algunos referentes no terminan de ver las posibilidades de Susana Díaz para conectar con la España urbana, joven, moderna y cosmopolita que pretenden reconquistar.

El simple esbozo de una tercera vía que cierre la herida provocada en los dos últimos años por la pugna interna entre "susanistas" y "pedristas" provoca escalofríos en San Telmo. Ha ocurrido con los escarceos de Patxi López, cada vez que asomaba a un medio de comunicación el aragonés Ignacio Urquizu o cuando alguien destacaba las cualidades de Madina. Y eso que este último goza hoy del máximo respeto político e intelectual entre quienes contribuyeron activamente a su derrota frente a Sánchez.

Primera cita para la ponencia marco

Precisamente Madina y Urquizu forman parten del grupo que redactará la ponencia del próximo congreso federal, un sanedrín donde finalmente la responsabilidad será horizontal y donde ha habido un escrupuloso respeto al equilibrio territorial y generacional. Están también veteranos como Ramón Jáuregui, Rosa Conde, Matilde Fernández y Amelia Valcarcel, además de Rafael Simancas y José Andrés Torres Mora. Las próximas semanas irán incorporándose otros nombres, de dentro y fuera del PSOE, hasta completar un equipo de unas 40 personas.

La primera reunión, bajo la batuta del andaluz Mario Jiménez, tuvo lugar ayer en Ferraz y dio para poco más que una "brain storming" sobre cómo ordenar y actualizar documentos ya redactados, cómo tiene que comunicar el PSOE y quiénes deben ocupar los espacios donde se expliquen los mimbres de un nuevo proyecto que parte del trabajo previo a la Conferencia Política de 2013 que coordinó Ramón Jáuregui.

Un divorcio anunciado

Y si decisiva ha sido la opinión de la todopoderosa presidenta de Andalucía en la configuración del mencionado equipo coral, mucho más lo será en la relación orgánica que en adelante mantengan PSOE y PSC, después de su enésima crisis. La semana que arranca la gestora tendrá que decidir si emprende su travesía del desierto con el PSC dentro o fuera de sus órganos de dirección. Y, aunque algunos cuadros dirigentes no quieren oir hablar de ruptura, sino de nuevas reglas de convivencia, ni Fernández ni Díaz están dispuestos a pasar por alto que los de Iceta incumplieran el mandato del Comité Federal para la investidura de Rajoy.

La resolución aprobada el pasado fin de semana en el congreso del PSC, con el reconocimiento de Cataluña como nación y la plurinacionalidad de España, no ha servido más que para ahondar en la herida y para que los partidarios de la ruptura orgánica entre sendos partidos se reafirmen en el divorcio anunciado.

Cunillera no tiene quien la quiera

Todo, incluso la incorporación de la catalana Teresa Cunillera como miembro de la gestora, está pendiente de la reunión que Iceta y Javier Fernández mantendrán el próximo lunes en la calle Ferraz. Pero, en principio, no parece que la que fue portavoz de la candidatura a primarias de Pedro Sánchez y defendió una negociación con los independentistas que facilitara la investidura del ex secretario general, vaya ocupar el asiento que según resolución del Comité Federal quedó reservado para el PSC una vez que celebrara su congreso. Que Iceta propusiera su nombre ha sido interpretado en Madrid como una provocación y una señal de la nula intención de reconstruir la relación, ya que si por algo es conocida Cunillera entre sus compañeros es por sus dotes para el enredo y la confabulación.

La victoria de Espinar apuntala a Iglesias

Así acabó para el PSOE una semana que empezó con una demoledora encuesta del CIS, en la que el partido del puño y la rosa caía hasta el 17 por ciento en intención de voto y era desplazado como segunda fuerza política por Podemos, que aún así no capitaliza la caída de los socialistas. Una señal que confirma, a juicio de los inquilinos de Ferraz, que los socialistas tienen espacio para la recuperación. Y más, ahora que la victoria de Ramón Espinar en las primarias de Madrid ha apuntalado el liderazgo de Pablo Iglesias, lo que los socialistas celebran sin disimulo ya que supone el triunfo del giro radical frente a la transversalidad defendida por Iñigo Errejón y que podría dificultar la deseada convalecencia del PSOE.