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Como un tiro hacia de cumbre de Groenlandia

06/06/2017 07:28 CEST | Actualizado 06/06/2017 07:28 CEST

Celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente navegando por el hielo polar en un vehículo cero emisiones -el Trineo de Viento- y haciendo ciencia ambiental es una situación inmejorable. Y es así como lo hicimos ayer 5 de junio los miembros de la expedición Río de Hielo Groenlandia 2017, capitaneados por Ramón Larramendi. En nueve días hemos recorrido más de 620 kilómetros de territorio ártico y ascendido 1.000 metros de desnivel, sin dejar más huella que las perforaciones que hace el científico Ross Edwards para analizar el estado de la nieve y la neviza, el estado previo a convertirse en hielo.

Las sensaciones positivas son tantas que hasta nos da cierto temor verbalizarlas por si se tuercen, pero lo cierto es que, desde que iniciamos esta aventura, el viento nos ha acompañado, salvo un parón de dos días que aprovechamos para los trabajos científicos; la temperatura es perfecta y el vehículo va como un tiro. Nada que ver con el año pasado, cuando el convoy pasó de los 1.400 kilos a los 2.000 -generando grandes tensiones en los materiales- y el clima no nos acompañó. Este año, ni una rotura ni un desperfecto empañan de momento el recorrido hacia la cima en el corazón de Groenlandia.

Edwards, que viene de la Universidad de Wisconsin, donde está como profesor invitado porque la suya es la Universidad de Curtis (Australia), está entusiasmado con las posibilidades de este eco-vehículo. Él es un químico veterano en el ecosistema polar, con muchos años de campañas tanto en el Ártico como en la Antártida, y se pasa las horas haciendo bocetos y diseños que permiten generar y acumular más energía solar de la que ahora disponemos. Ya piensa en incorporar al convoy nuevos dispositivos científicos en futuras expediciones. De hecho, el único susto importante que hemos tenido ocurrió hace unos días, cuando, al manipular una batería, hubo una sobrecarga y se generó un pequeño incendio que rápidamente Ross sofocó con nieve. Un suceso, afortunadamente, más que grave, anecdótico.

La vida a bordo, por lo demás, transcurre tranquila. La estación meteorológica que logramos colocar en los módulos de carga, el georadar y el colector de microoganismos funcionan a la perfección, recogiendo información que luego los científicos analizarán para sacar sus conclusiones. Cada 200 kilómetros, desde la salida, hemos hecho una perforación de unos dos metros de profundidad de la que Ross, vestido con su traje blanco esterilizado y su mascarilla, extrae datos y muestras de nieve que luego llevamos en cajas especiales. Como se trata de estudiar, entre otras cuestiones, cómo la contaminación de la industria y los incendios, aún estando a miles de kilómetros, llega hasta estos parajes, nada puede afectar a esas muestras. Esa lejana contaminación genera la llamada "nieve negra", que hace que la superficie absorba mucha más luz solar y aumente el ritmo del deshielo. Es el objetivo del Dark Snow Proyect que dirige Jason Box y con el que trabaja Ross. Y es que no sólo los gases de efecto invernadero están transformando los polos, también esas partículas que rastreamos en Río de Hielo 2017.

Sabemos que hay otra expedición científica internacional, denominada Green TrACS, de la National Science Foundation de Estados Unidos, realizando al mismo tiempo perforaciones en otra zona de este inmenso vacío blanco, pero en su caso, el grupo viaja con moto-nieves y arrastrando decenas de bidones de combustible y recambios para poder seguir adelante en caso de avería. No es nuestro caso. Eso sí, cuando el viento para, nosotros también lo hacemos y esperamos. Es un viaje sin prisas, pero, de momento, sin grandes pausas.

Otra novedad de este año es que, hasta ahora, hemos optado por hacer turnos de pilotaje de una hora cada uno, es decir, una cada cinco, dado que el viento nos lo ha permitido, así que estamos más descansados. Y mientras Ross hace sus diseños científicos, Nacho García prepara sus materiales audiovisuales e Hilo y J. J. pilotan, el capitán Larramendi analiza posiciones, controla materiales, se encarga de las comunicaciones y mantiene el Trineo de Viento bajo una constante supervisión para que todo siga, tal como un dice, "sin novedad", aunque siempre con manteniendo la cautela frente a lo que está por venir. Es lo que tiene la experiencia.

Y si queréis información con más detalle, consultad la web del Trineo de Viento