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Si no te gusta la idea de abortar, no abortes

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ABORTO
CHRISTOPHE SIMON VIA GETTY IMAGES
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La Organizacion Mundial de la Salud estima que cada año 211 millones de mujeres se quedan embarazadas. De esos embarazos, aproximadamente 87 millones no son intencionados. De la cifra total, 46 millones de embarazos acaban en aborto. Alrededor del 40% de los mismos se llevan a cabo en condiciones insalubres; como consecuencia, cada año mueren 47.000 mujeres. Y esto no es lo que queremos para nuestras mujeres.

El aborto no es cuestión de opinión. Legalizar el aborto no es cuestión de creencias, tabúes o religión; esto ni siquiera debería formar parte de la conversación. El aborto es una cuestión de salud pública, y debe tratarse como tal.

¿Que no te gusta la idea del aborto? Pues no abortes.


Tu opinión no cambiará el hecho de que las mujeres que no quieren tener hijos aborten a diario. Mujeres religiosas, madres, adolescentes, mujeres pobres, mujeres ricas, mujeres casadas, solteras, trabajadoras y desempleadas se someten a abortos cada día. Toda clase de mujeres aborta, y esto no lo cambiará la opinión de nadie. La única diferencia es si tienen derecho o no y si tienen acceso o no a un aborto seguro. Y esto es lo que nos preocupa a la mayoría. Cada año, unas 47.000 mujeres mueren y millones sufren traumas físicos y mentales irreversibles debido a las complicaciones que derivan de los abortos practicados en condiciones de riesgo.
El aborto es una cuestión de salud pública, y debe tratarse como tal.

Una de las instituciones que lucha por el derecho a elegir es How to use the Abortion Pill, que proporciona información sobre el uso de las pastillas abortivas y pone en contacto a mujeres interesadas con organizaciones como safe2choose.

Los países que han legalizado el procedimiento ya han experimentado una caída en las tasas de mortalidad. Uruguay, por ejemplo, no ha registrado muertes por aborto desde que se legalizara a finales de 2014. En muchos de esos países, el aborto legal y seguro ya no es un tema de discusión. Se respeta el derecho a elegir y se defienden los derechos reproductivos de cada persona.

Los europeos van mucho más avanzados en esta cuestión. Italia, por ejemplo, permite que se practiquen abortos hasta las 24 primeras semanas de embarazo. Suecia permite el aborto hasta las 18 semanas, y Portugal hasta las 10 primeras. En estos países, los abortos ocurren a diario, pero de forma segura.

El continente africano todavía tiene un largo camino por recorrer, pero en algunas naciones africanas ya se están viendo progresos. En Sudáfrica se legalizó el aborto en 1996. Además, el procedimiento es gratis para las mujeres que no se lo pueden permitir. La Constitución de Sudáfrica reconoce el derecho a elegir y a controlar el cuerpo de uno mismo. Como consecuencia, desde que el país comenzó su proceso de democratización en 1994, cualquier mujer tiene derecho a abortar hasta las 20 semanas de embarazo en centros especializados asociados al Departamento de Salud y en hospitales privados autorizados. Hace poco, Mozambique descriminalizó el aborto, uniéndose al grupo de países (Cabo Verde, Sudáfrica, Túnez y Zambia) que reconocen y respetan los derechos reproductivos de las mujeres.
El debate debe girar en torno a la protección de la salud y la vida de las mujeres.

A diferencia de lo que ocurre en África, Latinoamérica acoge algunas de las leyes más estrictas del mundo en cuento al aborto. Los uruguayos y los mexicanos son pioneros en la región a la hora de fomentar un diálogo saludable; y Chile está mostrando los mismos signos. En Ciudad de México, el aborto está disponible para mujeres que lo soliciten si están embarazadas de 12 semanas o menos. Sin embargo, el aborto está prohibido en 19 de los 31 Estados federales del país. Puede que ésta no sea la situación ideal, pero no se puede comparar con la que se vive en países como El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Honduras, donde el aborto está penalizado incluso cuando la vida de las mujeres está en riesgo.

El debate debe girar en torno a la protección de la salud y la vida de las mujeres.

Este post fue publicado originalmente en la edición brasileña de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano

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