La rotura de la presa en Ucrania deja un reguero de armas invisibles y mortales

La rotura de la presa en Ucrania deja un reguero de armas invisibles y mortales 

"El Ejército terrorista ruso ha cometido otro crimen que es capaz de provocar una grave catástrofe ecológica y humanitaria"

Campo de minas señalizado en la región de Jersón, cerca de la presa Nova Kakhovka.Kateryna Mykhailova

La voladura de la presa Nova Kajovka en la región ucraniana de Jersón, anegaba hace unos días un territorio en el que se había localizado una importante presencia de minas. Las inundaciones, según los expertos, han provocado el desprendimiento de muchas de ellas que, por obra y gracia del agua, se han convertido en una amenaza flotante para la evacuación de afectados.  

La ONG Save the Children advertía hace unos días que las minas flotantes se han convertido en una amenaza para unas 17.000 personas que viven en la zona afectada por las inundaciones y que han de hacer frente al reto de conseguir agua potable y reparar los daños en sus hogares, además de mantenerse a salvo de la guerra en Ucrania.

Actualmente, Ucrania cuenta con alrededor de 180 kilómetros cuadrados de tierra contaminada, 10 veces más que en febrero de 2022. Las inundaciones tras la rotura de la presa de Kajovka no solo amenaza con ampliar esta extensión mortal, sino que podrían desplazar a lo largo de kilómetros algunas minas terrestres durante los próximos días y semanas. Además, la mayoría son invisibles en el agua y algunas de ellas no se hunden. 

"El Ejército terrorista ruso ha cometido otro crimen que es capaz de provocar una grave catástrofe ecológica y humanitaria", señalaba hace unos días la viceministra de Defensa de Ucrania, Hanna Maliar, quien a través de su canal de Telegram lanzaba una advertencia: "Las posiciones de las unidades militares rusas se han anegado, lo que podría provocar una inundación a gran escala de los campos de minas rusos y que detonen de manera caótica".

¿Están señalizadas las zonas en las que hay minas?

"Más o menos se trata de señalizar con unas marcas metálicas de color rojo y una calavera blanca, las zonas en las que estuvieron los rusos. Una vez que se han recuperado y los vecinos vuelven a sus viviendas, se indican las zonas de las que se debe estar alejado. A veces, son los propios vecinos los que se ven obligados a marcar estos sitios", explica el corresponsal de guerra Luis Vega en el podcast Hoy en El País.

El periodista, que ha regresado a Ucrania para cubrir la contraofensiva ucraniana, explica la dificultad que existe para identificar tanto el tipo de mina como los lugares en los que se pueden colocar, algunos totalmente inesperados. "Una vez vi volar por los aires una excavadora trabajando en una zona recuperada y que se encontró una mina en el arcén de la carretera. Murieron los tres operarios", explica el corresponsal de El País. 

"Tenemos noticias de que han sido colocadas en los vehículos particulares, en los juguetes de los niños, en las puertas de las casas, en campos de labranzas o, incluso, los rusos han llegado a minar los cadáveres de sus compañeros para cuando vayan a retirarlos los soldados ucranianos", explica el periodista mientras narra en el podcast su experiencia sobre el terreno y en el que también se visita el Centro Internacional de Desminado de la Academia de Ingenieros del Ejército localizado en Hoyo de Manzanares (Madrid).

Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha confirmado 879 víctimas de minas terrestres y restos de guerra sin explotar, entre ellas 94 niños.