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Cuidado con los móviles de segunda mano...

04/01/2016 08:02 CET | Actualizado 03/01/2017 11:12 CET

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Foto: REUTERS

Un padre me ha enviado un correo comentándome lo que acababa de sucederle a su hijo, menor de edad. La verdad es que se trata de algo preocupante, y como no es el primer caso que me encuentro, creo que es bueno lanzar un aviso para navegantes.

Este señor, al que llamaré Luis, se encontró una tarde con el nuevo móvil de su hijo en la cocina. Al preguntarle sobre la procedencia del mismo, el adolescente le contestó que acababa de comprarlo y que era un smartphone de segunda mano, que le había salido muy barato y estaba prácticamente nuevo. En efecto, el aparato era uno de esos que nuevecitos cuestan no menos de 400 euros, pero que su hijo había conseguido por el módico precio de 80 euros. Al parecer, lo había encontrado en un sitio de internet en el que venden cosas de segunda mano. Tras quedar con un individuo a la salida de una boca de metro, le había entregado el dinero y había recibido a cambio el preciado móvil.

Como es lógico, al padre le recorrió un escalofrío al pensar que su hijo había quedado con un extraño, y le había comprado un móvil cuya procedencia desconocía. Lo primero que pensó es que podía ser robado, pero tras una charla con su hijo comenzó a sospechar que probablemente se trataba de un timo, y que el móvil no era lo que parecía ser.

Una vez superado el disgusto inicial, decidió llevarse esa misma tarde el aparato a la tienda de informática que regenta un familiar suyo. Al día siguiente, el dueño del establecimiento llamó a Luis para que se pasara a recogerlo.

Al entregárselo, el informático le dijo: "El móvil que le han vendido a tu hijo está perfectamente. La verdad es que está nuevo y tiene todas las características que debería tener en cuanto a memoria, GB, cámara y demás. Pero, debes saber que tenía instalado un troyano". Cuando Luis preguntó de qué se trataba realmente, la respuesta que obtuvo fue la siguiente: "El troyano que tenía instalado es un virus que permitía al individuo que le vendió el móvil a tu hijo manejar determinadas funcionalidades a distancia. Por ejemplo, debes saber que este señor podía activar la ubicación del móvil y saber la localización exacta de tu hijo en cada momento del día... podía activar el micro del móvil y grabar las conversaciones que se produjeran a su alrededor, le permitía activar la cámara y realizar fotografías con el móvil sin que tu hijo se diera cuenta y, entre otras cosas, podía registrar todas las contraseñas que tu hijo introdujera en el smartphone..."

En definitiva, lo que menos le interesaba al individuo que le vendió el móvil al adolescente era los 80 euros. Lo que quería era entrar en su vida, localizarle, escuchar, ver y acceder a una ingente cantidad de información personal sobre sus características, gustos, inquietudes, amistades, familia, etc. ¿Y para qué quería saber todo esto? Pues seguramente nunca tendremos la respuesta, pero tampoco nos hace falta.

Aclaro que soy consciente de que un teléfono de segunda mano no tiene necesariamente que contener virus alguno. Tampoco ha de ser siempre robado, y puede ser vendido por alguien que simplemente lo ha recibido como regalo y no lo necesita. Pero creo que podemos extraer varias lecciones muy claras de este y otros casos similares que se están produciendo. A mi entender son las siguientes:

1. Si alguien va a comprar un smartphone de segunda mano, debería exigir garantías sobre su procedencia o un ticket de compra.

2. La persona que debe acudir al sitio para realizar la compra no debe ser nunca un menor, solo y sin el conocimiento de sus padres.

3. Después de adquirir el aparato, será necesario realizar una revisión a fondo, en una tienda especializada o a través de una persona con los conocimientos necesarios.

4. Es muy importante tener instalado y actualizado siempre un buen antivirus en el móvil, y más cuando va a ser utilizado por un menor de edad.

Muchos usuarios no saben que los teléfonos inteligentes y las tabletas también pueden sufrir los ataques de los virus informáticos. Por otro lado, en la mayoría de los casos, tienden a pensar que estos programas pueden dañar nuestros aparatos, quitarles capacidad, memoria, velocidad o simplemente reducir la vida de la batería. Sin embargo, los virus que existen en la actualidad no solo pueden atacar casi a cualquier aparato, sino que además son capaces de robar toda la información que se encuentra en su interior, ubicar nuestros domicilios o grabarnos y filmarnos.

Muchos programas de este tipo han sido creados para permitir a otras personas manejar nuestros dispositivos a distancia, suscribirnos a servicios de pago, o realizar acciones delictivas desde los mismos. Además, pueden llegar a hacer esto sin que notemos nada extraño en el funcionamiento de nuestro terminal.

Las cifras: en el primer trimestre de 2015 se detectaron más de 103.000 nuevos programas nocivos para teléfonos móviles. En el segundo trimestre la cifra alcanzó ya los 290.000 programas nocivos.

¿Y cómo se infecta un móvil o un ordenador?

Los virus se propagan de forma muy rápida, y en ocasiones es suficiente con abrir una foto que hemos recibido o pinchar en el enlace equivocado. La mayor parte de las infecciones se producen en las siguientes situaciones:

a) Abriendo un correo de alguien desconocido, con un archivo adjunto o una simple fotografía. Si el dispositivo de algún amigo/a ha sido infectado, también podemos recibirlo en un correo con su remite.

b) Un mensaje, o incluso un whatsapp, con un enlace a una página web con código malicioso.

c) La descarga de una actualización o de un archivo desde una página no oficial.

d) La descarga de una aplicación móvil desde una web no oficial.

e) La descarga de una aplicación desde una tienda oficial, pero que aun no ha sido verificada.

f) La descarga de archivos de música, películas o de otro tipo, a través de programas de p2p (peer to peer), como el Emule o el Ares.

g) La descarga de archivos en la red profunda, o Deepweb, la parte de internet en la que se encuentra el mayor volumen de contenidos, y que no es accesible para buscadores como Google.

Así pues, a la hora de comprar o regalar un smartphone a un adolescente, habremos de preocuparnos de que esté limpio, y de que la primera aplicación en instalarse sea un antivirus. Y, al margen de las herramientas que nos ofrece la propia tecnología, deberemos educar al menor de edad para que sepa cómo realizar un uso adecuado del terminal, y cuáles son las situaciones de riesgo que suelen facilitar la descarga de este tipo de virus informáticos.

Especialmente en estas fechas, en las que muchos menores van a recibir su primer smartphone o su primera tableta, es muy importante que padres y madres no se desentiendan posteriormente, y dediquen esfuerzos a autoformarse y a educar a los más pequeños de la casa en el uso seguro, saludable y responsable de estas tecnologías.

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