Berta Vázquez no es la única: cómo la exposición mediática sigue llena de gordofobia

Berta Vázquez no es la única: cómo la exposición mediática sigue llena de gordofobia

Otros famosos como Sam Smith, Madonna o Selena Gomez también han sufrido una oleada de odio en redes por su físico.

Sam Smith y Berta Vázquez, personajes criticados por su físico recientemente.YouTube/Getty Images/El HuffPost

En redes sociales todo parecen mensajes de inclusión, a favor de los "cuerpos reales", campañas publicitarias que abogan por el body postive, el quererse tal y como eres. Basta con ver el discurso de Laura Galán en la gala de los premios Goya al ganar el premio a Mejor actriz revelación con Cerdita. Pero nada más lejos de la realidad, en esa misma gala Berta Vázquez posaba en la alfombra roja recibiendo multitud de comentarios bochornosos por su cambio físico tras un aumento de peso.

La actriz contestó como una auténtica reina este lunes citando nada menos que a Eleanor Roosvelt. "Las grandes mentes discuten ideas, las mentes medianas discuten acontecimientos, las personas pequeñas discuten sobre personas", escribió en un Story de Instagram.

A ella se le sumaron muchas compañeras, como Nerea Barros, quien afirmó que "lo de meterse con el físico está fuera de lugar". "Berta es una mujer bella, no, lo siguiente. Somos muy tontos", añadió a los medios a su llegada a Madrid.

Por su parte, la influencer Dulceida aseguró que era "una de las mejores vestidas de la noche" antes de afirmar que "es un pibón" y que "tiene un cuerpo muy bonito". En la misma línea Itziar Castro la calificó como "la Beyoncé española" y su expareja, el actor Mario Casas, le mandó un mensaje de apoyo en Instagram.

El caso de Vázquez y el odio recibido en redes no es el único. También le ha sucedido en las últimas semanas a artistas como Sam Smith por el atuendo elegido para su último videoclip o Madonna, a la que se la ha criticado recientemente por su aspecto.

Para la actriz e infuencer body positive Mara Jiménez, conocida en redes como @croquetamente, las alfombras rojas como es el caso de Berta Vázquez siguen siendo un espacio reservado para un tipo de cuerpos.

"Solo por el hecho de que las personas con cuerpos no normativos no tengamos las mismas opciones para vestirnos y nos cueste mucho más tiempo, dinero y dolores de cabeza encontrar un look con el que sentirnos bien, ya se demuestra que son un espacio todavía no hecho para nuestros cuerpos", explica. 

Eso sin tener en cuenta la presión social que suponen fotos continuas, paneos y exposición de cuerpos. "A la vista está cómo se valoran los cuerpos, no solamente los no normativos, en un momento así. Como si fuéramos una exposición al gusto del consumidor", se queja.

La pauta de "no opinar sobre el cuerpo de los demás"

Que una persona con un cuerpo no normativo haga cualquier cosa genera multitud de comentarios negativos, muchos bajo la premisa de la salud, pero si esta persona protagoniza un videoclip o posa en una alfombra roja, las críticas en redes directamente se disparan.

Para la nutricionista Gabriela Uriarte, la normatividad es algo subjetivo e impuesto socialmente. "Si nos ponemos a mirar quién entra en los estándares salta a la vista. Tienes a auténticas modelos normativas con cuerpos que encajarían en la definición de lo perfecto y aún así, si les preguntas todas tienen un complejo, todas tienen algo que quieren cambiar", explica, además de recalcar que el primer paso para no opinar sobre cuerpos ajenos debería ser la educación. "Y segundo, porque no sabemos por lo que está pasando esa persona ni si ese comentario le está haciendo bien", añade.

"Tienes a auténticas modelos normativas con cuerpos que encajarían en la definición de lo perfecto y aún así, si les preguntas todas tienen un complejo"
Gabriela Uriarte, nutricionista

Como apunta la nutricionista Laura Chaparro, también "es absurdo tener que explicar y justificar mis cambios en mi cuerpo", señala. "Puede estar en un proceso de recuperación de un trastorno de la conducta alimentario o incluso en un momento crítico de esa situación y comentarios así son detonantes que dificultan el proceso. También puede haber una pérdida de embarazo, puede la persona estar pasando por un momento depresivo, duelo... Cada uno tenemos nuestra propia mochila e incluso a veces no hay un motivo tal cual, simplemente ha pasado", apunta.

Para ella, debería cumplirse la popular "regla de los cinco segundos": "Podemos decir 'uy tienes algo entre los dientes' o 'te has manchado la cara/labio/lo que sea, hazte así'. Son cosas que ahí agradecemos y que podemos cambiar en cinco segundos. Aumentar o bajar de peso no ocurre en cinco segundos".

Tal y como recuerda Galán, la persona la que se le dice el comentario ya se "enfrenta a su cuerpo y su vida todos los días delante de un espejo". "La necesidad tan enorme que tenemos de comentar sobre cuerpos ajenos viene precisamente de la superioridad moral que se le ha otorgado a los cuerpos normativos y a esa 'libertad de expresión' mal entendida que nos lleva a ser crueles con el otro solo para alimentar a nuestro ego", recalca la actriz.

Esto se suma a un entorno digital en el que en las redes sociales todo el mundo se ve en la potestad de opinar, comentar y generar odio. Uno de los casos más sangrantes que ha sido el del streamer El Xokas, que soltó numerosos comentarios gordófobos y calificó a las personas con cuerpos gordos como "vagas" o que estaban así porque querían.

"Que una persona con semejante plataforma de seguidores con ese nivel de influencia, se permita decir con un grado de violencia como el que dice 'tú estás gordo porque quieres'... El daño que hace eso a una persona que está trabajando su salud mental no es conmensurable, es que se sale de toda regla, es que es un nivel de violencia que en mi opinión debería estar prohibida", recalca Uriarte.

"Nosotros, como sociedad creemos que el que está gordo es porque quiere que el que no conseguir algo es porque no quiere. Que estar obesos es estar enfermo. Todo este sistema de creencias en el que nos movemos son los que nos limitan y los que nos hacen sufrir y los que muchas veces es que hay que desaprender", añade.

Las redes afectan a nivel de salud mental, tal y como cuenta la nutricionista, ya que además de tratar de sentirse aceptado, se busca sentirse deseado como los cuerpos que allí se exponen y que suelen ser perfectos y normativos. 

"En redes sociales ves una foto o es un vídeo, una imagen producida de ti mismo. Lo que compartes sobre ti mismo y lo que estás buscando es la validación externa, ser aceptados por la manada. Que te den un like, que te compartan, que te deseen, que quieran ser como tú. Es que ya se ensalza en el mundo influencer. Ahí entra el querer tener tu figura corporal, quiero tener el cuerpo de María Pombo, quiero tener el pelo de no sé quien...", añade.

Esto tiene una repercusión real, cada vez más entre los más jóvenes, y de hecho, hay diversos estudios que demuestran que redes sociales como Instagram hacen que los jóvenes expuestos a ella tengan más riesgo de sufrir TCAs como bulimia o anorexia. De hecho, hasta Facebook admitió en documentos internos que esta red social era "dañina para la salud mental".

Vestir teniendo cuerpos no normativos, vestir "sin enseñar"

Tanto Vázquez como Smith fueron también criticados por la ropa que llevaban, ya que socialmente la aceptación de los cuerpos no normativos se da casi siempre desde la ocultación o el perfil discreto.

El caso de Smith fue especialmente sangrante, ya que otro artista que vista con prendas similares, como ocurre con Harry Styles e incluso Bad Bunny, no está penalizado pero el caso de Smith en su videoclip I'm not here to make friends sí. 

Para Jiménez, esto es parte "de nuestra gordofobia interiorizada". "Que amemos cómo se ve una cosa en un cuerpo delgado y nos produzca verdadera repulsión verlo en un cuerpo gordo no es 'cuestión de gustos', es gordofobia. Es rechazo a un cuerpo gordo y a todo lo que implica", explica y recuerda que hay muchos ámbitos reservados a cuerpos delgados, que van desde ropa a puestos de trabajo. 

"Queda mucho camino por recorrer, aunque como activista contra la gordofobia me toca ser consciente de lo que también hemos avanzado y seguimos avanzando día a día. Este ejemplo de Sam Smith y Harry Styles es un claro reflejo de cómo actúa nuestra gordofobia interiorizada y ojalá nos sirva, tan gráfico como es, para cuestionar nuestras creencias", añade.

"No es más que otra manera de excluir socialmente, o sea, trazar una línea entre los que somos válidos y los que no lo sois"
Gabriela Uriarte, nutricionista

Uriarte coincide con ella y recalca que estas actitudes gordófobas no solo se quedan en la estética. "No es más que otra manera de excluir socialmente, o sea, trazar una línea entre los que somos válidos y los que no lo sois", apunta. "Y eso se repite en muchos aspectos. O sea, desde, por ejemplo, viajar en transporte público. ¿Cuántas personas tienen miedo de comprar un billete de avión dependiendo de dónde les van a sentar en su avión? ¿Cuántas personas tienen miedo de sentarse, por ejemplo, en la silla de una cafetería y decir ‘aguantará mi peso’, ‘entraré bien’? ¿Cuántas personas están en el cine agobiadas porque igual están ocupando demasiado espacio con el que tienen al lado y le van a molestar?", detalla.

En la moda, marcas que han desarrollado tallas grandes para personas no normativas o las han incluido en sus campañas publicitarias —véase el criticado anuncio de Roxy el pasado año— posteriormente no incluyen estas prendas en sus tiendas físicas, algo que también sirve para discriminar a las personas gordas, que no pueden acudir a comprar como cualquier otra persona.

Jiménez indica que en el mundo del cine, a pesar de que se den pasos como los casos de Galán o de Itziar Castro, queda mucho por hacer. "[Lo de Galán] Es un paso del que, como compañera, me siento profundamente orgullosa y feliz por ella. Ahora me encantaría que el siguiente que gane, lo haga en una película donde no tenga que interpretar a una gorda que sufre. Que pueda ser una comisaria, una mujer de negocios, una madre de tres hijos, una ladrona...Lo que sea, lo que toque", apunta.

La intérprete reclama que las personas gordas tengan papeles que vayan más allá de su físico o de "tener un cuerpo no normativo", algo que ocurre también con las personas LGTBI. "No está mal que reivindiquemos desde la cultura nuestras cosas, yo misma lo hago, pero es importante que tengamos en cuenta que el talento de un artista reside en muchas más cosas que su cuerpo", detalla.

La "salud" como argumento, en deterioro de la salud mental

Muchos de los comentarios de odio vertidos en redes sociales tenían un supuesto motivo detrás, el de la salud. Sin embargo, los especialistas no dejan de remarcar que la salud no está reñida con el aspecto físico. "En este caso quizás por falta de información, desactualización y el estigma de peso", explica Chaparro y culpa también al IMC [índice de masa corporal] por haber establecido esos cánones de lo que estaba "bien o mal". 

"No sabemos rangos de grasa ni tejido muscular con ese dato por lo que podemos encontrarnos a personas con bajopeso o normopeso con un tejido muscular insuficiente no siendo un buen parámetro de salud pero como tienen normopeso se suele obviar cuando metabólicamente podrían parecerse a una persona obesa que no se cuida", explica.

Además, recalca que la salud no puede existir sin salud mental y que el aspecto físico de una persona puede ocultar cantidad de trastornos que van desde un TCA a una mala relación con su cuerpo. "Quizás tiene un trastorno de la conducta alimentaria y se está recuperando, comienza a relacionarse mejor con su cuerpo y su alimentación a disfrutar el día a día y sentir más bienestar aunque haya subido algo de peso y quizás en esa ocasión se sienta mejor y más feliz", apunta la nutricionista. "La salud engloba bienestar físico, emocional y social. Es todo", añade.

Uriarte coincide con su compañera y, aunque aplaude que desde la pandemia se haya visibilizado la salud mental, recuerda que por detrás del físico hay un bienestar o no mental. 

"Por ejemplo, con una sociedad que estigmatiza, que ridiculiza, que asocia ideas a esta para esa persona, como ve que es una vaga, que no vale para nada, que no tiene aporta voluntad, que muchas se relaciona incluso con que no son tan listos... En un humano que de base quiere encajar, que es una necesidad vital nuestra, porque no somos lobos solitarios vivimos en manada, ¿quién encaja en ese molde que nos ha propuesto esa sociedad?", detalla. "No vamos a poder encajar nunca, siempre vamos a querer encajar y el no poder encajar en algo, no sentirte parte aceptada de una sociedad en la que vives, en la que tú quieres ser aceptado y querido y valorado y respetado, genera muchísimo sufrimiento", añade. 

La nutricionista recuerda que incluso la OMS cuenta con estudios que demuestran que los comentarios gordófobos tienen el mismo efecto para la salud que un exceso de grasa corporal. "Esto abre un debate muy interesante el verdaderamente de si nos estamos preocupando por la salud de una persona porque tiene exceso de grasa", señala.  

"La presión que hay con los cuerpos, y sobre todo con los de las mujeres, nos está llevando a lugares donde perdemos toda empatía y amor propio. Y tiene que parar"
Mara Jiménez, actriz e influencer body positive

Jiménez recuerda que este tipo de comentarios parten de una "superioridad moral" por parte de los cuerpos normativos. 

"Laura y Berta son dos actrices como la copa de un pino. No puede ser que, en el caso de Berta, se tenga que ver expuesta a tener que justificar por qué su cuerpo es así, o asá, o por qué ha cambiado, solo porque nuestros ojos necesiten esas respuestas. Los cuerpos cambian. Y ya está. La valía de una persona, su talento, su potencial, no reside en su talla", detalla. "La presión que hay con los cuerpos, y sobre todo con los de las mujeres, nos está llevando a lugares donde perdemos toda empatía y amor propio. Y tiene que parar", apunta y recuerda algo tan básico como que "los cuerpos cambian".

Chaparro anima a valorarse antes uno mismo frente a los comentarios que hagan los demás y a, si hubiera una patología física o mental, tratarla, pero tener en cuenta que hay otros muchos factores. 

"Lo que debemos tener en cuenta es que ciertas patologías, tratamientos farmacológicos pueden aumentar el peso independientemente que comas de manera nutritiva y quizás hasta que el tratamiento bien por enfermedad o por recomendación de psiquiatra cese ese cambio puede permanecer así, al menos de manera temporal independientemente de lo que comas, aunque está claro que buscar una alimentación adecuada como forma de cuidarte es genial", apunta Chaparro.

En este punto, Jiménez explica que aunque las personas gordas tengan mayor probabilidad de ciertas patologías, esto no implica que las vayan a sufrir en todos los casos.

"Creo que la gente no es consciente de que castigando a nuestros cuerpos solo empeoramos nuestra salud y que abordar esta cuestión desde un lugar de amor al cuerpo, de respeto, de compasión por el contexto y la historia de los que venimos, es la única solución para realmente mejorar nuestro estado de salud. Y lo digo con pleno conocimiento de causa", señala. 

Además, tanto ella como Uriarte apuntan al juicio que se hace a las personas que de verdad estén enfermas, recalcando que no está relacionado. "¿Somos igual de crueles con el resto de personas normativas que tienen enfermedades? ¿Nos plantamos en los hospitales a mostrar nuestra parte más cruel con aquellas personas que están enfermas? No, esto es solo con las personas gordas. Y deberíamos hacer el ejercicio de reflexionar si esto nos parece realmente humano", se cuestiona Jiménez.

El rechazo a las personas con cuerpos no normativos no solo se queda en redes o en las alfombras rojas, donde están sobrexpuestos mediáticamente. También se da en el ámbito cotidiano convirtiéndose, por ejemplo, en el entorno médico en cuestiones que sí que pueden acabar afectando a la salud. 

"Hay un sesgo en el ámbito médico respecto a estas personas que tenemos estudios, por ejemplo, que es que las mujeres acuden más tarde a a, por ejemplo, a revisiones de mama y son infradiagnosticadas, porque les da miedo recibir esa gordofobia en consulta, la bronca del médico. Y esto es un problema de salud", añade.

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Marina Prats es periodista de Life en El HuffPost, en Madrid. Escribe sobre cultura, música, cine, series, televisión y estilo de vida. También aborda temas sociales relacionados con el colectivo LGTBI y el feminismo. Antes de El HuffPost formó parte de UPHO Festival, un festival urbano de fotografía en el marco del proyecto europeo Urban Layers. Graduada en Periodismo en la Universidad de Málaga, en 2017 estudió el Máster en Periodismo Cultural de la Universidad CEU San Pablo y en 2018 fue Coordinadora de Proyecto en la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE. También ha colaborado en diversas webs musicales y culturales. Puedes contactarla en marina.prats@huffpost.es