'Cerdita', la venganza contra el 'bullying' de la niña a la que llamaban "gorda"

'Cerdita', la venganza contra el 'bullying' de la niña a la que llamaban "gorda"

Llega a los cines la película de Carlota Pereda, protagonizada por Laura Galán.

Laura Galán como Sara en 'Cerdita'.Cortesía de Ellas Comunicación

Sara es una adolescente que día tras día tiene que aguantar las mofas del resto de chicas de su pueblo por su cuerpo. El apodo, Cerdita, lo dice todo. Como ella, que protagoniza el largometraje de Carlota Pereda que llega este viernes 14 de octubre a los cines, hay cientos de casos cada año en España, Lo dicen las encuestas y estudios sobre el bullying, el 56,6% de las víctimas lo sufren por su aspecto físico.

La ficción no deja de ser en parte, un reflejo de la vida real, también de su creadora. “Sufrí acoso en el instituto y el colegio, por eso he cambiado mucho de colegio y lo he visto muy cercano”, cuenta Pereda a El HuffPost, quien asegura que además de su experiencia, para hacer una película en la que el acoso escolar era el tema central se documentó gracias a especialistas. “Uno de ellos, la pareja de mi directora de fotografía, es especialista en intervención en colegios con casos de bullying”, apunta.

En su cinta, a pesar de mostrar esta lacra que se extiende en colegios e institutos de todo el territorio nacional, el bullying no se aborda desde el drama ni desde poner el foco en el sufrimiento de la joven. Al menos, desde un punto de vista directo. Busca ponerse en la piel de la protagonista, no sentir pena por ella. Lo plasma desde la ira, desde la venganza y desde los sentimientos más viscerales de esa Cerdita, que pasa los días rodeada de casquería en la carnicería de sus padres.

Sin embargo, a lo largo del filme —que antes de ser largometraje fue un corto que se alzó con el premio a Mejor cortometraje de ficción en los Goya 2019— por mucho slasher que sea, una de las escenas que más revuelve las tripas es una sin sangre alguna: la ahogadilla en la piscina que ya salía en el corto. Precisamente un lugar donde las personas con cuerpos no normativos se ven más observadas e incluso sienten pánico por exponer su cuerpo en bikini o en bañador.

“La hemos planteado de una manera en la que se refleje que el bullying se hace siempre desde el juego, nunca se hace desde el ‘vamos a ser malos’. La idea era hacer una cosa así para Sara, en un lugar en el que ella va a disfrutar y de repente se convierte en un lugar de pesadilla”, explica Pereda.

Para ella, el entorno de la piscina del pequeño pueblo de Cáceres donde se rueda también era fundamental. “El agua de las piscinas naturales de La Vera no deja que veas lo que hay debajo de ti, y eso me parecía muy interesante. Yo me bañaba ahí de pequeña y siempre pensaba en qué podría haber ahí abajo. Entonces, la idea era buscar un sitio idílico y convertirlo en un sitio aterrador”, señala.

La claustrofobia del acoso rural y el controvertido papel de las madres

Precisamente en ese entorno casi claustrofóbico, el bullying se hace aún más fuerte y patente, por eso Pereda ha acudido a Villanueva de la Vera (Cáceres), donde pasó gran parte de su infancia. “Es un sitio que conozco, que es hermosísimo y que me parecía que era muy cinematográfico, que tenía que ver con Texas, pero en España”, explica.

“Por otra parte, también, para el conflicto de Sara, cuanto más pequeño, más agobiante, más claustrofóbico. También se podía mostrar así que la gente con la que vas al colegio es la gente que te hace bullying en el colegio, bullying en la plaza, que luego lo tienes en el instituto cuando cambias al instituto y que luego también está en redes sociales. Todo esto hacía que el conflicto fuera más potente”, señala la cineasta.

Se podía mostrar así que la gente con la que vas al colegio es la gente que te hace bullying en el colegio, bullying en la plaza, que luego lo tienes en el instituto cuando cambias al instituto y que luego también está en redes sociales
Carlota Pereda, directora de 'Cerdita'

Las calles del pueblo y sus vecinos se convierten en una especie de cómplices de la trama, o más bien, del acoso de Sara. De los padres de los acosadores, que ven improbable que sus hijos hagan algo malo —algo que según los expertos sucede con frecuencia en los casos de acoso— a la propia madre de la protagonista, a la que da vida Carmen Machi, que avergüenza y no comprende el sufrimiento de su hija.

“Refleja a muchas madres que conozco. No la mía, pero sí madres que he tenido muy cercanas, y es verdad que generalmente se repiten patrones que se han vivido antes”, señala. “Siempre se suele culpabilizar a la víctima; vivimos en una sociedad que siempre está juzgando tu cuerpo, todo el tiempo. Las madres lo que hacen precisamente es repetir eso mismo”, apunta la directora.

  Carmen Machi junto a Laura Galán en 'Cerdita'.Cortesía de Ellas Comunicación

Para Pereda el rol de Machi no es tanto de cómplice del acoso a su hija como de una madre abrumada por la sociedad en la que vive, por los patrones de corporalidad y por la cantidad de trabajo tanto en casa como fuera. “Existe esa impaciencia de las madres abrumadas del trabajo, que no llegan al día a día, que llevan ellas solas la casa y que no quieren que su hija repita los mismos errores que repitieron ellas, entonces tienen menos paciencia con ellas que la que puedan tener con sus hijos, porque no quieren que repitan sus mismos errores”, destaca.

Siempre se suele culpabilizar a la víctima; vivimos en una sociedad que siempre está juzgando tu cuerpo, todo el tiempo. Las madres lo que hacen precisamente es repetir eso mismo
Carlota Pereda, directora de 'Cerdita'

En busca de Cerdita

Laura Galán, la actriz que da vida a Sara, muestra una potencia interpretativa a nivel visceral, donde a pesar de no tener muchos diálogos, habla más de lo que parece. El acierto de la protagonista no fue un camino de rosas, Pereda estuvo dos años buscándola antes de crear el corto.

“Vi a actrices jóvenes, fue a colegios, institutos, escuelas de teatro, gente que no sabe que les he visto y que he ido a verles a salas de teatro independiente, me he fijado en gente por la calle...”, recuerda.

“Un día viendo Medea, ella salía en un momento a escena. Ella tiene un control de su cuerpo alucinante, muy de actriz de teatro, sabe cómo el cuerpo es capaz de transmitir cosas. Me parecía un poco mayor y tenía dudas, pero le comenté al productor del cortometraje y me dijo que él la había visto en Sueño, que le había parecido estupenda, y la conocí y me pareció muy guay”, relata.

La edad de Galán, que tiene 36 años, generó ciertas reticencias en la cineasta, que se disolvieron cuando fue a hacer la prueba: “Vino y parecía que tenía 14 años”. “Le conté la idea del corto y lo entendía perfectamente. Y el hecho de que sea mayor me dio la libertad de no tener que tomar ningún tipo de decisión creativa en contra de cómo lo quería contar yo”, señala.

A pesar del rol que desempeña en la cinta, Pereda recuerda que Galán “nunca sufrió bullying” y que la intérprete “sabe cuál es su lugar en el mundo y sabe de su belleza”. “Todo eso me dio libertad a la hora de rodar y de que nos entendiésemos de una manera muy libre”, señala.

  Carlota Pereda con Laura Galán durante el rodaje de 'Cerdita'.Cortesía de Ellas Comunicación

El viaje del corto al largo tampoco ha sido ni esperado ni fácil. De hecho, Pereda no concibió el corto como una previa al largometraje, a pesar de que lo tenía planeado antes de llevarse el Goya.

“Rodando el corto, la última secuencia me hizo pensar que el conflicto de Sara era demasiado potente como para dejarlo escapar. Para entonces, Laura [Galán] y yo nos habíamos enamorado del papel de Sara, de esta chica que tenía tantas cosas que decir y a la que no dejaban hablar. Sabiendo que había una actriz que estaba tan interesada en ello, que era tan buena y que teníamos un conflicto muy potente para poder hacer un thriller moral, pues me puse a escribir”, explica.

En ese enganche que cayó ella misma al desarrollar esta historia, pretende que caiga el espectador al que pide que vaya “virgen”. “Lo van a pasar muy mal pasándolo bien”, avisa, antes de decir que la cinta se acompaña de unas “palomitas, pero envenenadas”.

El largometraje, que ha pasado ya por Sundance y San Sebastián, se estrenó el pasado fin de semana en el Festival de Sitges, donde logró encandilar a los allí presentes, a pesar de ser un público, como dice la propia Pereda, “que no se entrega con facilidad y que se entregó totalmente a la película”. No le faltan ya reconocimientos ni alabanzas de la crítica: ha recibido el premio a Mejor Película de Terror en el Festival de Cine Fantástico de Austin, y el Méliès d’argent al Mejor Largometraje Europeo en el Festival Europeo de Cine Fantástico de Estrasburgo.

Habrá que esperar para conocer qué acogida ha tenido en las salas y si se puede volver a convertir, en forma de largo, en uno de los nombres que más resuene en la próxima temporada de premios.

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Marina Prats es periodista de Life en El HuffPost, en Madrid. Escribe sobre cultura, música, cine, series, televisión y estilo de vida. También aborda temas sociales relacionados con el colectivo LGTBI y el feminismo. Antes de El HuffPost formó parte de UPHO Festival, un festival urbano de fotografía en el marco del proyecto europeo Urban Layers. Graduada en Periodismo en la Universidad de Málaga, en 2017 estudió el Máster en Periodismo Cultural de la Universidad CEU San Pablo y en 2018 fue Coordinadora de Proyecto en la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE. También ha colaborado en diversas webs musicales y culturales. Puedes contactarla en marina.prats@huffpost.es