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10 cosas que hay que plantearse antes de tener hijos

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FAMILIA
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Todos lo hacemos. Todos planeamos tener una familia, ¿no? Todos imaginamos la valla pintada de blanco y la esposa ideal en nuestras cabezas. A algunos nos gusta mucho planear. Algunos incluso sabemos exactamente cuántos hijos queremos tener. Sabemos la cantidad exacta de años que queremos que pasen entre uno y otro. E ingenuamente determinamos de qué sexo serán para adelantarnos a los acontecimientos. Perfecto, ¿verdad?

Perdonad la brusquedad. No quiero ser la mosca cojonera de nadie. Pero, la mayoría de las veces, estos "planes" se tuercen tremendamente. Si algo he aprendido después de navegar por las salvajes aguas de la paternidad estos 9 años es lo siguiente: no hay que dar nada por sentado. Ah, y que hay que esperar que se cumpla la ley de Murphy en la mayoría de las situaciones. Ya sabéis, esa pequeña superstición según la cual si algo puede salir mal, saldrá mal. Esa es la naturaleza de la paternidad.

1. ¿Cuánta importancia le das al sueño? Especialmente con un niño pequeño, el sueño se convierte en la luz que se ve al final del túnel. Tendrá que pasar mucho tiempo antes de que puedas volver a disfrutar del placer de dormir una noche a pierna suelta. Y digo "disfrutar del placer" porque dormir se convierte en un regalo más que en una necesidad. Los bebés tienen sus propios relojes internos. Y, lo puedo asegurar, el tuyo les importa tres pepinos. Prepárate para pasar muchas noches paseando por la habitación o sentado en una mecedora. Esto no quiere decir que estos momentos nocturnos de quietud no sean preciosos. Porque lo son. Pero esta experiencia va inevitablemente ligada al agotamiento.

2. ¿Cómo de maniático eres con el orden? Piensa en todos esos chistes que circulan por internet sobre pisar piezas de Lego. Pues bien, esa es la realidad. Prepárate para el caos y el desorden. Si eres de ese tipo de personas que combinan la cubertería y la vajilla con la batería de cocina, quiero abrirte los ojos. Cuando mi hijo era pequeño, se pasaba el día tirando por cualquier lugar de la casa las espátulas y otros utensilios de cocina. Se acabaron las cocinas dignas de revista de decoración. Llegará un momento en el que mires a tu alrededor y tengas que aceptar lo que hay.

3. ¿Cómo de egoísta eres? Ya no hay nada sagrado. Tener hijos se traduce en perder un porcentaje de tu propia identidad para garantizar que la suya se construya sobre unos pilares sólidos. Si sigues siendo la clase de persona que necesita ir de compras, de viaje o a cenar fuera para goce y disfrute personal, quizá deberías plantearte esperar. Puede que no estés preparado para entregar todo ese tiempo sagrado.

4. La intimidad con la pareja. Se deja abandonada durante un tiempo: ahí lo dejo. Una vez más, un bebé no espera por nadie. ¿Me explico?

5. ¿Cómo de sólida es tu relación? Esta pregunta está relacionada con el punto 4. Los hijos pueden ser tanto una prueba como un testamento para un matrimonio. Hay que tenerlo muy en cuenta. Si no te sientes completamente seguro o sientes que no te puedes apoyar en tu pareja en los momentos difíciles, tener hijos añade mucha más presión a veces.

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6. ¿Cuánto valoras la privacidad? Doy fe. Te encontrarán. Hay momentos en los que, después de un largo día en el trabajo lo único que quiero es estar solo. Solo quiero una bolsa Doritos o de cualquier guarrería de ese tipo y una habitación en silencio. En la mayoría de las ocasiones es imposible disfrutar de este tipo de privacidad. Siempre hay algún ser pequeño y adorable que te necesita.

7. ¿Ya has visto mundo? Este punto me convierte en un hipócrita absoluto. Pero lo añado a la lista porque ahora me doy cuenta de lo importante que es. A toro pasado se ve más claro. ¿Ya has hecho todos los viajes exóticos que querías y has visitado todos los lugares con encanto que tenías en mente? Porque esto es lo que va a pasar: los viajes de los próximos diez años de tu vida serán a parques temáticos y hoteles con animación infantil. Ni siquiera son dignos del término "escapada". Las vacaciones ya no serán relajantes. Asume tu papel de árbitro, aparte del de padre, durante los viajes en coche o los vuelos. Y lleva el silbato.

8. ¿Cómo andas de forma física? Todo el mundo hace bromas relacionadas con el físico de los padres, con la palabra fofisano... Pero no hay que dejarse engañar. Los que tienen niños pequeños se ven obligados a desarrollar aptitudes ninja, como la rapidez. En ocasiones, a los bebés les bastan un par de segundos para ponerse en una situación de peligro. Futuros padres y madres: tenéis que ser más rápidos. ¿Cómo van esos reflejos felinos?

9. ¿Estás listo para admitir que tus padres tenían razón en un montón de cosas? En serio. Te darás cuenta cuando veas que ahora el padre y el que está sentado en el asiento del conductor eres tú. Acabarás teniendo con tus padres la temida conversación en la que les dirás "teníais razón". Y ellos te escucharán con los brazos cruzados y media sonrisa en la cara. Tengo que esforzarme para no poner los ojos en blanco cada vez que lo pienso.

10. ¿Estáis listos para oír las palabras "mamá" o "papá"? ¿Y para todo lo que implican? Los puntos anteriores no son más que detalles anecdóticos. Criar a un pequeño ser humano y garantizarle seguridad, felicidad y éxito durante el resto de tu vida no es cualquier cosa. ¿Estás preparado?

nino

No tengo la intención de decirle a nadie que no merece la pena, porque la verdad es que sí la merece. Solo pretendo prepararos. No es como comprarse un pez o adoptar un perro. Es un ser humano. No hay segundas oportunidades. Aprenderéis muy rápido a ver el mundo con otros ojos. Hacedlo. Sed como una amapola silvestre. Abrid los ojos todo lo que podáis antes de tener hijos. No porque no merezca la pena tenerlos, sino porque la forma de educarlos tiene muchísima importancia en el mundo en el que vivimos. Es un viaje inmenso y conmovedor que os hará sentir mucho más realizados de lo que podéis imaginar. Eso sí, si estáis preparados de verdad.

Este post fue publicado originalmente en la edición de Reino Unido de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.