La ola de calor obliga a la SNCF a suspender conexiones entre París y el sur de Francia porque algunos convoyes antiguos no soportan las temperaturas extremas.
El efecto isla de calor hace que las ciudades apenas se enfríen por las noches. Sin embargo, los árboles desempeñan un papel fundamental para que las temperaturas bajen.
Es la conclusión a la que se llega mediante un método para calcular los riesgos derivados de los fenómenos extremos desarrollado por la Universidad de Graz, Austria.
La creencia de que la cabeza es un gran coladero de calor viene de los años setenta, pero los expertos explican que el cuerpo se enfría sobre todo por las zonas que dejamos al aire.
Un informe publicado en 'The Lancet' constata que, en 2024, la población española estuvo expuesta a una media de 16,7 días de ola de calor. De ellos, 15,1 (el 90 %) no se habrían producido sin el cambio climático.