La planta opera prácticamente a oscuras, con vehículos autónomos y maquinaria controlada por inteligencia artificial funcionando las 24 horas del día para acelerar la producción del principal avión de combate de China.
Las noticias llegan tras la visita de Putin a Pekín, donde los dos países han evidenciado una mayor cercanía que la que quiso mostrar Trump la semana pasada.
El líder ruso ofrece a China un suministro terrestre "fiable" ante el bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra de Irán, mientras Pekín se afianza como el epicentro de la diplomacia mundial, tras la reciente visita de Donald Trump.